Las mejores ideas de la semana (30 octubre–5 noviembre)

Reunimos las mejores ideas de negocio sobre las que hemos escrito esta semana en la web.

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Compliance y ahorro de costes para restaurantes

https://kafoodle.com/

Cuando piensas en la NASA, piensas en:

a) “Houston, tenemos un problema”.

b) Cualquier película de tragedias en el espacio, con o sin Matthew McConaughey; con o sin Tony Leblanc.

c) Que fue Juan Ponce de León el descubridor de Cabo Cañaveral (aunque no había cohetes por aquel entonces).

c) Cómo te sentaría a ti un traje de astronauta.

En lo que no piensas nunca es en que fue la NASA la que inventó en 1959 el método que asegura que no estires la pata cada vez que comes fuera de casa en un restaurante de medio pelo o en una cocina de vanguardia. Es el denominado Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP, por sus siglas en inglés), un método preventivo para garantizar la inocuidad alimentaria. Se aplica en cualquier industria que en algún momento esté en contacto con alimentos. Básicamente es un sistema que identifica, evalúa y previene riesgos de contaminación de los productos a nivel físico, químico y biológico en la cadena de suministro, y fija medidas preventivas. Y eso incluye no sólo sustancias tóxicas, sino también alérgenos.

Piensa en todas las alergias alimentarias y en los problemas a la hora de salir a comer fuera... ¿Sabe exactamente todo el equipo de cocina y el personal de sala de todos los restaurantes qué alérgenos contiene cada plato y qué productos han podido estar en contacto con otros en el almacén o durante su elaboración? ¿Todos los restaurantes tienen realmente una tabla de alérgenos a disposición de sus comensales actualizada cada vez que se introduce un cambio en el menú o un proveedor realiza cualquier cambio de última hora? Si no padeces ni tú ni nadie de tu familia una alergia alimentaria esto te puede resultar baladí. Si no, ya sabrás de lo que estamos hablando.

Controlar en todos los procesos de un restaurante los alérgenos no resulta una tarea fácil, así que tiene todo el sentido diseñar un software que permita adaptar fácilmente la metodología HACCP a cualquier restaurante, permitiendo la trazabilidad de los productos no sólo desde origen, sino en su manipulación hasta que llega a la mesa.

Otra cosa es que sea negocio.

El problema es que esto, por si sólo –ayudar a los restaurantes en la trazabilidad y en la información sobre alérgenos y poder hacer una especie de compliance alérgica– no es negocio. Necesita algo más (los que lo han intentado se han quedado por el camino).

Y ese algo más es vincularlo al punto débil de los restaurantes: el escandallo de los platos hasta el más mínimo detalle y el control de costes. Combinar información avanzada sobre alérgenos y escandallar platos; controlar el stock y el coste de materia prima respecto al tique que se cobra, y facilitar toda esa información a todo el personal del restaurante ya es otra cosa. Vamos, que ya es negocio.

Y eso es precisamente lo que hace Kafoodle, un software en la nube con modelo SaaS para la gestión de menús, ingredientes y almacenes de restaurantes, dando peso a los alérgenos en tiempo real y al escandallo de los platos.

Los restaurantes están comenzando a recurrir cada vez más a las compañías de tecnología para ayudarlas a simplificar las operaciones y promover una mejor comunicación entre sus equipos, dentro y fuera de las cocinas.

Hemos visto recientemente software que ayuda a los chefs a priorizar los platos y gestionar los tiempos en cocina, así como plataformas en la nube para gestionar al personal y automatizar la mayoría de las tareas administrativas relacionadas con las personas, incluidas las nóminas y las hojas de turnos (y eso que lo habitual es ver al jefe de cocina fumando fuera del restaurante al lado de la puerta de personal con una planilla de papel, un boli y varios empleados, tratando de cuadrar las libranzas).

