Oportunidades en el sector legal

Incorporar nuevas tecnologías que agilicen los trámites y personalicen el trato con los clientes, aprovechar los cambios legislativos para anticiparse en la oferta o abaratar costas son algunas de las posibilidades que abren las puertas a nuevos modelos de negocio en el ámbito jurídico.

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Agilizar trámites y personalizar el trato con los clientes, aprovechar los cambios legislativos...

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Segmentar a los clientes

Para ir de la mano de tu cliente, que será quien te oriente en las necesidades sin cubrir, es imprescindible definir bien el ámbito del Derecho donde introducir producto conforme a un segmento poblacional determinado. Este fue el acierto de Vicente Marín, responsable de http://www.parainmigrantes.info/ quien focalizó primero su negocio en los “sin papeles” y ahora cuenta con el mayor portal online nacional de información para asuntos de extranjería. “Tenemos que saber identificar lo que aportamos y lo diferencia nuestros servicios o productos de los demás”, dice Marín.

El de la inmigración es uno pero quedan todavía, según Antonio Casado, muchas ramas del Derecho abandonadas donde hay que pedir ayuda foránea por falta de profesionales españoles, “como por ejemplo cuando se produce una colisión de buques”.

Poner el foco en notarios y registradores

La modificación de los códigos legales en las distintas ramas del Derecho suelen representar una oportunidad de negocio a quienes se adelantan a su promulgación o atisban posibles cambios. José Enrique Rodríguez Zarza, antiguo presidente de la Asociación de Jóvenes Emprendedores (AJE) de Granada y actual responsable y fundador de Icired, (http://iciredimpagados.com/) especializada en impagos empresariales, apunta un campo de negocio en todos los casos que atascan actualmente el sistema judicial: pleitos por accidentes de tráfico, temas de familia y recaudación de deudas problema, este último, que afecta a 1 de cada 3 empresas. Aquí es donde él halló su oportunidad de negocio, pero hay más.

“La Ley de la Jurisdicción Voluntaria delegó en los más de 3.000 notarios y 1.000 registradores españoles buena parte de los procedimientos no contenciosos que hasta entonces se resolvían en los juzgados, como los asuntos relacionados con herencias, testamentos, o conflictos menores con empresas”, dice.

Esta pseudoliberalización de la justicia permite que sean los notarios quienes oficien matrimonios y gestionen los divorcios, opción restringida hasta ahora a sacerdotes, alcaldes y jueces y que en opinión de Rodríguez Zarza es un campo de negocio todavía poco trillado.

Adelantarse a legislaciones futuras

Algo similar pasa con el Derecho penal. En opinión de Antonio Casado, de http://www.casadomenaabogados.es, la reciente modificación del código penal introduce una reforma en la ley de prevención del riesgo de responsabilidad penal conforme a la cual se exime a las empresas en materia de responsabilidad penal siempre y cuando hayan implantado por propia iniciativa un Plan de Prevención de Delitos. “Redactar planes personalizados, adaptados al tamaño y riesgos de miles de empresas puede ser una buena oportunidad de negocio”, en opinión de Antonio Casado.

 

Aplicar la intuición ante posibles leyes inexistentes en España pero que acabarán implantándose para sintonizar en Europa es otra posible vía de hacerse con un nicho empresarial. Un ejemplo que cita Antonio Casado es el acoso escolar o (bullying) aún no tipificado en España pero sí en los países vecinos. 

Agilizar trámites y costes más reducidos

Este es el gran potencial que aporta la adopción de nuevas tecnologías en los procedimientos legales. “Disolver un matrimonio puede hacerse ahora en una mañana cuando antes se requerían seis meses”, dice Rodríguez Zarza. Asimismo, el compromiso de Icired es recobrar una deuda en menos de una semana cuando antes podía dilatarse meses o incluso años, gracias a su archivo de morosos indexado a google. La reducción de tiempo conlleva un notable abaratamiento de las costas. Siguiendo con el ejemplo de los impagados, un acreedor pagará menos de 30€ por la gestión frente a los entre 1.200 y 5.000€ que tendría que abonar de haber elegido la vía judicial para la reclamación.

“El abogado debe acompañar en todo momento al cliente, entender su modelo de negocio y ayudarle tanto desde un punto de vista técnico como jurídico conjugando el asesoramiento con sus inquietudes personales”, dice Borja García de Roda, socio de TGG Legal (http://www.tgglegal.es/)

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