Silicon Valley ha invertido 1,6 millones dólares en esta startup y debería pensárselo en estas otras tres

Blinkfire Analytics acaba de cerrar una ronda de financiación de $1,6 millones con inversores de Silicon Valley, entre ellos, el exCEO de Twitter, y europeos. Debería pensárselo también con estas otras tres startups españolas.

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Blinkfire

La compañía hispano-estadounidense Blinkfire Analytics ha cerrado una ronda de financiación de 1,6 millones de dólares en la que han participado inversores tanto de Silicon Valley como de Europa. Blinkfire Analytics fue la primera plataforma SaaS (software as a service) en ofrecer analítica en tiempo real de plataformas sociales, digitales y OTT.

La ronda de financiación, de 1,6 millones de dólares, permite a Blinkfire contar con inversores de la talla de Harrison Metal (seed investor en AdMob y MoPub), Dick Costolo (ex-CEO de Twitter y FeedBurner) y Andreas Mihalovits que, sumados a sus actuales inversores, serán de gran ayuda para mantener su posición y continuar ofreciendo el mejor servicio de medición y analítica de patrocinios en tiempo real a sus clientes.

Los fundadores de Blinkfire se han movido por diferentes proyectos con alto contenido tecnológico y si emprendían juntos, como así perseguían desde hacia tiempo, era lógico que su proyecto también lo fuera. Steve Olechowski y Juan Luis Hortelano habían trabajado en varios proyectos juntos. Uno de ellos estaba relacionada con la analítica, que se vendió a Google en 2007.

Además, Olechowski había trabajado cuatro años en Google. A los dos les unía el deporte. “Y hace un par de años decidimos hacer algo en torno al tema del social media y clubes deportivos. Hablando con los de Twitter, con quienes teníamos muy buena relación, vimos que había un crecimiento brutal de jugadores y clubes deportivos en esta red social y que había una necesidad por parte de las organizaciones deportivas de poder manejar mejor toda la parte del social media, tanto del propio club como de los jugadores: darles unas métricas, que es lo que nosotros sabíamos hacer”, recuerda Hortelano.

Partieron de esa idea central. Con el paso del tiempo y en el trato directo con clubes, pivotaron a lo que, actualmente, es Blinkfire Analytics, una herramienta que, además de aportar estadísticas generales de social media, entra en la parte de análisis por reconocimiento de imágenes y vídeos. “Detectamos las marcas que aparecen en los vídeos y las imágenes que suben los jugadores y clubes a las redes sociales. Hablando con los clubes, su preocupación era, cuando subían una foto de un jugador con una camiseta, saber cuántos impactos le estaba generando eso al sponsor. Y la tecnología la hemos dirigido a ser una herramienta de analítica de impacto visual de marcas y sponsor en social media enfocado a clubes deportivos y jugadores”. La empresa la crearon en España hace algo más de un año y empezaron a buscar los primeros clientes hace unos seis meses. “Ya estamos trabajando con clubes de Primera Division, de la Premier League, de la NBA y jugadores y marcas como Microsoft o Heineken, entre otras”.

En 2014, consiguieron una ronda de casi un millón de dólares para expandirse por Europa y EEUU, liderada por Foundry Group Angels, con inversores españoles como Vitamina K, Plug and Play Spain y Carlos Domingo –antiguo CEO de Telefonica I+D–, además de los estadounidenses Maiden Lane Ventures, Plug and Play Ventures, Jim Adamczyk –antiguo CTO de Accenture Software– y Graham Jenkin, de AngelList.

