¿Quieres dar con una buena oportunidad? Resuelve problemas de forma atrevida

Una empresa que te ayuda con el pago de la entrada de la casa si luego alquilas una habitación en Airbnb y compartes las ganancias con ellos, otra forma de viajar en autobús y apps que te ayudan a mejorar tus hábitos.

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Te ayudan a pagar la entrada del piso si vais a medias con Airbnb

https://www.loftium.com/

Antes si te querías comprar un piso tenías tres opciones:

1. Ahorrabas como un jabato haciendo malabares entre varios trabajos (y eso que a ti eso de trabajar como contable de una empresa de quesos no te emocionaba después de salir de tu trabajo de 9 a 6) para conseguir suficiente dinero para la entrada.

2. Ahorrabas como un jabato y abordabas a tus padres para que te echaran una mano como quien no quiere la cosa, con un estilo desprendido muy Jack Sparrow, pero no sin cierta desesperación en los ojirris.

3. Te volvías loco, te metías en una hipoteca en yenes (por poner una divisa simpática) y que sea lo que Dios quiera. Aquí el jabato no eras tú, sino lo que embestía años después a los que seleccionaban esta opción.

Pues bien. Ahora resulta que la generación millennial tiene otra opción. Ni padres, ni ahorro. Hay empresas, como Loftium, que están dispuestas a echarte una mano con la entrada siempre que cuando seáis los flamantes propietarios de un fantabuloso piso, estéis dispuestos a dejar una habitación reservada para alquilar en Airbnb y compartáis religiosamente los ingresos que genere con esa empresa tan maja que os presta el dinero.

Vamos ahora con la letra pequeña: la ayuda con la entrada tiene un límite: 50.000 dólares; el compromiso de compartir habitación en Airbnb dura entre uno y tres años (lo de compartir es un decir, porque básica y lógicamente el dinero va a Loftium), y está claro que no todas las casas aplican. Hay pisos en las afueras que en Airbnb por muy buenas fotos que pongas...

Otra forma de viajar en autobús

https://v2.sn-ap.com/

El medio de transporte por antonomasia del siglo XXI no es el avión (y mira que están surgiendo todo tipo de startups de charters de lo más pintón), ni el monopatín de Marty McFly (qué pena), ni el globo (en esta era de resurección del steampunk), sino el autobús. Si hacemos caso a los estudios que se publican (y no tenemos otra los periodistas), el 74% de los millennial prefieren viajar en autobús y tienen dinero para hacerlo.

En los últimos años hemos asistido al nacimiento de una larga lista de empresas de reservas online de autobuses de línea regular (como GoEuro o como CheckMyBus), pero no habíamos visto ningún negocio que compartiera autobuses como quien comparte coche. No pienses en Blablacar. Piensa más en alquilar entre varias personas un coche.

Sn-ap propone un curioso modelo de alquiler de autobuses privados. Tú quieres ir de un punto A a un punto B. Si resulta que hay más gente que quiere hacer ese mismo trayecto, esta empresa se pone en contacto con todas las empresas privadas de transporte en autobús (piensa en empresas pequeñitas). Si el número de personas lo hace rentable, adelante. Puede que entre el punto A y el B se requiera más de una empresa de transporte (trabajan con empresas locales), pero el usuario no se tiene que preocupar por eso, que para esto han montado la empresa.

La verdad es que es un modelo de negocio muy curioso que sin duda supone una nueva vía de ingresos para las empresas de transporte que no están en las grandes ligas. La idea, por cierto, es británica.

Este wereable quiere que cambies tus hábitos tirándote de las orejas

https://pavlok.com/

Si el aspirante a teólogo Iván Petróvich Pávlov tuviera ahora 30 años, sería el CTO de esta startup.

Más de 115 años después de los conocidos experimentos del fisiólogo ruso, Pavlok, una startup estadounidense, ha diseñado un dispositivo wereable de entrenamiento del comportamiento que funciona mediante la técnica que se conoce como condicionamiento aversivo. Es una forma de entrenamiento que utiliza estímulos negativos para ayudar a reafirmar una acción específica como indeseable.

"Realizas un mal hábito al mismo tiempo que sientes un estímulo un poco incómodo, y luego tu cerebro comienza a asociar los dos estímulos juntos - hasta que ya no le gusta el mal hábito", explican los fundadores de este negocio.

Vamos, que cada vez que incumples tus objetivos para cambiar de hábito, el dispositivo te da un pequeño calambrazo. Es una mezcla entre supervillano de James Bond al principio de la película y profesor de colegio de curas que te arrea con el boli Bic en la cabeza cuando te pilla hablando (upss, queremos decir que te arreaba).

¿Tiene algo de sentido? Para cambiar un hábito, no sólo hace falta una metodología. Hace falta motivación.  El periodista del New York Times Charles Duhigg, uno de los mayores expertos en creación de hábitos del mundo, asegura en su último libro Más agudo, más rápido y mejor (Conecta) que "la motivación para cambiar un hábito se genera tomando decisiones que demuestran (nos demuestran a nosotros mismos) que tenemos el control y que avanzamos hacia objetivos que merecen la pena. Es ese sentimiento de autodeterminación lo que nos hace seguir avanzando". Evitar las descargas no es una mala motivación. Pero, claro, para eso te tienes que poner primero el wereable...

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