5 inventos que te van a dejar con la boca abierta

Estos proyectos de emprendimiento social innovadores no te van a dejar indiferente. Te lo aseguramos. Son los 5 proyectos que resultaron finalistas en la segunda edición de The Venture Spain.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Startac: Posos de café solidarios

Judith Gilbert pertenece a Factor escucha , una asociación sin ánimo de lucro que trabaja por una sociedad más justa y sostenible. Pensando en todos estos problemas, defendió el proyecto de Start Act una empresa social creada dentro de la asociación que propone producir biocombustible sólido utilizando los residuos de café como materia prima.

Problemas: En este caso hay que hablar en plural puesto que persiguen atajar 3 probelmas: el aprovechamiento de los residuos en una economía circular; reducir el uso de los combustibles contaminantes y la integración sociolaboral de todos los menores migrantes sin acompañantes que llegan a Europa cada año. En el caso de España con 4.000 los niños que llegaron en esta situación.

Solución: Teniendo en cuenta que el café es, después del agua, la bebida que más se consume en todo el planeta y que genera una ingente cantidad de posos como residuos, se trata de recoger esos posos, tratarlos y convertirlos en fuente de energía. “Afortunadamente es un combustible fantástico, mejor que la madera”, dijo Judith Gilbert. Los jóvenes migrantes trabajarían en toda la parte de recogida y tratamiento de los residuos, que habría que secar y prensar, antes de lanzarlos como nuevo producto al mercado.

El negocio: Se trataría de una empresa social que fabricase biomasa sólida utilizando los residuos de café que se recolecten en la ciudad. Ello, a su vez, da ocasión de crear oportunidades de inclusión sociolaboral para los jóvenes migrantes no acompañados. “Nosotros no hemos inventado nada, nos hemos inspirado en un proyecto que se gesta en Inglaterra, esto está probado”, dice Judith. El proyecto cuenta con respaldo y soporte del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat y, aunque han hablado ya con varios proveedores, tienen pendiente atar cabos en la solución logística. En principio, las opciones que barajan son recoger los posos trasladándose en bicicletas o ganarse la complicidad de los dueños de las cafeterías para conseguir una logística a la inversa. 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Braibook: dispositivo de lectura para personas invidentes

Lo que propone Braibook es un pequeño dispositivo electrónico de lectura capaz de convertir cualquier documento de texto, en formato electrónico y en cualquier idioma, al código braille. Defendió el proyecto Carlos Madolell, cofundador e ingeniero electrónico.

El problema: En el mundo hay 290 millones de personas con discapacidad visual, 40 millones absolutamente ciegos. El problema, de carácter global, se acentúa en países en vías de desarrollo puesto que carecen de recursos para ayudar a estas personas. Ellos lo comprobaron en un viaje a Uruguay donde supieron de muchos niños invidentes que no eran escolarizados por falta de material adaptado al Braille, el sistema de lectura táctil.

Solución: Crear un dispositivo de lectura capaz de convertir cualquier documento de texto, en formato electrónico y en cualquier idioma, al código braille. El dispositivo, que saldría al mercado por un precio aproximado de 300€, está muy por debajo de los costes de las soluciones parecidas, que oscilan entre los 1.500 y 1.800€.

El negocio: La idea es salir al mercado a mediados de este año. Como valor diferencial, aseguran que con su solución las transcripciones son más rápidas y baratas. El prototipo lo han probando ya más de 100 usuarios y han verificado que el sistema funciona. Pendientes que superar la aprobación de la Comisión Braille de la ONCE, esperan cerrar luego un acuerdo con la organización para que lo distribuya. No obstante, ello no les exime de tener que buscar financiación para fabricar los dispositivos, que es lo que hacen en este momento. 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Sea2see: Reciclando el océano

Fue el proyecto ganador, que defendió su fundador, François van del Abeele. Sea2see es una empresa que cada 3 días recoge una tonelada de desechos de redes de mar, cabos y plásticos en más de 100 contenedores repartidos en 22 puntos de la costa catalana. A partir de ahí, tratan los desechos y lo reciclan para fabricar y diseñar en Italia gafas de plástico 100% reciclado.

El problema: Las redes de pesca representan casi el 15% de la contaminación del mar. El abandono de las redes, que siguen flotando, genera lo que se denomina pesca fantasma, dado que siguen acumulando desechos de todo lo que se vierte en el mar.

La solución. Instalar contenedores en los distintos puertos para que, en lugar de tirarlos al mar, los pescadores depositen en ellos desechos como redes o cabos. Días más tarde, se encarga Sea2see de retirarlos y llevarlos a la planta de limpieza y, posteriormente, a otra de reciclado.