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Braingaze

Están a punto de lanzar al mercado un avance que vendrá a revolucionar la forma en la que se diagnostica el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). “Esta innovación surge de una investigación en neurobiología que mi socio, Hans Supèr, había realizado en la Universidad de Barcelona, institución con la que acordamos un contrato de transferencia tecnológica, que cubría la patente que Hans había conseguido. En septiembre de 2013, los dos constituimos la empresa Braingaze. Nos pusimos a desarrollar lo que es la tecnología: los pasos desde unos resultados centíficos muy prometedores hasta un concepto viable. Hemos dedicado dos años al desarrollo de las aplicaciones del invento de Hans. Y el más avanzado es un ensayo diagnóstico de TDAH. Estamos finalizando los pasos necesarios para su homologación para poder comercializarlo en el mercado español en un par de meses”, relata Laszlo Bax.

Lo que han descubierto es que, en personas que miran a una cosa que se presenta en una pantalla, si se les cambia el foco de su atención cognitiva –que no es necesariamente su foco de atención ocular–, se produce un pequeño movimiento ocular. “Ese pequeño movimiento lo captamos con un dispositivo que es un rastreador de ojos y eso nos permite determinar si el paciente sufre determinadas dolencias. El paciente visualiza un videojuego y según sus movimientos oculares podemos determinadas ciertas cosas. Una de las cosas que estamos convirtiendo en un producto comercial es un ensayo de diagnóstico para TDAH. Si presentas un videojuego que tiene que ver atención visual, la manera de cómo se comportan los movimientos oculares en un paciente que sufre de TDAH son distintos con los movimientos de un sujeto que no sufre ese trastorno. Eso nos permite ayudar al psiquiatra a diagnosticar el TDAH. Ayudamos a los padres que creen que sus hijos pueden sufrir ese trastorno y el psiquiatra considera que no y también a los psiquiatras que creen que el niño lo sufre y los padres, no. Ofrecemos un ensayo que es muy objetivo y que mide unos parámetros que son involuntarios, que no es posible para el sujeto fingir lo que nosotros medimos en sus movimientos oculares, y que da un aspecto objetivo involuntario al diagnóstico del psiquiatra”.

Inicialmente, la idea de Braingaze es que sea una herramienta para el profesional que hace un diagnóstico. “En un futuro, se podría imaginar que este ensayo se podría utilizar en escuelas clínicas como un primer paso para medir el estado cognitivo de niños. Ahora no es lo que pretendemos hacer, porque para eso consideramos que son necesarios más datos clínicos para poder averiguar hasta dónde este test es capaz de hacer lo que debería hacer en un entorno sin supervisión de psiquiatras”.

Dentro del campo del diagnóstico, además del TDAH, están trabajando también con autismo y dislexia. “También hay otras aplicaciones que no son diagnósticas, sino que son más relacionadas con el consumer inside, que son test que hacen empresas que quieren valorar si la presentación de cierto producto es óptimo para convencer al consumidor que debería comprarlo. Ahí hay clientes como Procter & Gamble, Unilever… que quieren valorar si, por ejemplo, un envase de un detergente determinado es más atractivo para una persona que otra. En ese campo, somos capaces de medir el grado de atracción, incluso el grado de preferencia, de una persona al presentarle varios diseños de un producto. Y somos capaces de determinar cuál es el que más le gusta sin la necesidad de preguntárselo. Hay un gran interés de las grandes marcas para saber si se puede utilizar esto para optimizar sus campañas de marketing. En ese sentido, estamos colaborando con Procter & Gamble en Bruselas en su centro de innovación y también colaborando en Ámsterdam con una agencia de estudios para grandes empresas”.

El ensayo de TDAH preven lanzarlo en cuatro países europeos, con un par de meses de diferencia, en España, Alemania, Reino Unido y Holanda. “Luego haremos una expansión geográfica a otros países europeos y EEUU. Es muy importante la introducción exitosa del ensayo TDAH en esos cuatro países y después, en EEUU. Otro objetivo es tener, a dos años vista, un portafolio de productos: varios ensayos diagnósticos (tres) y una aplicación, producto o servicio no clínico, sino para empresas. Si nos gustaría en dos años estar, no con presencia propia, pero sí estar en 12 o 15 países. Tenemos vocación de ser líderes mundiales en nuestro campo, pero seguro que no somos los únicos que dicen esto”, asegura –entre risas)– Bax.