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Conectar a marcas y universitarios

https://www.myunidays.com/ES/es-ES?p=AQI

Fíjate bien en la imagen. Lo primero que has pensado es: Vaya, se han equivocado. Esa foto es de American Apparel, el gigante y polémico fabricante de básicos y lencería para jóvenes. Ahora fíjate mejor. ¿A que ya te has fijado mejor? ¿A que has visto que los estudiantes tienen un 15% de descuento si compran online? Espera, ¿los estudiantes? Fíjate en lo que hemos subrayado: “para acceder al descuento regístrate y verifica que eres un estudiante a través de UniDAYS”.

¿A cuento de qué viene todo esto? Si nos escribes a la redacción y nos cuentas que has creado un club para acceder a ofertas rápidas de marcas para la generación Z, lo más normal es que no te hagamos mucho caso: porque es un déjà vu como una casa, porque es un mercado complicado, porque tienes que llegar a acuerdos con las marcas y no todo el mundo tiene esa llegada –que se lo digan a cualquier emprendedor que ha intentado tratar con los grandes del retail–, porque no tiene sentido si no lo planteas como un negocio global... ¿Coges la idea, no?

Ahora bien, si una empresa como American Apparel te tiene en cuenta hasta el punto de que te incluye en su web y ofrece descuentos a través de tu plataforma. Si también resulta que nos encontramos exactamente con lo mismo en Asos, Asics, Quicksilver, Uber, RayBan, Hotels.com, Apple Music o Roxy, que no son precisamente marcas de medio pelo. Y si además nos cuentas que:

a. Te estás dirigiendo exclusivamente a los universitarios, una comunidad de 208 millones de estudiantes de todo el mundo.

b. Quieres que empiecen a comprar ahora online, pero que se conviertan en compradores de estas marcas durante toda su vida útil como clientes. (Se supone que es durante los años universitarios cuando los estudios establecen que se crean los vínculos con una marca. Este negocio quiere 'estirar' el Lifetime Value de estos consumidores.)

c. Tienes capacidad para verificar de forma instantánea que verdaderamente son universitarios nada menos que 142 millones de estudiantes de 32 países (nada menos que el 72% de la población universitaria mundial).

d. Reconoces que de momento los 142 millones no son usuarios, pero que 8,5 millones sí, y que 2 millones de estos se han descargado además tu app.

e. Y para terminar nos sueltas que en 2017 se facturaron 2.500 millones de euros (y no es una errata) a través de vuestro sistema...

Entonces, escribimos sobre vosotros. En este caso se trata de UniDAYS una plataforma de ofertas que utiliza el modelo de ventas flash combinada con una herramienta de verificación con la idea de conectar a grandes marcas con el público universitario online.

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Seguratas exprés

Todavía no nos hemos recuperado de la agencia de gorrillas exprés Caarbon, sobre la que escribimos recientemente, cuando nos enteramos de que funciona en San Francisco Bannerman una agencia de gorilas exprés, con una erre y un ele menos. Ofrecen la posibilidad de contratar seguridad privada a través del móvil y conseguir profesionales en un plazo de 30 minutos, por si la cosa se ha puesto fea en un evento o si no sabes a quién contratar.

Cobran una tarifa fija por hora y por profesional y si no fuera porque acaba de entrar en vigor la nueva Ley de Seguridad Privada (con la consiguiente demanda de titulaciones, ahora que los requisitos se han rebajado) no le habríamos hecho mucho caso.

Al ser estadounidense, garantiza que todos los profesionales cuentan con el visto bueno del FBI y que la mayoría son exmilitares. Vamos, igualito que aquí. Lo que no sabemos es si este Uber de la seguridad privada provocaría el mismo revuelo si llegase a nuestro país.

