¿Conoces las gasolineras itinerantes, las prácticas para nómadas y los pupitres a prueba de balas?

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Gasolineras itinerantes

https://www.trybooster.com

https://www.startyoshi.com/

Si resulta que te apasionan los coches, ya sabrás que el primer viaje por carretera lo protagonizó Bertha Benz, la esposa de Karl Benz, en agosto de 1888 (nadie se aclara si fue un 5 o un 12 de agosto, pero eso es lo de menos). 104 kilómetros en menos de 12 horas. Sabrás también que se montó en un Patent-Motorwagen No. 3 y que se llevó a sus dos hijos a ver a su querida abuela en la ciudad de Pforzheim. Si eres curioso/a, sabrás que le dejó una carta a su esposo informándole del viaje. Si te va todo esto, sabrás también que el vehículo se estropeó dos veces –venga, no pongas esa cara, que estamos en 1888– y que Bertha, una consumada mecánica, utilizó una horquilla y un (NSFW) liguero para resolverlo. El problema tenía que ver con el encendido, casi nada. Luego fallaron los frenos y Bertha buscó a un zapatero para que utilizara unas suelas para arreglarlo. Esta decisión la convirtió en la madre histórica de las pastillas de freno.

El viaje –recuerda el primer viaje por carretera de un coche– tuvo más imprevistos. Se quedaron sin gasolina. Y, claro, en 1888 no había gasolineras, pero sí se vendía gasolina. ¿Sabes dónde? En las farmacias. Concretamente, se vendía ligroina, o éter de petróleo, que se utilizaba como disolvente y quita-manchas. Bertha lo utilizó para que el coche continuara su viaje.

Hoy no tendría que haber buscado una farmacia. Ni siquiera una gasolinera tradicionales. Ni tendría que haberse movido de donde estaba. Porque 130 años después se habría encontrado con gasolineras itinerantes. Recurriendo únicamente a su teléfono móvil –que, pensamos, sería bastante normal que tuviera en el bolso dos siglos después–.

Booster y Yoshi, dos servicios independientes de gasolineras itinerantes vía app que te rellenan el depósito mientras tú estás haciendo otras cosas, han demostrado que los consumidores están dispuestos a pagar. Otra cosa es que la legislación vaya tan rápido como la innovación en este caso, pero que el mercado ha respondido a esta idea de negocio es innegable. Booster, por ejemplo, le echa la gasolina a los empleados de Facebook y acaba de cerrar una ronda de 20 millones de dólares de inversión de Conversion Capital, Stanford University’s StartX Fund, BADR Investments, U.S. Venture Inc., Maveron, Madrona Venture Group, Version One, Perot Jain LP, y RRE Venture. Nada menos.

Ambas se dirigen a particulares, pero tienen el foco en el cliente corporativo (una estrategia muy similar a la que siguió Cabify en su día para entrar en el mercado, por cierto, también con particularidades legales). Tanto para negocios que tienen pequeñas flotas de vehículos (a los que proponen un ahorro del 20%), como para empresas con muchos empleados y amplios aparcamientos (tú ya nos entiendes). Ofrecen también mejores precios para servicios en grupo (Yoshi, que cobra una tarifa por desplazamiento además del coste de la gasolina, elimina esta tarifa para los clientes–empresa).

Booster funciona únicamente (de momento) en San Francisco y Dallas. Yoshi en Atlanta, Nashville, Austin y también San Francisco.

¿Y cómo acceden al depósito del coche? Booster te pide que lo dejes abierto. Si alguien te lo cierra, te avisan vía app para que lo abras. Yoshi ofrece a los clientes tapones especiales (no valen todos los coches, pero cubre muchos modelos).

Prácticas para nómadas digitales

Remote Intership

Si no estás familiarizado con Remote (que ofrece puestos de trabajo fijos en empresas que no requieren aparecer nunca por la oficina ni residir en el país), ni con Nomad List (que hace ránking de las ciudades en las que se vive mejor si trabajas remotamente), Remote Intership, que ofrece prácticas de tres meses con contrato y remuneradas para becarios a distancia, te va sonar a chino mandarín. No confundir, ojo, con la miríada de plataformas de crowdsourcing.

Este pupitre puede salvarte la vida

Hardwire

Si no has vivido en Estados Unidos en tu adolescencia y has tenido que pasar a diario por un detector de metales para entrar en el High School ante la atenta mirada de dos policías de dos metros, armados hasta los dientes con la inquietante radio colgada del hombro, quizá no te toque la fibra esta idea de negocio. Hardwire es una empresa de productos de seguridad estadounidense que ha encontrado un nuevo nicho en colegios e institutos. Ha desarrollado una línea de pupitres, encerados, pizarras y portafolio de entrenador de gimnasia con pinzas de metal blindados (el portafolio, no el entrenador). Ligeros, pero blindados. De tal forma que si un alumno saca un arma (vamos, que ha conseguido burlar a los agentes Hightower), no le pegue tres tiros al profesor de Física o no intente introducir un cuchillo de medio metro, estilo Cocodrilo Dundee.

Fuera de Estados Unidos no tiene sentido, pero es todo un ejercicio empresarial de búsqueda de nichos.

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