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Gnanomat

Después de dedicar más de 10 años (cinco de ellos en EEUU) a investigar en biología molecular, a su vuelta a España, Roberto Clemente se dedica a dirigir el área de desarrollo de negocio y la búsqueda de capital en empresas de innovación. Un día un científico del CSIC le habla de una interesante investigación en la que ha trabajado y le confiesa que no sabe cómo llevarla al mercado. “Viendo las posibilidades de negocio, decidimos, entonces, negociar con el CSIC, ya que era el titular de la patente. El CSIC nos cede la licencia para explotarla. Comenzamos a diseñar un plan de negocio para ver cómo convertimos una idea científica en un proyecto. Y en julio de 2014 constituimos Gnanomat, con el objetivo de optimizar y comercializar una tecnología novedosa en el campo de los nanomateriales”, recuerda Clemente.

Gnanomat cuenta con una tecnología que en el laboratorio ha funcionado muy bien. “Ahora, queremos demostrar que es un proceso industrial. Y es un proceso con el que vamos a poder generar y producir grafeno y nanomateriales grafeno-derivados por un método que, además de ser propio, es muy eficiente y más económico que las actuales propuestas del mercado. Y, sobre todo, tiene una característica muy importante: que es verde, es un procedimiento muy limpio, que genera unos nanomateriales derivados del grafeno de alto valor añadido. En el primer tramo, que serán unos dos años, nuestro objetivo es consolidar la tecnología (qué funciona, cómo funciona, cuánto podemos producir…). A la vez, hemos empezado a hacer colaboraciones con otras empresas, que están más en la parte de las aplicaciones. Les proveemos de nuestra tecnología para que ellos optimicen sus dispositivos”.

Clemente reconoce que, durante este último año, ha sido fundamental para Gnanomat buscar financiación. “Empresas como la nuestra no tienen caja más allá de año y medio o dos. En ese sentido, nosotros estamos en una situación muy buena. Tenemos equipo propio e instalaciones en el Parque Científico de Madrid. Seguimos creciendo e intentando consolidar la financiación que hemos conseguido”. Y recursos que han conseguido, la mayoría de ellos a través de convocatorias competitivas. Como ‘Fase 1 de Instrumento Pyme’, de la Unión Europea, que les permitió captar 50.000 euros. También han conseguido financiación de Enisa. Y han recibido subvención del programa estatal ‘Torres Quevedo de promoción del talento y su empleabilidad en I+D+i’, que cubre parcialmente los salarios del personal investigador. “Seguimos muy metidos dentro de todo lo que tiene que ver con las ayudas públicas, pero siempre considerándolas como un medio. La ayuda pública está muy bien, pero nunca se puede convertir en un fin, porque llega tarde y cuando llega hace que cambies tus objetivos”.

También han recibido el apoyo de la aceleradora Startup Alcobendas, de Madrid (http://startupalcobendas.org/aceleradora-de-startups). “Hasta ahora nos ha ayudado en dos direcciones. Una, nos ha puesto en contacto con diferentes líneas de financiación especializadas en inversión en proyectos de nueva creación como el nuestro. Y dos, ha jugado un papel muy importante en la generación de un network especializado. Nuestro proyecto ha nacido con un enorme potencial innovador, pero con una red de clientes muy limitada. La aceleradora nos ha ayudado en la búsqueda de buenos contactos”.

En cuanto a planes de futuro, Gnanomat cuenta con una plataforma para desarrollar los nanomateriales a la carta. “Y también tenemos otra línea de producción y venta, que pondremos en marcha a partir de 2016. Desde el punto de vista de producción, la oportunidad está en el gran mercado se va a surgir en torno al grafeno dentro de unos cinco años y que, a día de hoy, hay una demanda de tecnología muy importante. En ese sentido, nosotros nos situamos como proveedores de tecnología y de licencias y cuando hablamos de eso, hablamos de patentes, y las patentes son directamente internacionales. ¿Cuáles son los grandes mercados de este sector? Fundamentalmente, Asia, con Corea, Japón y China, con las barreras que todos conocemos para entrar y salir de ese mercado, y a una distancia, EEUU y Europa. Europa tiene una enorme iniciativa en el área de grafeno, no ha llegado a consolidarse del todo, pero se están haciendo enormes esfuerzos y estamos viendo bastantes movimientos”.

