Estos emprendedores están haciendo rentable el negocio del reciclaje

Tendencias hay muchas, pero una que parece clara es la de usar, no tener, y aprovechar cada vez más los bienes de consumo. A su amparo, cada vez son más los negocios que encuentran una oportunidad. Según un estudio de la consultora Accenture, la economía circular podría aportar a la economía mundial algo más de 4 billones y medio de dólares en 2030. Estos son algunos ejemplos de empresas que se han anticipado.

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Good after: supermercado de oportunidades

En los grandes distribuidores halló la oportunidad Chantal Camps, responsable del supermercado Good after, un supermercado online que vende productos cercanos o sobrepasada la fecha de consumo preferente. El proyecto busca asentarse en España, tras su éxito en Portugal.
Goodafter.com está pensado para aquellos smart shoppers (compradores inteligentes) “que buscan oportunidades inteligentes de ahorrar sin perder calidad, ni poner en riesgo su salud ni la de su familia”. En la plataforma los clientes pueden comprar todo tipo de artículos que no sean frescos ni perecederos. También se puede comprar productos de limpieza, higiene personal o de belleza que ya están fuera de stock o han quedado desactualizados.

“El objetivo de Goodafter.com es dar una nueva vida a todos aquellos productos que ya no pueden entrar en sus canales habituales de comercialización y cuyo destino sería, muy posiblemente, la basura, proporcionándoles un nuevo canal de venta con importantes descuentos a la vez que se logran grandes cantidades de ahorro para los consumidores”.

Sea2see: gafas de redes de mar recicladas

En Sea2see lo que aprovechan son las redes tiradas al mar para fabricar gafas de plástico diseñadas en Italia que se venden online y en ópticas a escala global. La idea fue de François van den Abeele, amante de los océanos y la naturaleza. Las redes de pesca representan casi el 15% de la contaminación del mar. El abandono de las redes, que siguen flotando, genera lo que se denomina pesca fantasma, dado que siguen acumulando desechos de todos los vertidos al mar. Del plástico troceado de las redes obtiene granza que es el material que utiliza para la fabricación.

Factor Escucha: posos de café para biocombustible

Judith Gilbert define la economía circular como aquella que se sustenta en el aprovechamiento “de los residuos que generamos en la sociedad. Estos son reciclados y transformados en productos para volver a tener uso en esa misma sociedad. Es una solución sostenible que reduce nuestra dependencia y explotación de los recursos finitos del planeta”.

Bajo esta premisa, Judith Gilbert, creó Start Act dentro de la organización social Factor Escucha que propone producir biocombustible sólido utilizando los residuos de café como materia prima. Con los posos de los 195 millones de tazas de café que consumimos al año los españoles en los bares podrían llenarse 9 piscinas olímpicas con las cerca 22.000 toneladas de residuos que se generan. Su empresa, aprovecharía estos residuos para producir biomasa sólida de alto contenido calórico y destinarse al uso de estufas o calderas domésticas e industriales. “Si se compara con la madera, tiene 1,6 veces más poder calorífico, por lo que necesitaremos menos cantidad para calentar lo mismo, genera menos cenizas y el CO2 que emite a la atmósfera es neutro, como todo elemento orgánico”, argumenta.

Phenix: segunda vida de los productos

En un modelo de negocio B2B, lo que hace la plataforma de origen francés Phenix: conectar a empresas que sufren desperdicios o generan residuos con otras organizaciones que pueden aprovecharlos. Como plataforma, cobran un porcentaje a éxito y asumen las tareas de gestión y logística.
Con el foco principal puesto en la industria agroalimentaria, la solución es útil también para otros muchos sectores que generan desperdicios, especialmente productos finales, como el de los eventos, donde se encargan de devolver al circuito de la economía todas aquellas arquitecturas, muebles y decorados efímeros que se construyen para un evento. Para la conexión entre la oferta y la demanda se valen del uso de las tecnologías con un sistema de alertas a tiempo real. En casos de excedentes pequeños, se procura un servicio de proximidad, para que sean los interesados quienes se pongan de acuerdo. 

Como muchas de las empresas que promueven la economía circular, también Phenix introduce sistemas de trazabilidad de los productos al objeto de vigilar por la salubridad y su buen estado. De esta manera, si el excedente no puede aprovecharse para el consumo humano, puede destinarse como alimento para los animales, fabricar pigmentos de pinturas industriales o para compostaje. “Hay tantos usos que podrían darse que el círculo de la cadena sería casi perfecto”, decía Miguel Die González, director de Phenix España.

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