Nuevos modelos de negocio que atacan a nuevos públicos

Alquiler de habitaciones entre particulares por horas, invertir en obras de arte al estilo del mercado de valores...

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Plataforma de alquiler de habitaciones por horas entre particulares

http://space.popnrest.com/

Si Calvin Clifford 'Bud' Baxter, el atribulado oficinista que interpreta Jack Lemmon en El Apartamento, en lugar de prestar sin ánimo de lucro –bueno, vale, para conseguir un ascenso– su coqueto apartamento en el Upper West Side, lo hubiera incluido en la plataforma Popnrest se habría sacado un sobresueldo más que interesante. En 1960 el consumo colaborativo era algo de ciencia ficción, pero en 2017 adopta los modelos de negocio más variopintos. Si coges Airbnb y lo mezclas con ByHours tienes Popnrest, un neonato híbrido británico que facilita alquilar habitaciones y viviendas entre particulares por horas.

Pero no –hemos querido entender– para lo que estás pensando, sino para echarte una siesta, darte una ducha o meditar. Los fundadores de esta plataforma se adelantan a tu suspicacia en sus materiales de marketing: “Un estudio realizado en 2002 por la Universidad de Harvard ha demostrado que dormir una siesta de 30 minutos puede mejorar el rendimiento y la productividad de los trabajadores. Las siestas reducen el riesgo de enfermedades del corazón y aumentan la capacidad de atención. Una siesta te ayudará a recargar pilas y a sentirte más relajado antes de tu próxima reunión. Duerme 30 minutos o más en tu habitación privada”.

A ver, que razón tienen. A estas alturas, los psicólogos –y la mayoría de los seres humanos que somos padres de niños que duermen mal hasta que cumplen el año y medio– han descubierto que las personas que duermen poco no sólo son consideradas menos atractivas, sino que están en peores condiciones de salud que cuando descansan; que una grave falta de sueño puede hacer que la gente sea menos optimista y menos sociable; que hace mella en su empatía hacia los demás; y también se ha demostrado que incrementa la irritabilidad

Pero, ¿tienen razón hasta el punto de que sea negocio?

Seguro que conoces aplicaciones como As You Stay o ByHours o Hotels by Day o Day Use, que permiten a cualquier persona (desde asesinos en serie hasta funcionarios de Aduanas, pasando por periodistas y mentalistas) reservar una habitación de hotel por unas horas a una fracción de la tarifa que pagaría por un día completo. Ahora mismo se libra una sorprendente batalla en marketing de buscadores para hacerse con este mercado. Decimos que sorprende porque todavía hay muchos hoteles que tienen estructuras operacionales que dificultan la flexibilidad por hora, desde la gestión de la mano de obra hasta la contabilización de los ingresos en sus sistemas. 

Volviendo a Airbnb. Nathan Blecharczyk, Brian Chesky y Joe Gebbia tuvieron que salvar algunas barreras en los primeros años de actividad, que pusieron en peligro la continuidad de su modelo de negocio. Su negocio se basa, evidentemente, además de en una potente herramienta tecnológica que les permite gestionar información ingente de diferentes partes del mundo, en la confianza de los usuarios. Porque ¿quién va a dejar su casa a extraños? ¿Por horas? Ellos lo solucionarion mediante un eficaz sistema de identificación tanto para los huéspedes como para los propietarios de los alojamientos que les permite a ambos verificar sus identidades conectándose a las redes sociales y escaneando su carné de identidad y confirmando sus datos personales. 

El problema que le vemos nosotros es: ¿Qué le cuesta ofrecer –si resulta que los consumidores responden– a Airbnb y a todos sus clones, que ya están en el mercado y que, por la experiencia y trayectoria van a ofrecer más garantías que una empresa parte de cero? Pues eso.

