Si no te llaman la atención estas ideas de negocio, tienes hielo en las venas

Suscripción de vinilos para un club selecto de melómanos, donaciones en la calle con tarjeta de crédito con un TPV particular y ¿el futuro de los campamentos?

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Club de suscripción de vinilos

http://vnyl.org/

El reciente bestseller La venganza de los analógicos del periodista David Sax, nos ha puesto últimamente sobre la pista de los nuevos negocios analógicos.

Estábamos tratando de averiguar el precio de los discos de vinilo más preciados ahora mismo (resulta que son God Save the Queen de los Sex Pistols, de 1977, del que únicamente quedan sólo 9 ejemplares con funda de A&M de la primera edición de 25.000, y la primera impresión de Parlophone del Please, Please Me de los Beatles, de 1963, que asciende a 8.323 dólares el vinilo). El caso es que os queríamos plantear como negocio convertiros en detectives-compradores-dealers de este tipo de discos, cuando nos hemos encontrado con un modelo de negocio más sencillo: suscripción mensual de vinilos.

Seguro que no sabías que en diciembre de 2016, según la Entertainment Retailers Association, los discos de vinilo, sí de vinilo, de 12 pulgadas superaron por primera vez en la historia en ventas a las descargas digitales en el Reino Unido, un mercado de referencia dentro de la música. Tras tres décadas en las que el CD y la música digital (de pago e ilegal) se preparaban para dar la puntilla a este formato, las ventas de vinilos comenzaron a registrar en 2010 un crecimiento que todavía hoy continúa.

En España, por tomar un mercado pequeño, se vendieron en 2016, según Promusicae, 433.000 vinilos, 71.000 más que en 2015. A ver, que puede parecer poco, pero si lo multiplicas por 18,99 euros de media por un vinilo (y sin pensar en los 39,99 euros de los lanzamientos de artistas más mediáticos)... y si tienes en cuenta que el coste para una tirada pequeña es de 2,70 euros la unidad (mucho más bajo para largas tiradas y sellos con poder de negociación)... salen las cuentas.

Teniendo esto en cuenta, tiene todo el sentido Vnyl, un modelo de suscripción de 3 discos mensuales en función de tus gustos (vamos, que no le envían lo mismo a todo el mundo). La suscripción cuesta 39,99 dólares. Teniendo en cuenta que según un reciente estudio de Deloitte un audiófilo está dispuesto a pagar entre 16 y 20 euros por un disco... salen la cuentas. 

Un TPV para donaciones en la calle con tarjeta de crédito

https://www.dipjar.com/

¿Un TPV que permite hacer una donación al instante con una tarjeta de crédito? ¿Pero eso es negocio?

A ver. Está claro que este negocio tiene fecha de caducidad, pero como esa fecha no está todavía muy clara y como cumple los requisitos de innovador y sorprendente, no nos hemos resistido a escribir sobre él. Cuando decimos que tiene fecha de caducidad nos referimos a que los pagos móviles tienen toda la pinta de sustituir a soluciones como ésta (en España ya están Apple Pay, Samsung Pay y Android Pay, además de las pasarelas de muchos bancos). Pero, de momento, dado que las tiendas de aplicaciones prohíben las apps de donaciones directas, tiene sentido. Ah, y no pienses en donaciones a ONGs. Piensa en microdonaciones en directo en exposiciones, ferias, eventos para recaudar fondos, amarrar patrocinios...

Dipjar quiere ocupar ese hueco durante todo el tiempo que sea posible. Funciona igual que un TPV. Las transacciones están encriptadas, gestionan luego los documentos necesarios para que el donante se pueda deducir la donación en la Hacienda correspondiente, reúnen datos y ofrecen recomendaciones sobre cuándo, cómo y cuánto pedir y por todo ello sólo cobran un 3% + 7 céntimos por procesar los pagos –exactamente igual que cualquier TPV–.

Por supuesto lo pueden utilizar ONGs, pero no está limitado a ellas. Incluso –se nos ocurre– se podría plantear para pasar el cepillo en las iglesias. Ahí lo dejamos (aunque no tenemos muy claro eso de que luego se puedan deducir las donaciones...).

Campamentos para niños espías

https://paliadventures.com/specialties/

Sí, es cierto. Puede que hayas acabado hasta la coronilla este verano de las alecadas aventuras de Emma, Ravi y Zuri en el habitualmente tranquilo (y sabemos de lo que hablamos) estado de Maine, en Estados Unidos, y del fantabuloso Campamento Kikivawa, pero sabemos que en tu corazoncito emprendedor sabías que podías hacer algo con todo eso...

Nos hemos encontrado con una empresa en Los Ángeles (EE UU), Pali Adventures, que propone campamentos de ocio infantiles diferentes: para aprender a ser especialista de cine; para tener nociones de espionaje; para aprender magia; para transformarse en estrella de rock; para convertirse en experto en moda o maquillaje... Salvo lo del espionaje, que no lo vemos, el resto es como para pensárselo, ¿no crees?

Por supuesto, ofrecen paquetes más tradicionales, pero los tienen relegados a un segundo plano.

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