El negocio: Del plástico troceado se obtiene granza que es el producto que, ya como empresa, utilizan para fabricar gafas 100% de plástico reciclado. Las gafas se diseñan y fabrican íntegramente en Italia y se comercializan, al precio de entre 75 y 95 €, a través de su página web y en ópticas de numerosos países europeos para la venta directa. Para obtener la financiación inicial y ganar  feeback, hicieron una campaña de crowdfunding en Kickstarter el verano pasado con la que pudieron comprobar la aceptación del producto en el mercado. Ahora están en fase de producción y confían en lanzar, en el plazo aproximado de un mes, un total de 40 modelos. Sea2see cuenta ya con clientes en otros países, como Francia y Holanda, y ha alcanzado ya importantes acuerdos con firmas de óptica nacionales. Desean, asimismo, acudir pronto a una ronda de inversión al objeto de reunir capital suficiente que les permita ampliar el equipo y adquirir su propia máquina de reciclaje. 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Smart Floating Farms: Producir comida en las ciudades

Javier Fernández Ponce es arquitecto y fundador de Smart Floating Farms El proyecto consiste en realizar una serie de plataformas flotantes, energéticamente autosuficientes y no contaminantes, en las ciudades y convertirlas en productoras de alimentos. La gente podría ver cómo se producen los alimentos que consume.

Problema: Trasladar la comida del otro lado del mundo para alimentar a los grandes núcleos urbanos ocasiona numerosos costes pero, sobre todo, muchos problemas. También en los países de origen. El traslado masivo contribuye a agrandar notablemente los problemas medioambientales.

Solución: Producir el alimento en el mismo sitio donde se va a consumir a través de unas plataformas flotantes instaladas en grandes núcleos urbanos, energéticamente autosuficientes y no contaminantes, como productoras de alimentos. La gente podría ir allí a comprarlas a precios más económicos por la eliminación de intermediarios y tendría la oportunidad de ver cómo se producen los alimentos que consume. El proyecto del que habló Javier Fernández se centraba en la producción de alimentos frescos, concretamente vegetales y pescado, pero las plataformas podrían adaptarse a los gustos de consumo local.

El negocio: Teniendo en cuenta que incorpora numerosa tecnología, el proyecto, en fase de prototipo, requiere una inversión alta. “Podríamos hablar  de 2,5 millones de euros con un retorno en 7 años”, fue el cálculo apuntado por Javier Fernández, inspirado en un proyecto similar existente en Holanda para la producción exclusiva de leche. El proyecto es escalable puesto que puede abrirse a otro tipo de alimentos. En cuanto a la capacidad de producción, en un primer prototipo de una plataforma de, aproximadamente, 2.000 m2, podría hablarse de una producción anual de unas 70 toneladas de vegetales y 40 toneladas de peces. El proyecto es muy innovador, pero presenta ciertas complicaciones, no sólo económicas sino también de adaptación a normativas legales.  La startup se encuentra ahora en fase seed buscando financiación para prototipar y obtener un producto mínimo viable.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
ShowLeap: Traductor de lengua de signos a voz y viceversa

Emilio Guerra, cofundador y socio de ShowLeap habló del proyecto. Una revolución en el mundo de la comunicación puesto que permite la comunicación natural entre una persona con discapacidad auditiva y otra que no la tiene. Es un traductor a tiempo real de la lengua de signos a voz y viceversa.

Problema: Las personas sordas no pueden comunicarse con el 98% de las personas que tienen alrededor. Esto les ocurre a 70 millones de personas en todo el mundo en su día a día. No pueden comunicarse con su entorno. En España son 400.000.

Solución: Procuran la tecnología que les ayuda a esa comunicación y rompe estas barreras. Acudir a los sitios sin necesidad de ir acompañado de un intérprete y perder su intimidad o tener acceso a estudios de grado superior o al mercado laboral, teniendo en cuenta que su tasa de desempleo es superior al 50%.

Negocio: Han desarrollador el primer traductor de la lengua de signos a voz y viceversa a tiempo real traducido a las distintas lenguas de signos de cada país. Han desarrollado, también, un algoritmo multi-idioma, de manera que pueden ofrecer la solución a cualquier persona en cualquier país del mundo y compatibles con cualquier plataforma y dispositivo. El software, conectado a unos brazaletes, se ofrecerá tanto al consumidor final como a empresas interesadas en contratar a personas con audición reducida conforme a su política de Responsabilidad Social Corporativa. El precio, para los particulares, sería de 400 € por el pago único de la licencia de software y otros 200 € por los brazaletes. Con las empresas, las negociaciones son distintas. El prototipo ya está testado por el Centro de Normalización de lengua de signos en España. Falta completar la base –son 7.000 signos- , pero podría utilizarse ya. El Ayuntamiento de Madrid ha mostrado un gran interés por el proyecto desde sus orígenes y esperan que pronto cristalice en algún acuerdo. 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo