Estos emprendedores están haciendo rentable el negocio del reciclaje

Tendencias hay muchas, pero una que parece clara es la de usar, no tener, y aprovechar cada vez más los bienes de consumo. A su amparo, cada vez son más los negocios que encuentran una oportunidad. Según un estudio de la consultora Accenture, la economía circular podría aportar a la economía mundial algo más de 4 billones y medio de dólares en 2030. Estos son algunos ejemplos de empresas que se han anticipado.

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Momoc

Gabriela Machado es la fundadora de Momoc Real People la marca con la que diseña y fabrica zapatos femeninos sostenibles y veganos. La idea es “contribuir a crear conciencia para caminar de manera sostenible, porque a día de hoy, no solamente es posible sino necesario”.

Por eso ella aporta tres razones que justifican la necesidad del nacimiento de Momoc: una, porque a día de hoy es necesario tener una conciencia sostenible y ecológica, la segunda porque la moda es una de las industrias más contaminantes y la tercera porque es imposible no comunicarse y la moda es la forma más común de hacerlo.

Machado advierte también de que vegano y sostenible no siempre van de la mano. “Vegano, muchas veces, se refiere a materiales sintéticos, derivados del petróleo, que no son biodegradables y que acaban en el mar en forma de plásticos”, afirma. Pero ella sí tiene en cuenta todas las variables. El 70% de los materiales que utiliza para sus zapatos son orgánicos. Entre sus materiales se encuentran caucho natural reciclado, para la elaboración de suelas, o cuero ecológico libre de cromo y metales pesados. Por cada par de zapatos, Momoc ahorra, entre otras cosas, 8.000 litros de agua. También el packaging es sostenible, con una original bolsa hecha con algodón orgánico.

Otro factor que les permite alejarse de la competencia es que se trata de una marca 100% española y comprometida con el kilómetro cero, motivo por el cual ha elegido a sus proveedores, fabricante y almacén dentro de la misma área geográfica al objeto de evitar desplazamientos.

Momoc vende, sobre todo, a través de su ecommerce, con el que ya ha conseguido que sus zapatos estén presentes en países como EE.UU., Rusia, Nueva Zelanda y numerosos mercados de Europa. Venden también en algún punto de venta físico aunque el sueño a futuros es contar con tiendas propias. Y ¿cómo se imagina Gabriela Mahado sus tiendas? Ella misma lo contó en la presentación del proyecto como una de las finalista de los Premios Emprendedoras del Ayuntamiento de Madrid: “Me imagino tiendas muy pequeñitas, todo decorado con materiales sostenibles y un robot atendiendo a los clientes porque no habrá mostrador”. Se refirió también al 2% de los beneficios que donan a la reforestación y a santuarios de animales.

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Ecodicta: el sharing de la ropa
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Ecodicta

Ecodicta es una startup que nace con el propósito de renovar con frecuencia el armario de las mujeres sin necesidad de adquirir ropa nueva convencidos de que “la ropa ya producida es la que menos contamina”.

Bajo esta premisa, han creado una plataforma de alquiler de ropa con el modelo de suscripción a precio asequible. Las usuarias pagan una pequeña cuota de suscripción mensual y eligen, entre la oferta, de 2 a 4 prendas que creen que van a necesitar durante ese mes. Transcurrido el plazo, las renuevan o las devuelven y seleccionan otras. Existe también la opción de compra si es que la usuaria se acaba enamorando de la prenda. La ropa se selecciona a través de una personal shopper y proviene tanto de marcas emergentes como convencionales. También se pueden encontrar firmas que producen de forma sostenible y ética.

La idea es de Mercedes García Rivas, Mario Carreras, José Manuel Fuertes y Raúl González, el CEO. Los promotores de Ecodicta sabían de la existencia de un negocio similar en Estados Unidos que funcionaba muy bien así que se animaron a replicarlo en España. En cuanto a si el mercado nacional está ya maduro para acoger conceptos como el que ellos proponer, Raúl González responde: “Yo creo que sí. La tendencia del pago por uso cada vez es mayor, igual que la concienciación con el medio ambiente. Nosotros vimos que mucha de la ropa que se compra no tiene más de 5 usos cuando se desecha. Esto genera una problemática porque esa ropa acaba normalmente en vertederos o en países en vías de desarrollo contaminándolos aún más y hundiendo la industria textil local”.

Sheedo: cuando el reciclaje va implícito al producto
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Sheedo

El logro principal de Sheedo es haber lanzado al mercado un producto en el que el reciclaje va implícito. Lo que han creado es un papel de muy buena calidad y apariencia hecho a base de semillas de manera que, una vez cumplida su misión inicial, se puede plantar. Sustituyen así el papel de usar y tirar, por el papel de usar y plantar.