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La app para las madres millennials

https://www.peanut-app.io/

https://letsmush.com/

Ya lo dijo Jack Trout hace 20 años (si no te has leído Las 22 leyes inmutables del marketing o Diferenciarse o morir, ya los estás buscando; en inglés no tendrás problema, pero en castellano están descatalogados):

- La calidad y la orientación al cliente ya no diferencian.
- La creatividad sigue sin ser una idea diferenciadora.
- Diferenciarse por precio es muy peligroso.
- Es difícil diferenciarse ampliando la gama.
- La diferenciación debe estar en la mente del consumidor.
- Ser el primero diferencia, pero hay posibilidades de llegar después en nuevas categorías.
- Apropiarse de un atributo diferencia.
- Ser el líder es una buena manera de diferenciarse.
- La tradición es una idea diferenciadora.
- Ser un especialista es una manera de diferenciarse.
- La preferencia es una idea diferenciadora.
- La forma como se hace un producto puede diferenciar.
- Ser el último puede diferenciar.
- Ponerse «de moda» es una manera de ser diferente.
- Hay que ser diferente en lugares diferentes.

Conclusión: no hace falta ser el primero, hay muchas formas de tener éxito llegando después. El tema está en el cómo y en qué exactamente eres el segundo.

El cementerio de startups está lleno de empresas que siguen este esquema: “Somos como [poner aquí el nombre de la startup de moda que haya dado con un modelo de negocio novedoso, llámese Airbnb, Uber o lo que sea] para [poner aquí el tipo de consumidor o de cliente que se desee]”. Así hemos encontrado Somos como Uber, pero para carritos de la compra en supermercados, Somos como Airbnb, pero para casitas de paja... Bueno, coges la idea. Con Tinder ha ocurrido tres cuartos de lo mismo: que si Tinder para amantes de los gatos, que si Tinder para aficionados a la petanca, que si Tinder para personas que no pueden ver ni en pintura a Pitbull... Es por eso que cuando leemos Somos como X pero para Y, se nos ponen los pelos como escarpias...

… salvo cuando la categoría tiene sentido comercial. Y salvo cuando tienen claro el modelo de negocio que hay detrás. A ver, Tinder es una aplicación para ligar que gana dinero en su modalidad Premium y con sus compras dentro de la aplicación para mejorar la selección (porque dinero con la publicidad si les echas un ojo a la evolución de los ingresos de su propietaria Match, como que van a la baja). Quitando Grindr, que se dirige al colectivo LGBT, que tiene todo el sentido, y opciones como Muzmatch, para musulmanes, que también tiene mucho sentido, no hay más público. Nos referimos a que haya suficiente público como para que un servicio de este tipo vía app sea negocio. No creemos que el Tinder para celíacos, ni el Tinder para los detractores de Donald Trump vayan a tener una larga vida, y a Ohlala, la app para ir un paso más allá no sabemos cómo clasificarla. Los primeros porque pueden convertirse fácilmente en una categoría dentro de las que ya funcionan. Y clones de Grindr y Muzmatch hay a patadas.

 

Otra cosa es que cojas el modelo de negocio y lo analices: ¿Qué es lo más básico que hace Tinder? Poner en contacto a personas que quieren conocer a otras personas, en el fondo es una app para hacer amigos. Sólo que eso de hacer amigos es demasiado genérico. ¿Y poner en contacto a madres con niños pequeños? No porque no tengan ya amigas, sino para que compartan sus problemas, para que puedan hablar con otra persona que esté pasando exactamente por lo mismo que ellas en el mismo momento y que no sea un familiar que, indefectiblemente, va a querer aconsejarle. O que sea una amiga con dos niños que le sacan diez años a los tuyos –quien dice diez, dice cuatro–. Son mundos diferentes. Así que leemos Somos como Tinder, pero para madres, y nos llama la atención. Primero porque pensamos que era como Ashley Madison, pero para madres (que no lo es, ufff, menos mal) y segundo porque el mercado parece que ha recibido la propuesta con los brazos abiertos (conseguir una financiación de 650.000 libras vía crowdfunding es como para pensarse que has dado en la tecla correcta). Ahora mismo hay dos negocios británicos que están abordando este mercado: Peanut y Mush. La primera está pensada para madres que necesitan una amiga que les escuche y comprenda –el apoyo ya lo tiene en la familia, por supuesto–. La segunda para organizar quedadas entre madres cuya vida social se acabó cuando se quedaron embarazadas y luego dieron a luz. La primera es la que sigue más al pie de la letra el sistema de Tinder –incluido el modelo de negocio, que ahora vemos– y utiliza el modelo de verificación vía Facebook. La segunda es más abierta, con una verificación propia –aunque permite el acceso a través de Facebook, Twitter y Google–. Ambas utilizan la geolocalización y utilizan algoritmos que conectan a las madres con intereses y perfiles similares.

