Estas empresas proponen soluciones sorprendentes al mercado

Nos hemos encontrado con estas ideas verdaderamente innovadoras.

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Las habitaciones favoritas de James Bond

https://www.suiteness.com

Si cuando ves por enésima vez la escena de 'La espía que me amó' en la que Roger Moore se escapa del malo malísimo con dientes de acero en un coche que se convierte en submarino y lo único en lo que te fijas es en la suite de lujo en la que los secuaces de Stromberg descansan en el hotel Pitrizza en Sardinia (Cerdeña) tú sí que sabes lo que es bueno. 

Antes el principal problema para acceder a la suite de un gran hotel era tener el dinero: nos referimos a tener el suficiente dinero para consumir este producto exclusivo. Lo de menos era luego conseguir una moto para pasearte por ella como hacía en sus buenos días el mítico batería de los Led Zeppelin John Bonham en la última planta del Continental Hyatt House de Los Angeles. 

Ahora el principal problema no es conseguir una suite, sino meter la moto en un hotel, seas o no estrella del rock. Porque por 269 euros la noche puedes dormir en la Deluxe King del Hotel Le Montrose en una zona tranquila de West Hollywood (a ver, que hay hoteles en los que la suite no baja de 6.000 euros la noche, pero ahora hay un rango de precios en el que entra la clase media que antes ni se lo planteaba), pero a los de seguridad ya no hay quién se la cuele (aquí entran en juego otros negocios, como seguros especiales para macarradas de artistas y conseguidores de experiencias fuera de lo común para estrellas, cosas ambas ya trilladas ¿o no?). 

Suiteness es una plataforma que abre las puertas a la reserva online de 17.000 suites de lujo en ciudades como Las Vegas, Miami, Nueva York o Los Angeles. 

¿Dónde está el negocio? En primer lugar –y es por lo que nos hemos decidido a hablarte sobre esta particular startup– más del 50% del inventario es exclusivo de Suiteness, que es lo que hace que tenga sentido este modelo de negocio –el otro 50% restante lo vas a poder encontrar en cualquier motor de búsqueda de hoteles, las cosas como son–. Los filtros de búsqueda permiten reservas de hasta 12 personas y cinco habitaciones. Vamos, que lo puede utilizar una banda de rock y su séquito. Garantizan el precio más bajo. 

En segundo lugar también ha montado un club privado que incluye recogida de limusina en el aeropuerto, conserjería personal y acceso a suites que no se pueden reservar previamente en línea...

¿Todo esto tiene sentido? Los hoteles quieren mantener la exclusividad con sus suites, pero se han dado cuenta a estas alturas de que los famosos y los clientes de alto poder adquisitivo no son los únicos viajeros dispuestos a derrochar dinero y que la clase media quiere gastar dinero en ocasiones especiales.

¿Que a cuento de qué venía lo de la referencia a James Bond? Pues a que esta empresa no ha atacado los mercados fuera de Estados Unidos...

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Penas con pan son menos... en el espacio

http://bakein.space/

Qué traicionera es la historia. Muy traicionera.

Virgil ‘Gus’ Grissom y John W. Young no pasarán a la historia como los astronautas de la NASA que comandaron la nave Molly Brown –en referencia al popular musical de Broadway– el 23 de marzo de 1965 en la misión Gemini 3, sino como los dos pilluelos que consiguieron colar de contrabando un sandwich de ternera en salmuera que no hizo otra cosa que echar migas por toda la nave que estuvieron a punto de colarse en los paneles eléctricos del cohete.

Grissom y Young consiguieron que se prohibiera terminantemente el consumo de pan en el espacio.

Sebastian Marcu, el emprendedor detrás de Bake in Space quiere poner de nuevo en órbita los hidratos de carbono en forma de pan. Con la colaboración de científicos del Centro Espacial Alemán y de OHB Systems, que serán los encargados de fabricar los hornos –que en algún sitio se tendrá que meter la masa del pan–, eso sí. El Producto Mínimo Viable es un pan sin miga que se probará en el viaje de la ISS el próximo abril (2018) durante la misión Horizonte de la Agencia Espacial Europea. 

¿Y por qué te contamos todo esto? Porque no están vendiendo pan, están vendiendo una emoción –los hornos, hasta que no colonicemos Marte no van a ser negocio, por mucho que le terminen cobrando a la NASA para plantar un par de ellos en su nave–: mejorar el bienestar con el olor a pan –el olor a algo cotidiano–, si hacemos caso a su declaración de intenciones:

“Con el fin de mejorar el bienestar de los astronautas en misiones de larga duración, como en una base lunar o en Marte, la comida desempeña un papel clave esencial. Además de una fuente para la nutrición, el olor del pan fresco evoca recuerdos de felicidad general y es un importante factor psicológico. Es un símbolo del tiempo y del procedimiento recreacionales abajo en la tierra. El objetivo de nuestro experimento es producir pan recién hecho a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) en microgravedad. El prototipo será el típico rodillo de pan alemán de fin de semana. Estamos trabajando para producir una máquina de pan que será capaz de hornear rollos de pan y una mezcla de masa que será adecuado para el ambiente espacial”.

Quédate con lo de “mejorar el bienestar de los astronautas” y con lo de “evocar recuerdos de felicidad”. Eso es foco (otra cosa es que esta idea sea negocio).

Determinar tu foco es un ejercicio de gran precisión.

Bill Aulet, director del Martin Trust Center para el MIT Entrepreneurship y profesor titular en la escuela de negocios Sloan School of Management del MIT, insiste en su libro 'La disciplina de emprender' (LID Editorial) en la importancia de ser capaz de explicar por qué tu empresa puede ofrecer una solución a los clientes mejor que cualquier otra compañía y el peso que tiene para un negocio que arranca definir su foco. La clave, asegura, está en esta pregunta: “¿Qué es lo que tiene tu producto que los competidores no pueden imitar o, por lo menos, no pueden replicar con facilidad?”, aunque, reconoce, “determinar tu foco es un ejercicio de gran precisión. Requiere pensar mucho, ya que pueden existir múltiples opciones”.

“Establecer qué te hace diferente”, reconoce, “no es fácil. Debes integrar muchas consideraciones: qué quiere el cliente, qué activos tienes, qué te gusta hacer realmente, qué pueden hacer tus competidores, cuáles son los objetivos personales y financieros de los propietarios de la empresa...”. 

Y eso tiene mucha miga para un negocio que quiere lanzar un pan sin miga.

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Comparador de precios de transportistas

https://www.buzzmove.com

No sé tú, pero yo cuando veo 'El diablo sobre ruedas' lo que de verdad me produce escalofríos no es cuando David Mann se mete en la cabina y el camión va y embiste a lo bestia la caseta, sino en todo el espacio vacío del vehículo y en cómo se podría haber aprovechado. Ya no es sólo que se podría haber utilizado como un Blablacar demoníaco, sino para transportar mercancías. Además, eso es un conductor entregado a un trabajo y lo demás son tonterías.

Es por eso que reaccionamos cuando vemos un negocio como Buzzmove.

Se definen a sí mismos como un Kayak de transportistas y, la verdad, no hay mejor forma de explicar a qué se dedica este comparador de precios de empresas de transportistas. ¿Es negocio? Han llegado primero a acuerdos con las asociaciones sectoriales de transportistas para evitar problemas, que luego vienen los problemas legales y o tienes una financiación de miles de millones en el bolsillo –estilo Uber– o se acabó lo que se daba. Y se llevan un 13% de las transacciones, una comisión más que digna por intermediar en un nicho de mercado con un algoritmo.

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