La idea, surgida hace tres años de un grupo de cuatro estudiantes del grado LEINN de TeamLabs en Madrid, además de muy original es ya rentable. Los últimos datos hablan de más de 3.000 clientes por todo el mundo y una facturación de 500.000 euros con ventas, además de en España, en otros mercados europeos como Alemania, Francia, Holanda o Reino Unido.

Con el paso del tiempo, han ido diversificando la oferta de manera que al papel, ahora añaden bombones también bombones plantables o kits de siembra. El cualquier caso, el denominador es una segunda vida de todo lo que producen.

Gala Freixa, una de las cofundadoras y COO de Sheedo, define la suya como una empresa de triple balance, es decir, que a la cuenta de resultados económicos suman métricas como la huella ecológica de su actividad y el impacto social. En la parte social trabajan con pequeños artesanos y toda la producción es local con el propósito de reducir el máximo posible la huella de carbono.

Esgoa brand: camisas que cambian el mundo
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Fernando Roi HEARST

Esgoa brand es una marca de camisas sostenibles con un diseño innovador. “Para mi Esgoa no es solo una marca, es como un movimiento que quiere cambiar el mundo a través de producción ética en España y materiales ecológicos”, sostiene Alfonso Onorato, CEO y fundador del proyecto.

Este emprendedor, que pasó por la Escuela de Organización Industrial (EOI) , entre otros, decía en el Demo Day: “no queremos que lleves ni vistas Esgoa, queremos que la sientas”.

Partiendo de estadísticas como la que habla de “28.000 trabajadores que fallecen anualmente recogiendo algodón natural” y la elevada presencia de explotación infantil que domina el sector, especialmente en continentes como África y Asia”, Esgoa surge con la intención de acabar con datos como los referidos “a través de nuestro día a día, con una moda sostenible que implica: producción ética, con materiales ecológicos como el algodón orgánico, que no usa pesticidas. Pero no nos quedamos ahí, queremos ir mucho, mucho más allá y por ello hemos creado un diseño innovador”, dijo Onorato .

La marca utiliza algodón certificado y fabrica a través de un pequeño taller cerca de Pinto (Madrid) en el que trabajan seis mujeres.

Shippy house: casas hechas con contenedores marítimos
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Shippy house

Lo que hacen en Shippy house es transformar contenedores marítimos desechados en casas confortables y asequibles orientadas, sobre todo, para habitar en vacaciones y fines de semana.

La idea es de Manuel Octavio y Michaela Peterková, una pareja que, cuando decidió trasladar su residencia de Praga a Madrid se encontró con unos precios de vivienda insostenibles para su economía. Se enteraron de que había en Madrid una persona que se dedicaba a vender contenedores marinos fuera de uso y adquirieron uno al precio de 1.000€ para construir su propio hogar.

Dentro de lo que denominan bioarquitectura, fabrican casas de diseño pasivo y aplican un sistema de energías limpias gracias al uso de paneles solares o generadores eólicos. La idea ha recibido el premio de la Universidad Politécnica de Madrid, dentro de su competición ActúaUpm, como uno de los negocios más prometedores del año.

Kokonat Bowls: menaje ecológico y social
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Kokonat

Kokonat Bowls es otro proyecto surgido del grado LEINN de TeamLabs, esta vez en la Universidad de Mondragón. África Peco y Antonio García, ambos de 21 años, son sus propulsores, aunque han conseguido ya añadir a otra persona al equipo.

Postulándose como una marca de menaje ‘Zero Plastic’, lo que hacen en Kokonat es crear productos de catering y restauración biodegradables como, por ejemplo, unas pajitas de bambú, y, por otro lado, crear productos reutilizables para estos mismos establecimientos, los bowls, fabricados con materiales que proceden de la industria del aceite de coco, especialmente de Vietnan y de la India, considerados allí residuos y que ellos transforman en un producto acabado. En resumen, ofrecen alternativas a productos desechables que ellos hacen reutilizables.

Pero este equipo va más allá. Gracias a la financiación obtenida a través de una campaña de crowdfunding han conseguido abrir un taller en la India en el que ya trabajan haciendo los recipientes cuatro mujeres víctimas de malos tratos.

“Queremos concienciar a las personas de que existe otra forma de consumo, más humano y respetuoso con el medio ambiente-dice África Peco-, pero también queremos tener un impacto social. Por eso trabajamos con una ONG de ayuda a las mujeres”. No obstante, tienen claro que la sostenibilidad de la empresa pasa también por hacerla rentable de aquí un modelo de negocio que se basa en la venta al por mayor a restaurantes y empresas de catering. Y aunque la facturación no es aún la deseable -entre 2.000 y 2.500€ al mes- confían en ir creciendo poco a poco para hacer el proyecto viable sin necesidad de estar pendientes de financiación externa. Por el momento, se limitan a participar en concursos que validen la idea y, a ser posible, les procure alguna ayuda económica.

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