Invertir en arte como quien compra acciones

https://arthena.com/

El 18 de marzo de 1990 dos hombres haciéndose pasar por policías consiguieron colarse en el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston y robar trece cuadros de Rembrandt, Vermeer, Degas y Mamet –ah, y una vasija de una dinastía china de esas que se rompen con solo mirarlas– por un valor de 500 millones de dólares, protagonizando el mayor golpe criminal en el mercado del arte hasta la fecha. Al principio el museo ofreció una recompensa de 5 millones de dólares. Este verano, veintisiete años después doblaron su oferta: 10 millones de dólares. La historia es apasionante, sobre todo desde que un detective experto internacional en crímenes de arte –Arthur Brand– se ha metido de por medio y está investigando ahora una pista bastante sólida en Holanda mientras tú lees estas líneas y yo las escribo. Pero lo más apasionante de todo es cómo se han revalorizado unas piezas de arte que lo mismo no se recuperan nunca. El arte, hasta cuando es aire, se revaloriza. 

Y esto es lo que nos lleva a escribir sobre Arthena, una empresa de tecnología financiera para invertir en obras de arte (legales, por si hacía falta decirlo) y orientar en decisiones de inversión en segmentos que han mostrado fuertes retornos históricos y alta liquidez. Es la financiación estructurada llevada al mundo del arte. 

Aunque, eso sí, no tiene nada que ver con el mercado financiero. Ni quiere. 

Este negocio nos ha llamado poderosamente la atención al aprovechar tres tendencias clásicas en la generación de ideas de negocio: 

1. Ha encontrado un vacío legal. “El mercado del arte no está tan regulado como el mercado de valores. A diferencia del mercado de valores, el mercado del arte no tiene detrás una división del gobierno encargada de supervisar el mercado - un equivalente de mercado financiero es la SEC. En cambio, el mercado del arte tiene un conjunto de mejores prácticas ejercidas por la industria - pero no todas las instituciones las siguen...”, explican sus fundadores.Madelaine D'Angelo y Michael D'Angelo.

2. Utilizan tecnología para eliminar intermediarios y para simplificar un proceso lento y tradicional. “El mercado del arte es relativamente ilíquido. Al igual que en el mercado inmobiliario, los inversores no pueden comprar y vender activos con un solo clic de un botón. Las casas de subastas, concesionarios y galerías adoptan procesos que llevan tiempo - de varios meses a varios años, y los costos de transacción son mucho más altos que el mercado financiero. La iliquidez es lo que hace que invertir en el arte sea una opción viable - es seguro, y es mucho menos volátil que el mercado de valores”, añaden. 

3. Introducen transparencia a un sector poco transparente. “El mercado del arte no es un libro abierto. Las galerías y los distribuidores suelen dejar los precios y los compradores desconocidos para el público. Sólo los datos de subastas se ponen a disposición del público. Sin embargo, la información no está disponible inmediatamente, a diferencia del mercado de valores donde los precios se rastrean y se hacen fácilmente disponibles”, apuntan. 

¿Curioso, verdad?

Fintech para parejas bien avenidas

https://www.honeydue.com/

No te conocemos, pero sospechamos que tú y tu pareja tenéis cuentas separadas y eso que lleváis tiempo viviendo juntos que lo que la independencia financiera ha unido, no lo separe la falta de liquidez...–. También tenemos la intuición de que uno de los dos lleva las cuentas al día y es un/a planificador/a y el otro, un poco desastre a la hora de seguir los gastos, manejar la liquidez... En otros casos es una cuestión de independencia financiera. 

Honeydue propone una plataforma de gestión financiera para parejas (se conecta a las cuentas bancarias y registra todos los movimientos, incluidos los de las tarjetas; de forma automática la herramienta etiqueta los gastos y los asigna a diferentes áreas, al igual que hacen aplicaciones como Fintonic).

Según una encuesta de esta compañía el 35% de los millennials que viven en pareja gestiona sus cuentas corrientes como si estuvieran solteros...

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