5 ideas de negocio que te van a dejar con la boca abierta

¿Te inspira alguna de estas oportunidades de negocio para emprender?

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Brickfunding

La startup Brickfunding crea el primer agregador mundial para atraer la inversión inmobiliaria a través del crowdfunding.

Si Housers es actualmente la solución más novedosa en España para que cualquiera -a partir de 50€- pueda invertir en el mercado inmobiliario, Brickfunding da un paso más allá creando el primer agregador global para la búsqueda de oportunidades de inversión en inmuebles de todo tipo y en cualquier parte del mundo.

“Aunque la palabra crowdfunding llegó aparejada a la irrupción de internet, la captación de financiación colectiva para construir grandes edificaciones es una práctica antigua. Así se sufragaron parte de la construcción de la Estatua de la libertad de Nueva York o la Sagrada Familia de Barcelona”, dice Juancho Arregui, CEO de Brickfunding.

Pero no son donantes lo que se persigue con el crowdfunding, sino inversores interesados en el sector inmobiliario. Consigue así pequeños propietarios de edificios o locales ya existentes o de nueva planta que obtienen la rentabilidad bien a través de los ingresos mensuales y proporcionales por el alquiler, bien por la plusvalía resultante de la futura venta del inmueble. El comparador creado por brickfunding permitirá al inversor conocer todas las oportunidades existentes en cualquier ciudad del mundo.

Agregadores como el que capitanea el equipo de Arregui, ya existen 3 en Estados Unidos, pero concentran sólo a plataformas locales. “Lo que nosotros queremos es crear el primer directorio mundial con todas las plataformas de crowdfunding inmobiliario donde se recojan propuestas de inversión de todo tipo -locales, viviendas, centros comerciales, complejos turísticos…- de cualquier ciudad”.

El mercado

El empresario colombiano Rodrigo Niño, CEO de Prodigy Network, fue el primero en atisbar esta oportunidad de negocio. Tras reunir más de 200 millones por esta vía para construir el primer rascacielos en Bogotá (Colombia), el empresario se trasladó a Nueva York para seguir creciendo. También Juancho Arregui está convencido de que la solución llega para quedarse. Las cifras así lo avalan: “Este año terminaremos con más de 200 plataformas de crowdfunding inmobiliario y 3.500 millones de dólares inversión. Las previsiones de aquí a 3 años son de casi 20.000 millones de inversión. Está claro que el sector está de moda”. La solución que ellos aportan es poner en orden toda esa oferta global y ampliarla para facilitar el proceso de inversión “con información y transparencia para que pueda tomar las mejores decisiones a la hora de elegir dónde depositar su capital. Queremos ser la más potente base de datos del crowdfunding inmobiliario y referente mundial en el sector”.

Integrada por un equipo de arquitectos especializados en gestión patrimonial y desarrollo y promoción inmobiliaria, BrickFunding es una startup fundada en Madrid que comenzó su andadura en mayo de 2016 en el vivero de empresas de la Escuela de Organización Industrial, dentro de su programa Go2work. En septiembre se constituyeron como sociedad mercantil y lanzaron la primera versión beta del proyecto. En el mes de octubre pasaron a formar parte del portfolio de la aceleradora de empresas InnSomnia, especializada en Fintech y financiada por Bankia y con sede en Valencia.

Exovite

Completamente disruptiva. Así es la propuesta en la que trabaja Juan Monzón, cofundador de Exovite: sustituir el tradicional yeso de las clásicas escayolas por férulas diseñadas en 3D y con electroestimuladores incorporados. “Recuerdo –dice Monzón- cuando, con 16 años, me rompí la pierna y estuve seis meses inmovilizado y otros seis, de rehabilitación. Cuando me quitaron la escayola, a parte de que olía fatal, no podía casi andar y había perdido mucha masa muscular. Ese episodio quedó en mi memoria. Con el tiempo, trabajando con marketing digital en una multinacional, le daba vueltas al tema de la tecnología 3D. En mi cabeza, había tres ideas de impresión en 3D. Una de ellas era hacer férulas mejoradas”.

