5 ideas de negocio que no pueden negar que tienen ritmo

Fabricación de pedales de efectos para guitarras, baquetas a medida, representación musical, software para practicar y redes sociales.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Fabricación de pedales de efectos para guitarras a medida

Camaleón Effects

Ingenieros en telecomunicaciones y además amigos desde la infancia, Jesús Núñez y Sergio Búrdalo pusieron en marcha Camaleón Effects por una necesidad personal y una cuestión meramente económica.

Nosotros, músicos cansados de invertir grandes cantidades de dinero para rodearnos de los mejores pedales de efectos, decidimos fabricarlos para nuestro propio uso. Y después decidimos empezar a venderlos a otros músicos. Para presentar algo novedoso en el sector, ofrecemos la personalización de los pedales”, explican estos dos jóvenes, que invirtieron inicialmente unos 1.500 euros, con los que han conseguido lanzar varios prototipos, dar a conocer su marca y desarrollar una plataforma web. “Si todo sigue por el camino que nos hemos marcado, en septiembre prevemos una nueva inversión de otros 2.000 euros para asegurar nuestro stock y mejorar en aspectos, principalmente, de marketing”, apuntan.

Su propuesta de valor son pedales de efectos para guitarras y bajos eléctricos de alta gama al alcance de todos los bolsillos, aportando un componente extra como es la personalización. “Tenemos claro que es posible sonar como nuestros ídolos con el mínimo presupuesto. Como nuestro objetivo es que el cliente forme, en todo momento, parte del proceso de producción de su pedal, ofrecemos una venta en función del grado de customización, siendo la imaginación del cliente el único límite para personalizar su efecto”, señalan estos emprendedores, que han conseguido promocionar su marca entre diferentes grupos de música y así, músicos de Love of Lesbian, Corizonas o Ellos, a nivel nacional, o los londinenses Fanfarlo, ya utilizan los pedales Camaleón Effects.

Una discográfica independiente

Music bus

¿El mercado de la música, en crisis? Music Bus, una empresa dedicada al management y edición musical desde hace 25 años sigue en pie sin que se vendan más discos, sin que se haya solucionado el tema de la piratería y con músicos indie que se promocionan casi exclusivamente a través de Internet. En un sector que, en teoría, va a la baja. ¿Se han vuelto locos? No. Resulta que, por un lado, la tecnología les ha hecho cambiar de mentalidad y, por otro, se han dado cuenta de que hay otras fuentes de ingresos en su sector.

¿Innovadores? Júzgalo tú mismo. “Cuando decidí montar un departamento de marketing y nuevas tecnologías, en la asociación nacional de managers me dijeron: “Estás loco al aplicar técnicas que no son las de una multinacional, y encima no tienes sus recursos”. Hemos reducido los costes de producción a niveles casi irrisorios”, explica José Manuel de Ceballos, co-fundador de Music Bus.

Usa lo que ya utiliza tu público

“No hemos inventado nada. Tan sólo nos hemos dado cuenta de que tenemos una serie de herramientas que antes no teníamos, y que, además, nuestro público objetivo sí utiliza: continuamente y más que las antiguas: la gente de 19-20 años no ve la televisión o no escuchan las radiofórmulas. Se conectan a Internet, ven películas, hablan con sus amigos, escuchan música... No hay tanto una invención tecnológica como utilizar algo que ya existía, pero que no se estaba utilizando en el sector”, argumenta.

“Nuestro objetivo no es vender discos... como si no vendemos ni uno solo, como si piratean todos nuestros discos. A través de la tecnología damos a conocer al artista y que haga conciertos o tenga otro desarrollo económico más allá de la venta de música. Nos interesa que nuestro público vaya a sus conciertos y consuma otros productos de los artistas”, concluye.

Baquetas con denominación de origen

Miguelitos

Este músico, inconformista con los productos del mercado, decidió crear unas baquetas desde su experiencia y la de otros profesionales de la batería.