El modelo de negocio es el mismo: un modelo freemium con una opción Premium, con compras In-App y con acceso a descuentos en productos vinculados a este colectivo (vender a un público menos sensible al precio productos que, por lo general tienen mucho margen, hmmmm).

Está claro que ambos negocios están pensado para millennials.

Ahora mismo, según un reciente informe realizado por el Pew Research Center (www.pewresearch.org), una de cada 5 madres en el mundo son millennials (es decir, nacieron entre 1982 y 1995, de modo que oscilan entre los 22 y los 35 años). Y en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que, de los 412.266 bebés que llegaron al mundo en 2015, más de la mitad (272.651) eran hijos de mujeres en este rango de edad.

Por cierto, la idea de Peanut es de Michelle Kennedy que se curtió como ejecutiva a Badoo y luego montó la app para encontrar amigos Bumble. Vamos que no es una neófita en este tipo de redes sociales vía app. 

Está claro que no tiene sentido replicar este modelo, pero ¿y offline? 

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La toalla de estilo japonés que habría diseñado Apple

https://onsentowel.com/

Si nos preguntas cuál es la mejor película para emprendedores, nosotros tenemos una respuesta poco popular y poco glamourosa, pero, voto a bríos, que le ahorraría más de un dolor de cabeza a mucho inventor que aspira a convertirse en empresario: Made in China. Es un filme independiente (con, lo reconocemos, muy malas críticas) que cuenta las desventuras de un emprendedor que viaja a China en búsqueda de un fabricante para un producto que va a revolucionar el mercado: una toalla revolucionaria en la que indica que parte es para la cara y cual para nuestras reales posaderas.

Antes de seguir, tenemos que hacerte una pregunta: ¿Qué es lo que más valoras en una toalla?

A. Que me seque y se seque rápido (y a ser posible que no se quede empapada).

B. Que abulte poco. Básicamente que quepa dentro de un puño y la pueda llevar en el bolsillo del pantalón.

Si has respondido A sigue leyendo. Si has respondido B, deja de leer inmediatamente, que lo tuyo es Decathlon. Ah, y que sepas que Coco Chanel se revuelve en su tumba.

Lectores que habéis respondido A, continuamos. Una toalla es más que una toalla, ¿verdad? Sabes que cuánto más tiempo está húmeda una toalla, peor huele (por esa cosa de las bacterias). Sabes también que la calidad del algodón influye en la suavidad de la toalla, no sólo a corto plazo, sino a largo plazo (porque hay tipos de algodón que se vuelven más suaves con el tiempo). Sabes también que el diseño de la toalla tiene que ser funcional: cuando una toalla se parece a un waffle no es algo baladí (es un diseño funcional). Y sabes también que una toalla tiene que respirar: los gramos por metro cuadrado te quitan el sueño cuando hablamos de toallas. 

Comprar una toalla no debería hacerse a tontas y a locas. Pero, bueno, eso ya lo sabes. Los maestros toalleros sugieren catas a ciegas de toallas –no, esto no es negocio, así que guarda el bolígrafo o cierra tu Evernote–. Más concretamente coger una toalla de mano (las pequeñitas) y ver qué impresión da al tacto. Deben ser pesadas y densas. A continuación deben ser capaces de secarse rápido porque ya sabes que la ventilación del baño de tu casa y de la mía dejan bastante que desear.

