Como no conseguían subir un sofá hasta su apartamento montaron una startup

¿Conocías Burrow? ¿Y las ideas de negocio detrás de Hubble y Pursuit?

 

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Un sofá en una maleta

https://burrow.com/

Cada ser humano tiene un episodio favorito de la mítica serie Friends. Incluso si no te gusta la serie. Resulta que el uno de los dos fundadores del negocio del que te queremos hablar hoy es el episodio 16 de la quinta temporada, titulado 'El del policía', en el que Ross se compra un sofá y decide subirlo sin ayuda profesional por las escaleras sin ascensor hasta su piso. Bueno, también es el episodio en el que Phoebe se encuentra una placa de Policía y se hace pasar por un agente y en el que Joey tiene un inclasificable sueño con Mónica y Chandler. Pero esa es otra historia.

El caso es que si Ross tiene problemas para conseguir que el sofá gire en los rellanos de cada planta y pierde los estribos al grito de 'Gíralo, gíralo' (Pivot, en inglés, mucho más propio para hablar de una startup). Si alguna vez te ha pasado lo mismo, te habrás encontrado en uno de estos tres escenarios:

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Al final, lo conseguiste, pero rayaste las paredes de las escaleras de tu portal y diez años después ahí siguen las marcas.


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Al final, no lo conseguiste y dejaste el sofá en el segundo piso... y diez años después, ahí sigue el sofá.


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Te dio la idea para montar un negocio que fabricara sofás modulables, fáciles de transportar en pequeñas cajas, con materiales sostenibles, y un 60% más baratos que la media del mercado (al venderlos directamente sin intermediarios). Y llamaste al negocio Burrow.


Si Stephen Kuhl, cofundador de Burrow, no se hubiera herniado (literalmente) remando para el equipo de su universidad y su socio Kabeer Chopra no hubiera vivido una experiencia similar a la de Ross en ese episodio de Friends, hoy tú no estarías leyendo esto. De la misma manera que si Jay Wellington Couch no se hubiera empeñado en tumbarse en una silla en 1895 no tendríamos lo que conocemos hoy como sofá. Pero esa es otra historia. 

Kuhl contaba recientemente cómo se les ocurró su idea de negocio:

“Estábamos tratando de amueblar nuestros apartamentos. Cada mueble era fácil de conseguir, excepto el sofá. Hice la ruta típica de IKEA, lo que significa que alquilé un U-Haul para recogerlo y luego me pasé más de dos horas armando el marco con una llave Allen y tapizando el sofá con velcro. Mi socio Kabeer quería un sofá mejor y una mejor experiencia, así que investigó un poco y encontró un sofá que le gustaba en West Elm. Cuando trató de comprarlo, le dijeron que le llevaría doce semanas enviarlo, más una tarifa de entrega de $ 250 y una tarifa de "100 dólares". Finalmente compró lo que tenían disponible en la tienda y lo llevó a su casa solo en un carrito. Toda la experiencia fue complicada, así que tratamos de buscar compañías que ofrecieran una mejor experiencia y un sofá asequible y de alta calidad. No había ninguno, así que decidimos comenzar Burrow”. 

A ver, que fabricar muebles no es nuevo. Ni tampoco el diseño modular. Ni tampoco el utilizar materiales sostenibles. Ni entrar en la alta gama con un producto de lujo asequible (estamos hablando de sofás modulables que rondan los 1.000-1.300 euros). Ahora bien, el pensar en el transporte, en personalizar las piezas... O mostrar el producto en showrooms distribuidos: cafeterías, tiendas (no siempre ni de moda, ni de decoración), espacios de co-working... O que el mueble incluya un cargardor USB escondido... O que lleven a cabo una prueba de resistencia a animales, bautizada como Animal Claw Stretch Test. Tanto si tienes un Fox Terrier como si tienes un pastor alemán... Eso ya no es tan habitual.

¿En qué han acertado?

1. La experiencia de compra: “El proceso de compra es simple, con opciones limitadas de personalización desglosadas en unos sencillos pasos en el proceso de pedido (es decir, número de módulos, color de la tela, color de la pierna y estilo del brazo), para no abrumar a los clientes con demasiadas opciones , pero para darles suficiente personalización para expresar su individualidad”, explican los dos fundadores. 

2. La experiencia de entrega: “Cualquier cliente dentro de los EE. UU puede recibir su sofá dentro de los 5 días posteriores a la realización de su pedido. Los sofás llegan en cajas compactas, mucho más fáciles de maniobrar en un apartamento. El proceso de ensamblaje es simple, intuitivo y lleva solo 10 minutos. Estamos creando una experiencia de unboxing atractiva y de marca que se integra perfectamente en el proceso de ensamblaje, continúan. 

3. Pensando en las mudanzas: “Son fáciles de montar y desmontar. Además, un tres plazas se puede meter en un espacio convertido en un dos plazas. Si se desea una nueva apariencia, los clientes pueden voltear sus almohadones por encima o cambiar los brazos y las patas de sus sofás por diferentes diseños o colores (que se pueden comprar individualmente en el sitio web de Burrow)”. 

A ver que es un producto de toda la vida, pensando cómo compran y qué quieren hoy los clientes.

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Suscripción de lentillas

https://www.hubblecontacts.com

Esta idea no necesita mucha presentación: un servicio de suscripción de lentillas.

Básicamente lo que quiere hacer este negocio es emular a Warby Parker... eliminar a intermediarios, mejorar el packaging y bajar los precios en un producto para la vista. En este caso las lentillas desechables de uso diario por 30 dólares al mes o por 264 dólares al año (frente a los 500 dólares anuales actuales previo paso por una óptica tradicional), según explica la propia compañía. Fabrican en Taiwan con el proveedor que ahora mismo produce el 20% de las lentillas que se consumen en Japón.

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Crowdfunding de deportistas

Pursu.it

Si un modesto bar de barrio tuvo a bien patrocinar a un también modesto e intermitentemente exitoso equipo de fútbol de treintañeros con rodillas tocadas y dudosa forma física, aunque mucha voluntad, durante dos años en Aravaca (Madrid), ¿por qué no pueden otros bares y mecenas anónimos del mundo patrocinar también a jóvenes deportistas que tienen una oportunidad de desarrollar una carrera deportiva profesional o amateur? Si ya se microfinancian grupos de música, festivales, películas, libros, cómics, inventos de todo pelaje, obras de teatro, por qué no también deportistas (incluidos equipos amateur). Y por qué no, ya puestos, se hace de forma profesional. Es la propuesta de valor de Pursu.it, un negocio canadiense que propone exactamente eso: deportistas que necesitan apoyo financiero para poder continuar con su carrera y que por los motivos que sea buscan una alternativa a los patrocinios tradicionales de deportistas; y aficionados al deporte que necesitan un pequeño empujón para desplazarse, pagar la equipación...

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