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Cl3ver

El contenido interactivo en 3D es posible hacerlo hoy en día, porque hay varias maneras de hacerlo, pero es muy caro y se tarda mucho en hacer. Ese era el problema que Viktor Nordstrom y Daniel Iborra querían solucionar. El primer paso fue dedicarse al I+D puro durante seis meses. Empezaron en mayo de 2011 y, en noviembre, “fuimos a ver a los primeros inversores y a las empresas para saber si lo que estábamos haciendo tenía sentido o no. En diciembre de 2011, sacamos una versión alfa y los seis primeros usuarios éramos nosotros y nuestras respectivas familias –dice entre risas Nordstrom–, pero el séptimo usuario era el director de html5 de Apple”. Sacaron una versión beta en enero y enseguida consiguieron hacer una prueba de concepto para Sonny Ericcson en el Mobile Congress de febrero. “Enseguida vimos que había tracción para proyectos de I+D en ese área. Y nos pasamos todo el 2012 intentando buscar financiación para poder acabar de hacer un producto. A mitad de 2012, entramos en Wayra. En 2013, hicimos el demo day de Wayra y, a mediados de 2013, cerramos una ronda de financiación, de 475.000 euros. Hasta ese momento, trabajamos con recursos propios”.

A partir de ese momento, el objetivo era crear un producto escalable. Empezaron a tener clientes de proyectos personalizados, “pero queríamos tener clientes con productos escalables y repetibles. Durante el 2013 tuvimos nuestro primer cliente grande, que era uno de los depachos de arquitectos de EEUU. Y fue ahí cuando decidimos enfocarnos hacia la arquitectura, ingeniería y construcción. Hasta ese momento, nuestra lucha era encontrar en qué nicho, en qué vertical y qué problemas en cada vertical nosotros teníamos la mayor ventaja competitiva. El problema del 3D es que es aplicable a muchas cosas y estudiamos dónde realmente podíamos monetizar. En 2014, empezamos a sacar un producto escalable, que ha tenido muy buena aceptación en arquitectura. Hemos ganado premios tanto en el sector CAD como en visualización de arquitectura y en smartcities. Hemos encontrado un nicho muy bueno, porque técnicamente lo interesante de Cl3ver es que no es una página web. No hay un pluggin, es código html puro y duro. Eso nos da toda las ventajas de integración que ya tienen nativas una web con la visualización y la interactividad en 3D”.

Este es el primer año en el que han estado vendiendo de forma continua y cuentan con clientes de referencia: el despacho de arquitectos NBBJ; Yaskawa, la tercera empresa del mundo de robótica; Autodesk, los creadores de AutoCAD. Ahora están trabajando en otra ronda. “Y para 2016 vamos a sacar varios productos muy disruptivos en este área, con el denominador común de que democratiza el uso del 3D, porque hasta ahora era una cosa sólo para multinacionales o empresas con grandes presupuestos, y ahora las empresas medianas podrán acceder a ello. El uso del Cl3ver en arquitectura, ingeniería y construcción es para presentación y colaboración, y en manufactura es más para marketing. Por ejemplo, uno de nuestros clientes de robótica ha empezado a hacer marketing usando el 3D en la web y ha multiplicado su conversión por cinco, algo brutal, y eso es así, porque el 3D para uso de marketing en manufactura y configuración crea un engagement mucho mayor que cualquier otro tipo de medio. En un vídeo, lo ves, lo pausas y poco más. Pero en una experiencia interactiva en 3D, eliges lo que haces y aporta más valor”.

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