Tras dejar su trabajo, entró en el programa de preaceleración Startup Pirates, de Zaragoza. Allí, se centró en la idea de las férulas. Conoció a diferentes expertos, entre ellos, al traumatólogo Abel Gago y a Lucas Pedrajas. Poco a poco, fue creciendo y mejorando el diseño de las férulas. “El proyecto es muy grande, porque estamos trabajando en el desarrollo de un escáner impresora que imprima la férula directamente en el cuerpo del paciente. Hemos hecho nuestro propio electroestimulador, que está conectado al móvil del paciente. También hemos desarrollado un software para la gestión de ese elecroestimulador, el escaneo y la impresión. Y también, otro software, tanto para Andoid como iOs, para controlar los electros. Y además, estamos trabajando en una nueva división centrada, única y exclusivamente, en hacer prótesis internas, tanto orgánicas como inorgánicas. Vamos a empezar por los meniscos”.

Monzón explica que, básicamente, cuando a un paciente le diagnostican la rotura de un hueso, por ejemplo, de un brazo, “escaneamos la zona afectada y obtenemos un modelo en 3D de ese brazo. Estamos terminando de desarrollar un sistema para imprimir en un minuto esa férula directamente en el brazo del paciente. Esto permite ahorrar un 60-70% del tiempo que se tarda en escayolar. Además, instalamos unos electrodos en la piel de la zona afectada del paciente que van conectados a un electroestimulador y a su vez al móvil del paciente. El fisioterapeuta, a través de Internet, puede generarle un tratamiento específico para cada caso. El paciente se lo descarga en su móvil y puede iniciar en su casa los ejercicios que le recomienda el fisioterapeuta. Con todo esto conseguimos que el paciente pierda la tradicional masa muscular en gran medida. De esta forma, se recupera un 30% más rápido. Y lo puede hacer desde su casa, porque el sistema le manda un feedback al fisioterapeuta de cómo se encuentra su salud muscular. Esto permite que la mayoría de los tratamientos se puedan hacer en el 80% desde casa y ahorrar (además del 30% del tiempo) otro 30% en coste general”. Ya han hecho con éxito pruebas en pacientes de varios centros clínicos y de una mutua de accidentes.

Exovite ha captado la atención de Microsoft Ventures, que invitó a Monzón a participar durante cinco meses en su programa de aceleración. “También participamos en Acción Impulsa Emprendedor del Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra, que también nos dio un poco de dinero y visibilidad. Y tras volver de Israel, entramos en Lanzadera”.

Ahora, tras recorrer varios fondos de inversión, Exovite trabaja sobre dos posibles escenarios. “Uno sería encontrar un inversor de los que nos gusta, de los de smart money, que no sólo pone dinero sino que aporta conocimiento del mercado, internacionalización, etc. Y un segundo escenario, si no conseguimos a ese inversor, lo haríamos por nuestra cuenta, viviendo de nuestros clientes”.

En cuanto al salto internacional, Monzón asegura que cada sistema de salud es diferente en cada país, lo que les obliga a hacer una estrategia diferente para cada mercado. “Estamos trabajando ya con un grupo hospitalario en Francia. Empezaremos, primero, en España, trabajando con mutuas. Luego, Francia e Israel, donde también tenemos contactos. Y, poco a poco, nos iremos extendiendo por toda Europa. Cuando tengamos el marcado CE seguiremos el proceso para la aprobación por la Food and Drug Administration (FDA). En ese momento, daremos el salto a EEUU”.

Valeet

Carlos Jiménez cuenta las semanas que le quedan de vida. No es que le hayan dicho que tiene los días contados, al contrario, de optimista que es tiene el cálculo hecho hasta los 100 años. Le quedarían 3.150 semanas. De cumplirse la expectativa de vida y mantener el ritmo que lleva, podría jubilarse a la edad de 65 años con 25 startups impulsadas.

Arrojo no le falta. Para dar una idea diremos que Carlos Jiménez conoció a su mujer un mes de febrero y en septiembre de ese mismo año ya estaban casados. “Todo lo que me rodea gira un poco en torno a esa paranoia que tengo con no perder el tiempo. Mi mujer dice que debería frenar, pero cuando sé lo que quiero, lo hago”, dice.

Esa obsesión conecta con su nuevo proyecto, Valeet, una aplicación que acaba con el problema de aparcar el coche. “Si, por ejemplo, voy a ir a un teatro de la Gran Vía o a una reunión de trabajo, cojo la aplicación, pongo la dirección a la que me dirijo y, cuando llego al punto de destino, hay un conductor esperándome, se monta en mi coche y hace que desaparezca. Cuando quiero regresar, le doy de nuevo al botón para que me lo traigan de vuelta. Mientras, el coche, al que yo sigo el rastro en todo momento, está en un parking privado, vigilado y cubierto con un seguro a todo riesgo”. Eso es Valeet, un servicio de aparcamiento on demand que cuesta 5€ la hora –la primera, de prueba, es gratuita- que incluye servicios adicionales como lavado de coche o reposición de gasolina.