Dicho todo lo cual, ya tienes que estar seguro de tu producto (una toalla que hace todo lo anterior) para que si no le gusta a tu consumidor te lo pueda devolver sin cargo alguno en un plazo de sesenta días –sin cobrarte los gastos de envío, que ya van ellos a por ella–.

Nada menos que 1.052.447 dólares consiguió Shane Monson a través de sus campañas de crowdfunding en Kickstarter e Indiegogo (con 8.423 backers), y no es una errata, para su nueva marca de toallas de estilo japonés Onsen, fabricadas en Estados Unidos con algodón Supima estadounidense y con certificación Oeko-Tex.

Este negocio juega la baza de la ventaja relativa. A la hora de introducir un nuevo producto en un mercado saturado, tiene que existir una ventaja con respecto a los productos o servicios que ya existen. Al menos una de las características del nuevo producto ha de ser mucho mejor que la del ya existente. “De hecho, se suele decir que ha de existir una mejora de un orden de magnitud”, como nos comentaba recientemente en la revista el experto en marketing Justo Hidalgo.

Desde el momento en que la oferta supera en mucho a la demanda, "es casi imposible pretender que un consumidor potencial adquiera nuestro producto sin probarlo". Afirma Hidalgo que esta posibilidad está tan imbuida en las operaciones de marketing y venta actuales que muchos modelos de negocio se han construido a partir de ella.

A nosotros nos ha recordado mucho a Faction Skis. ¿Ponerse a fabricar esquíes? ¿Para el freeskiing, cuando ya están los grandes fabricantes del mercado –Atomic, Salomon, Rossignol, Vökl, Fischer o Head– sacando productos para ese nicho? Que sí, que es un mercado de 7.000 millones de euros,. Unos estadounidenses montaron en Suiza Faction Skis, que fabrica lo que predica el nombre. Ni más ni menos. ¿Dónde está su oportunidad? Según su CEO, Alex Hoye, “nos centramos en un desarrollo rápido de producto, en buscar nuevas fórmulas de conectar digitalmente con los consumidores [la marca aloja un blog alimentado por sus clientes] y el canal de ventas, y en probar nuevos materiales”. Exactamente lo que hace Onsen.

También nos ha recordado a GoPro. ¿Quién en su sano juicio se iba a poner a fabricar cámaras de fotos digitales? A Nicholas Woodman, hoy billonario de pro, de GoPro, queremos decir. La historia de esta empresa que fabrica cámaras digitales en HD para actividades al aire libre no es nueva, pero la echamos de menos cuando se habla tanto de que si Jobs esto, que si Jobs aquello. La historia de Woodman, la verdad, tiene poco de sexy, como dicen ahora, pero tiene gracia el éxito que ha tenido con tan pocas referencias de producto (sobre todo, si piensas que Apple comenzó a despegar de verdad cuando redujo su número de referencias). Arrancó en 2004 y ahora venden más de 2,5 millones de cámaras en 50 países y facturan 500 millones de euros.

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Crowdfunding de bodegueros

Acostumbrados a la inverosimilitud y carácter utópico–quimérico de la mayoría de las propuestas de negocios basados en crowdfunding, a punto estuvimos de pasar de largo de Naked Wines que propone financiar a bodegueros independientes con una cuota mensual. Es un club de vinos que tiene ya 140.000 ‘visnos angels’, esto, business angels y tiene a 6.086 personas en lista de espera. La idea es que pagas una cuota mensual de 20 libras y tienes derecho a descuentos de entre el 25% y el 50%. La diferencia con otros clubes está en el carácter independiente de los bodegueros. Vamos, que te vas a encontrar un rosadito Villasilos 2013 y no un tinto Mauro de 2009, que ese ya tiene quien le venda.