A pesar de que es consciente de que su proyecto tiene cierto riesgo porque compite contra multinacionales con muchos recursos, Miguel Ángel Lloreda no ha perdido la ilusión en los ocho años que dedicó a trabajar e investigar hasta que vio la luz Miguelito’s Palm Brush hace tres años, sus baquetas de fibra natural de palmera fabricadas de forma artesanal desde su taller en La Carolina (Jaén).

Nuevos matices

Este baterista profesional y endorser (probador) de las marcas Yamaha y Paiste, inconformista e incansable en la búsqueda de nuevos matices sonoros, descubrió hace ocho años una fibra natural que le dejó maravillado: “La probé en mi batería. Las primeras pruebas fueron muy precarias, pero aún así me di cuenta que sonaba de vértigo. Eso sí, a mi juicio. Y entonces pensé que debía ofrecerlas a profesionales con criterio técnico”.

El primer problema con el que se encontró fue que la fibra desapareció del mercado. Sin perder su idea, durante años investigó diferentes mercados, viajó fuera de España y se coló en ferias profesionales de madera para localizar aquella fibra que le había impresionado. Finalmente, en 2009 la localizó en Asia, de donde ahora la importa, así como los mangos de Alemania y los tapones de EE UU.

Los prescriptores

Empezó a fabricar sus primeros modelos de escobillas y a probarlos, uno a uno, primero él y después buscó el visto bueno de grandes bateristas de España: Tino di Geraldo, Vicente Climent, Alcides Trindade, Ángel Crespo, Miguel Morales, Pedro Barceló, Anye Bao, Roger Blavia, Pepe Sánchez y José Bruno. “Visité personalmente a todos ellos y vieron desde el principio que mi creación era algo hecho para ellos. He conseguido que mi taller sea visto por los grandes bateristas como un lugar de innovación y desarrollo de productos hechos para ellos y no desde un despacho, como ocurre en otros casos”, sostiene.
“Las vendo a través de mi tienda online y también en las principales tiendas de música de España. Ahora estoy mirando para entrar en las web de los grandes distribuidores virtuales europeos de instrumentos”.
Lloreda, que ha invertido unos 10.000 euros y ha contado con el apoyo de la Junta de Andalucía, tiene una capacidad de producción de unos 250 pares mensuales, pero “mi idea tampoco es producir esa cantidad, porque perdería la esencia artesanal de mi producto”.

Los nuevos representantes de artistas

Muwom

Reza una vieja máxima de la publicidad que cuando no sepas cómo comunicarte con tus consumidores, tienes que cantarles. El problema es que las marcas no saben cómo conseguir que escuchen su melodía la larga cola de jóvenes consumidores.

Antes, llegaba la marca de cerveza estadounidense Budweiser y plantaba una botella con su logo en todas las portadas del último LP de la banda de rock Journey y le llamaban branded content, y ya se pensaban que habían entrado en las cabezas de sus consumidores y creado una relación a largo plazo. El mercado ha cambiado: se consume música de forma diferente, los patrocinios ya no funcionan y los contenidos se distribuyen digitalmente. ¿Qué hacen entonces las marcas? 

Roberto Carreras [en la imagen] y Carlos Jean, cofundadores de Muwom, una agencia creativa, se les ha ocurrido que las marcas hablen con ellos. “Hemos creado el concepto de music branding. Queremos unir a marcas y artistas. Las marcas tienen como objetivo llegar a una audiencia cada vez más fragmentada, la televisión es cada vez menos efectiva, el papel ya sabemos todos cómo está, Internet , uff, ¿dónde vas en Internet? Hay millones de páginas, blogs... Hacer llegar tus contenidos y tu mensaje al público cada vez resulta más complicado para las grandes marcas. Así que hay que generar los contenidos allí donde está el público. ¿Dónde está? Consumiendo aplicaciones móviles, contenidos web, utilizando pin codes...Eliminamos los intermediarios que no aportaban valor entre las marcas y los artistas. Ya no es necesario un manager de por medio, o que la discográfica tenga que intermediar, o la agencia de publicidad. Sentamos al artista con la marca y se crea un proyecto desde cero”, explica Carreras.