El problema

La solución, activa en Madrid desde hace unas semanas, llegará en breve a Barcelona, ciudades donde el aparcamiento es un grave problema. Las cifras son estas: “De los 18 millones de conductores que hay en España, el 72% usamos el coche a diario. Tardamos una media de 20 minutos en encontrar un aparcamiento y eso después de dar varias vueltas a la manzana, frenando y arrancando todo el tiempo. Ese dar vueltas representa el 30% del tráfico urbano en las ciudades, e idéntico porcentaje de polución. Por otro lado, el 27% de los edificios residenciales, y sólo el 27%, tienen plaza de garaje, el resto no. Luego, ya desde un punto de vista meramente económico, hay que decir que el 32% de las multas de tráfico son por aparcamiento, 2.000 millones de euros todos los años, casualmente la misma cantidad que mueve la industria de los aparcamientos, 23.000 millones en toda Europa. Brutal”.

Canales de monetización

La lista de las funciones puede ser infinita, porque igual que el chófer te llena el depósito de gasolina, podría pasar la ITV o devolverte a casa tras una noche de ‘farra’. Todo se andará. De momento, con las que incorpora es suficiente para dar a conocer el producto que, además del mercado de masas, pretende abordar otros canales de monetización en un modelo B2B. En esta línea, ya están cerrando acuerdos con empresas para que utilicen Valeet, sobre todo los equipos de venta, pero también cualquier otro empleado y los ejecutivos. “Hay empresas que gastan entre 500 y 1.000€ en taxis al mes por empleado”, vuelve Carlos Jiménez a los números.

El mercado de los eventos es otro en el que se están adentrando. No sólo con sus promotores, sino también con empresas de ticketing que quieran vender una experiencia con el parking incluido, habiendo cerrado ya un acuerdo con Restaurantes.com. La otra pata sería la parte residencial, donde quieren ofrecer a los usuarios un pack de suscripción mensual.

Competencia, en España, no hay, dice Carlos. “Existe una similar en Estados Unidos que acaba de conseguir 75 millones de dólares de financiación”. Habrá que creerle, porque el CEO conoce bien lo que se ‘cuece’ en Silicon Valley.

Emprendedor de raza

Ingeniero informático por la Universidad de San Luis (EE.UU), Carlos Jiménez vivió en numerosos países debido a la profesión del padre, directivo de Repsol. “He llegado a estar en 14 colegios y siempre me he adaptado bien”. Tal vez por eso su carácter espontáneo y extrovertido. Antes de emprender, trabajó con David del Val, actual responsable de I+D en Telefónica, y luego dio el salto a Alten, una multinacional francesa para la captación de talento, donde consiguió números espectaculares.

Su primer proyecto emprendedor lo montó en 2009. Se trataba de Quadram, una de las primeras consultoras tecnológicas de movilidad en España que llegó a tener 40 empleados. En 2012, empiezan a inquietarle las noticias que llegan de Silicon Valley, “Instagram, vendido con tan solo 9 meses de vida”. Así que, a los pocos meses, vendió sus propiedades, coche incluido, y se fue para allá con su ya esposa y el gato.

En Silicon Valley acomete un nuevo proyecto, Social mobility, algo similar a Quadram, pero especializada en consultoría de negocio. Apenas tuvo tiempo de desarrollarlo porque, a los 3 meses de llegar, le ficharon en Movoto para que lavase la cara a la empresa antes de venderla. “No solo de cara a los usuarios, sino también internamente, en los procesos de producción. A los 9 meses, la empresa pasó de facturar 5 millones de dólares a 7.5´”, hasta que la compró un grupo japonés. Misión cumplida.

Poco después, Carlos se cruza con el fundador de Trov, Scott Walchek, uno de los primeros inversores en Badoo, el Google chino. A Carlos Jiménez, todavía hoy socio de la compañía, le tocó trasladar un modelo de negocio enfocado a los ricos de EE.UU al mass market. Rompía así el sector Insurtech con un producto on-demand insurance (seguro a demanda) basado en micropólizas. De conseguir 3.5 millones de dólares de financiación, Trov pasó a levantar 40 millones.