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Productos para personas con necesidades cognitivas

Active Minds

Más de 40 millones de personas padecen algún tipo de demencia en todo el mundo y se prevé que se duplique cada 20 años. “Sin embargo, no hay productos adecuados para ejercitar sus necesidades cognitivas”, explica Ben Atkinson-Willes, que creó Active Minds en 2009 nada más terminar su diplomatura en diseño en la Universidad de Kingston y de la que consiguió 6.000 euros.

“Las familias se encontraban con productos infantiles, a veces muy difíciles de seguir para los pacientes y que además los hacían sentirse inferiores”. Atkinson-Willes comenzó a trabajar con el Hospital de St. George y su universidad para desarrollar un puzzle diseñado para personas con demencia “que pueden completar sin ayuda y que estimula la conversación y les aporta sentimiento de logro”.

Active Minds tiene un amplio catálogo de productos (empezó con cinco) y cuenta con clientes como el NHS (la Seguridad Social británica), la aseguradora médica BUPA y Alzheimer’s Society.

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Marketplace de planificadores de funerales

https://www.deadright.com

Tú no lo sabes, pero hay una larga lista de cosas que pueden salir mal en tu funeral. A saber:

-

Una errata en tu epitafio.


-

Que asista ese compañero de trabajo que desearías que te hubiera precedido en esto tan funesto de la muerte.


-

Que a la hora poner la música, no esté la versión original del tema que tú querías y te pongan la versión del disco del programa de Bertín Osborne.


-

O, peor aún, que un familiar se dedique a interpretarla.


-

Que el acolchado del ataud sea gris marengo en lugar de gris lenguado, que era exactamente lo que habías pedido.


-

Que el hilo musical de tu ataúd no funcione.


-

Que nadie esté dispuesto a organizar la carrera de ataudes –algo así como una carrera de autos locos póstuma– que tú habías dispuesto.


Para garantizar que no va a pasar todo lo anterior necesitas confiar en alguien.

Igual que hay gente que contrata a una persona para que organice su boda –un wedding planner–, hay gente, ahora, resulta que también quiere contratar a una persona para que organice su funeral –un director de funeral, que a todo hay que ponerle etiqueta en esta viña empresarial–. Y, lo que más te interesa, hay gente que cobra por ponerte en contacto con estos planificadores. La idea es de la británica DeadRight, que tiene un catálogo online de 2.000 planificadores independientes, que no pertenecen a cadenas de funerarias –que, coincidirás con nosotros, ya son bastantes planificadores para el mercado británico–.

El problema, otra vez, es que eso, por sí sólo, no es negocio. Hace falta algo más. Y ese algo más es la comercialización de planes funerarios. ¿Que qué es un plan funerario? Es un producto financiero (ahora ponemos voz engolada) que te permite pagar ahora por su funeral para protegerte a usted y a su familia contra aumentos de precios futuros. Se trata de paquetes con las necesidades esenciales: ataúd, coche fúnebre, cuidado del cuerpo, honorarios del director de funeraria... Los planes funerarios se pueden pagar en cuotas mensuales o todo de una vez, y se pueden adaptar a sus necesidades. Esto tiene menos glamour que funeral planner, pero es negocio.

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Donde comen los chefs

https://www.chefsfeed.com/

Si quieres saber lo que opinan los clientes de un restaurante, ya tienes una larga lista de destinos online donde poder informarte. Si quieres saber lo que quieren que opines los dueños de los restaurantes (y sus agencias de comunicación), tres cuartos de lo mismo. Ahora bien, si quieres saber qué opinan los propios cocineros: ¿qué les gusta comer?, ¿dónde van?... hasta ahora o estabas metido en el gremio o no tenías forma de saberlo.

ChefsFeed es una aplicación gratuita, una revista online y un canal de Youtube que surgen de la siguiente pregunta: ¿Dónde comen los chefs? Ojo, no sólo chefs de renombre, sino los profesionales de la restauración que a diario se dejan la piel en una cocina. Cuentan con las opiniones de 110.000 chefs estadounidenses, y aseguran que el 3% de ellos son influencers. Te recomiendan platos e incluso en qué mesa sentarte.

Y ahora viene la pregunta del millón: ¿El modelo de negocio? En realidad es más que una app: se ha convertido en un medio de comunicación online, con ingresos por publicidad y sindicación de contenidos, y (aquí viene lo interesante) en una agencia que pone en contacto a grandes marcas con influencers gastronómicos, propone acciones y las ejecuta.

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Acumulador de millas frecuentes

RocketMiles

A lo mejor resulta que eres como Ryan Bingham, el personaje que interpreta George Clooney en la adaptación cinematográfica de la novela Up in the air, un tipo obsesionado con acumular millas de vuelo en el programa de fidelización de la línea aérea con la que viaja habitualmente (no tienes por qué ser un solitario o tener un empleo detestable).

Resulta que como este personaje hay unos 25 millones de viajeros, según las estimaciones de Jay Hoffman, un emprendedor estadounidense al que se le ha ocurrido montar Rocket Miles, una plataforma de reserva de hoteles y viajes que prima, eso, conseguir el mayor número de millas posibles cada vez que viajes. Busca hoteles que ofrezcan ofertas y, al mismo tiempo, permitan acumular millas.

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Casas de muñecas para niñas modernas

Ya iba siendo hora de que alguien reinventara las casitas de muñecas. Y por lo de niñas modernas, no nos referimos a niñas góticas, ni a casitas-castillo llenas de personajes Emo. No. Nos referimos a unos emprendedores que han pensado en casitas con luces, de verdad, con interruptores, de verdad. Y lo mejor todo es que han pensado que en lugar de ensamblarlo todo en China por cuatro duros, que por qué no son las niñas las que montan la mini-instalación eléctrica de su casita de muñecas. Se llaman Roominatetoy.com y es una idea de negocio que le compraríamos a nuestra sobrina de dos añitos cuando sea un poquito mayor... o quizá antes para poder ir practicando nosotros. Esto sí que es Do it yourself y lo demás son...

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Gadgets para fotografía digital

http://photojojo.com/

Photojojo empezó como un blog y mutó a tienda online de gadgets tecnológicos para aficionados a la fotografía digital al calor de la sofisticación de las cámaras de los móviles. ¿Qué tipo productos? Lentes de ampliación, ojos de pez y filtros para iPhone, Android, disparadores remotos, fundas de cámara acuáticas para móviles...

También venden productos poco-habituales para cámaras reflex: tapas con diseños imposibles, filtros que habrían hecho las delicias de Andy Warhol, correas de diseño...

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Usted no me entiende: ¡quiero darme de baja de este servicio!

Hoy en día no hay nada más universal que un ser humano tratando de darse de baja de una operadora de telefonía móvil, un proveedor de Internet, o del gas, o del seguro (ese que se queda impertérrito, como buen germano, cuando los vecinos del tercero te empapan el techo de la habitación de la peque y te dicen que eso no lo pagan) o de la eléctrica de turno... sin conseguirlo. Que si te intentan liar para que no te vayas (no todo el mundo amaga para que le hagan un descuento), que si parece que sí que te hacen caso, pero no te dan de baja, que si te dan de baja, pero te siguen cobrando. En fin, ya sabes. Una startup alemana, Aboalarm, ha pensado que si es un problema universal, habrá que ofrecer una solución universal. Aboalarm.de ofrece 3.000 plantillas de documentos legales que comprometen, eso, legalmente, a un proveedor a darte de baja del servicio o se les cae el pelo. Literalmente, digo, legalmente. Tienen un catálogo de cartas de renuncia, de esas que el enésimo teleoperador –obligado, eso sí, no le eches a él la culpa– te dice que le mandes por fax (sí, en 2014, por fax) y que hasta ahora tú redactabas con la única inspiración de La Musa. En caliente, le íbamos a haber dado la portada de la revista a este servicio. Luego, ya en frío, pensamos que mejor nos esperábamos a que alguien lo montara en nuestro país.

 

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