Traducir la idea

Una cosa es una idea, y otra cómo conviertes esa idea en servicios. “Somos una compañía creativa que facilita la creación y el desarrollo de proyectos integrales de música para marcas. Una agencia musical y consultora musical para empresas que ofrece la gestión integral para el desarrollo de acciones relacionadas con la música y los artistas: proyectos, distribución, producción de eventos, acciones puntuales, etc”, explica Carreras.

Así, ofrecen “acuerdos con partners que potencian las acciones de marca, como YouTube o Apple (iTunes)”, continúa. 

“Contamos con socios tecnológicos que nos aportan un potencial extra para desarrollar servicios y aplicaciones online a medida de cada proyecto y artista. Integraciones con redes sociales, todo tipo de API’s, aplicaciones en tiempo real… Y todo ello optimizado para ser utilizado por miles de personas”, apunta.

Software para aspirantes a músicos

Practice your music

Una aplicación para la práctica musical se ha propuesto con un modelo de suscripción mensual convertir tu casa en un local de ensayo sin asustar a los vecinos.

La mejor forma de distinguir este producto de otros del mercado (como iRealPro o SmartMusic) es ésta, Rod DeVille, un nombre propio. Rod Deville es un músico multi-instrumentista (guitarra, batería, contrabajo y bajo eléctrico) de carne y hueso, de formación autodidacta y amplia trayectoria en el blues, que vive en Barcelona desde 2002. Ha formado parte de grupos como The Suitcase Brothers Band o The Midnight Rockets y ha acompañado a artistas internacionales como Bob Margolin, Lousiana Red o Mark Hummel. Actualmente, como contrabajista, forma parte de Chino & The Big Bet. Y, para ir al grano, es uno de los muchos músicos que ha grabado alguno de los temas que se pueden escuchar en la aplicación Practice Your Music para ensayar en casa. La competencia de esta aplicación son unos y ceros generados por un interfaz digital de instrumentos musicales (MIDI).

Practice Your Music es un software para la práctica de instrumentos musicales que utiliza, como acompañamiento, grabaciones en vídeo de músicos reales, como DeVille, que funciona en navegadores web, como aplicación de Chrome y offline con Windows.

Experiencia en el sector

“Somos profesionales de la industria musical. Tenemos dos estudios de grabación, y teníamos una escuela de música moderna. Con el profesor, los chavales prestan mucha atención, pero luego hay que ir a casa a practicar y ahí llega la realidad: no te salen igual las cosas. Volvían a la semana siguiente sin haber avanzado y las clases se volvían tediosas. En su día creamos una casetes para estudiar en casa. A medida que la tecnología iba avanzando, surgió la idea de poder fabricar un software, que nace para ayudar a los estudiantes a la práctica musical en casa. Para que no practiquen solo y lo puedan hacer con el audio de músicos reales”, explica Aitor Alzibar, director general de esta startup.

Público localizado

Para el músico profesional, de momento tiene una utilidad limitada. En un futuro, habrá clases magistrales de músicos de primera línea que ayudarán a los diferentes músicos profesionales a poder extender sus conocimientos e incluso prevén llegar al mercado del entretenimiento mediante acuerdos con las grandes del sector. ”Ahora mismo nos dirigimos sólo a los estudiantes. ¿Por qué? Para empezar, porque están más localizados en una escuela, en un conservatorio, que a su vez está en asociaciones locales, que a su vez están en asociaciones europeas. Además, en la música clásica sí es cierto que existe un repertorio común, pero en otros estilos es complicado”.

Y todo esto con un modelo de suscripción mensual –aunque también ofrece la compra independiente de temas para practicar–. “Nos hemos encontrado a gente que nos decía: tienes que rentabilizar a los usuarios. ¿Cómo se rentabilizan 20.000 usuarios? Es muy fácil hablar. Se pueden rentabilizar ocho millones de usuarios, pero 20.000... Se hace pagando por un servicio. Siempre lo hemos tenido claro”, explica. “Y también, desde el primer momento, quiénes eran nuestros prescriptores: los profesores. Lo que no teníamos tan claro era cómo ofrecérselo a estos últimos”.

Al principio plantearon un hardware, pero desistieron.

Publicidad - Sigue leyendo debajo