En estas se hallaba cuando, un problema familiar, lleva a la pareja a regresar a España en agosto de 2015. Había conocido en EE. UU a Eneko Knorr, uno de nuestros emprendedores más emblemáticos y fundador de Hostalia. Con él se enrola en el proyecto de Ludei de nuevo con el objetivo de transforma un modelo de negocio freemium en otro de pago.

Una vez conseguido, decide que ya es hora de acometer un nuevo proyecto en solitario, su quinta startup. Es aquí donde concibe Valeet, con el que pronto espera expandirse por Europa y Latinoamérica. Y, ya algún día, regresar a Silicon Valley porque “yo creo que he nacido para vivir en San Francisco y allí volveremos. Prometido”.

Urban Roosters

Las improvisaciones existen desde que nació el rap, pero la innovación que introdujo Urban Roosters fue trasladar a internet la organización de competiciones internacionales de rap que se transmiten en directo vía streming. Red Bull ya había popularizado las “batallas de gallos” pero lo hacían de forma física. Esa fue la intención inicial de esta startup, vender la propuesta digital a la marca de bebida energética desde la agencia de publicidad en la que trabajaban, pero el director creativo rechazó la iniciativa.

Los tres integrantes del equipo, amantes y practicantes del rap, decidieron, sin embargo, continuar con el desarrollo de la idea. Así, en 2014, lanzan una versión provisional de la que sería la primera plataforma global de competiciones online de rap Freestyle. El objetivo primordial era el entretenimiento y la conexión de toda la comunidad de raperos de forma ágil y sencilla. Para implementar el desarrollo, se sirvieron de la colaboración de 13.500 metatester y, cuando creyeron que la plataforma estaba optimizada, la presentaron a concursos de emprendedores que les ayudaron a validar la idea. El proyecto cosechó reconocimientos en foros como Zinc Shower, el campeonato mundial de emprendedores Creative Business Cup, celebrado en Dinamarca, y despertó el interés del Ministerio de Educación y Cultura, entre más de 900 competidores.

Cervantes en rap

Urban Roosters pone de relieve la utilidad del rap como deporte mental y herramienta pedagógica y de integración para jóvenes en riesgo de exclusión. “La tecnología también deja fuera a muchos jóvenes”, observa Asier Fernández, CEO de la compañía, “por eso en nuestra plataforma todos pueden practicar este deporte mental, sin distinción de nacionalidades o clase social”. Con esta finalidad, Urban Roosters ha desarrollado, paralelamente, tres talleres enfocados a sus seguidores más jóvenes (entre 13 y 19 años). Se trata de un taller del lenguaje, con el que se cultiva la escritura creativa, la improvisación y, de forma transversal, se incorporan nociones de gramática, métrica y retórica. Un ejemplo fue la iniciativa “Cervantes en rap”, celebrado con motivo de la celebración del IV centenario de la muerte del escritor, en el que participaron raperos de España y México.

Otro taller se concibe para erradicar el bulling y concienciar a los jóvenes para que abandonen esta práctica. Un caso de éxito lo tienen en Málaga, donde un chaval que lo sufría, pasó a ganarse la admiración de los compañeros tras demostrar su valía en el lifestyle. El tercer taller es sobre historia, en el que eligen algún tema de la programación curricular de la asignatura como fuente de inspiración y motivacional.

Éxito en Latinoamérica

Urban Roosters se constituyó como S.L. en 2015. Para financiarse, captaron una pequeña ayuda de un business angel que les permitió llegar hasta donde están ahora, en una fase b y con más de 60.000 usuarios adscritos que se reparten, principalmente, entre España, Chile, Argentina y México. Su fuerte presencia en Latinoamérica les hace apuntar la apertura de una próxima sede en Chile, la cual se sumaría a las ya establecidas en Logroño y Madrid. También les gustaría ampliar la oferta al mercado anglosajón, abordándolo desde Estados Unidos. Para estos ambiciosos planes de crecimiento e internacionalización, contemplan acudir a finales de año a una nueva ronda de financiación para obtener la suma de 1M de euros.

Herramienta semiprofesional

Y, aunque empezaron a facturar casi desde el principio, lo primordial hasta ahora no han sido las cuentas sino ganar feedback y tracción para establecer, luego, los canales de monetización definitivos. Hasta ahora, la principal fuente de ingresos ha sido la sponsorización de eventos, pero quieren intensificar la oferta de servicios y funcionalidades avanzadas, como herramienta semiprofesional, que monetizarán a través de micropagos. Disponen también de un modelo freemium con servicios básicos. Incrementar la venta de paquetes de productos e introducir publicidad, “de forma no demasiado intrusiva” son otras de las vías de ingreso que se contemplan.

En cuanto al mercado, las cifras que facilitan hablan de entre 100 y 150 millones de personas -25 millones den EE.UU- que consumen productos relacionados con el rap, e ilustran el interés que despierta este estilo de música con los más de 90 millones de seguidores que tiene Eminem en Facebook o los 30 millones de views en You Tube del rapero español Nach Scratch. Bueno, pues como ellos dicen en su web: "El viejo dijo, hijo, en lo que sea, pero el mejor".

Trappit

No sabemos si Daniel Carvajal aguantaba más turbulencias cuando era piloto o ahora, que es emprendedor, pero desde que montó Trappit no para de dar bandazos o, como él dice, de saltar piedras. Hasta ahora apenas habían salido en los medios dado que su tipología de cliente no lo requería. Sin embargo, el pleito que mantienen con American Express por plagio les ha hecho saltar a la palestra, sobre todo después de que la Audiencia Provincial de Madrid ordenara imputar al CEO mundial de la compañía americana. Una lucha que algunos han comparado a la de David contra Goliat.

El objeto de litigio es Arpo, la herramienta que utiliza Trappit para rastrear los precios de los vuelos hasta última hora y burlar el desfase que se produce desde el día que se hace la reserva hasta el momento del viaje. De ello hablaron Daniel de Carvajal y Luis Martín Lázaro en el trayecto de un vuelo que compartieron en 2010. De ese encuentro casual surgió la idea de montar Trappit, una empresa de base tecnológica cuyo objetivo es conseguir hasta un 10% de ahorro de las partidas de viajes de las grandes corporaciones. La idea les pareció tan sencilla en su origen que hasta les sorprendió que a nadie se le hubiese ocurrido antes. Lo que no iba a resultar tan sencillo era su entrada en el mercado dado que, por bueno que fuese el producto para el usuario final, las negociaciones tenían que hacerlas con los intermediarios, las grandes agencias de viaje. La primera piedra, que dice Carvajal.

Cambio de modelo de negocio

El paso de esta startup por el programa de la primera edición de Menorca Millennials les obligó a replantearse el modelo de negocio. “A nosotros nos resultó muy difícil entrar en el ecosistema”, reconoce Carvajal. Así que, tras finalizar el programa, el dinero que tenía reservado para una importante campaña de marketing, lo destinaron al cambio “con un esfuerzo inmenso por parte de todos, trabajando los fines de semana y cenando de Telepizza en la oficina donde yo he llegado a dormir alguna noche”, contaba Carvajal. Implementada la solución y como las agencias de viaje no les hacían ni caso, empezaron a ofrecer el producto directamente a los interesados finales. “Al final fueron las grandes empresas las que presionaron a las agencias para que habilitaran nuestro servicio”. En pocos meses pasaron de 8 a 27 empleados y a facturar 1,5 millones de euros de su centenar de clientes, entre los que se halla, por citar alguno, Viajes El Corte Inglés. También la aspiración, fundada tras varias reuniones, era convertir a American Express, dueña de la mayor agencia de viajes del mundo, en cliente de Trappit. “Ahora estoy en mi sitio, ya nos hemos centrado y tenemos norte”, decía Carvajal por aquel entonces, hasta que llegó la decepción.

Apoyo de los inversores no les ha faltado. Tras agotar sus propios recursos, a finales de 2014 levantaron una importante ronda de financiación para desarrollar “una versión estable. Al final lo que nos encontramos fue que nos habíamos gastado el dinero y que la versión sí estaba, pero no habíamos conseguido abrir absolutamente nada en el mercado. Fue seguramente la segunda gran piedra”. Coincide esta época con el descubrimiento de que American Express no sólo no se convertiría en cliente, sino que competiría con ellos con un producto similar al su herramienta Arpo, motivo de la querella.

Ahora, que ya está todo en mano de los jueces y que están a punto de levantar otra importante ronda de financiación, según anunciaba el CEO, confían en que las aguas vuelvan a su cauce y el despegue sea definitivo.

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