¿Te imaginas un ponche gigantesco con más de cuatro toneladas de coñac Courvoisier? Eso sí es una fiesta

¿Conocías Bompas & Parr y sus eventos creativos? ¿Y la empresa de chollos de parafarmacia? ¿Y el negocio de recogida privada de basura?

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Una agencia de eventos surrealistas

¿Qué pasa cuando se junta a expertos en marketing con arquitectos?

De una manera rápida y simplificada se puede decir que Bompas & Parr diseña experiencias sensoriales y gastronómicas diferentes a gran escala utilizando la tecnología más avanzada; sin embargo, esto sería dejar mucho en el tintero. Desde que en 2007 Sam Bompas y Harry Parr crearon su empresa sin ningún tipo de financiación, después de tratar de montar sin éxito un puesto en el mercado en un bucólico pueblecito británico para vender postres saludables, estos jóvenes emprendedores no han pasado inadvertidos.

Navegar sobre ponche

“La verdad es que hemos hecho cosas muy diferentes: la Alcoholic Architecture, el Cognac Punch…” explica Bompas. Para entendernos, una tienda en la que se podía inhalar los vapores de ginebra con tónica –previo visto bueno de un grupo de científicos que calibró la potencia de la nube– y un bol de ponche gigantesco con más de cuatro toneladas de coñac Courvoisier, por el que los visitantes navegaron antes de empezar a beber. Además de estas iniciativas gastronómicas, Bompas & Parr han sabido capitalizar y añadir valores a uno de sus productos culinarios más versátiles, la gelatina, con la que crean colores, tamaños y formas completamente inusuales para eventos muy peculiares. “Utilizamos un software de diseño de arquitectura y maquinaría de alta precisión para obtener las formas deseadas”, asegura este emprendedor. Sus proyectos exploran cómo el sabor de la comida se altera con la altura, la profundidad y la densidad.

Sin imitadores

“¿Socios? No, la creatividad es para nosotros lo más importante y no queremos comprometerla. ¿Imitadores? Tampoco, porque nadie podría estar tan loco como para querer ganarse la vida haciendo lo que hacemos nosotros”, asegura Bompas.

También comercializan moldes para gelatinas y galletas, gadgets para la cocina, trabajan como consultores de experiencias gastronómicas y ofrecen servicios de catering. Y para seguir ampliando sus posibilidades han publicado el libro Jelly with Bompas & Parr.

Entre sus clientes están Coca-Cola, Johnnie Walker, Mercedes, Vodafone, LVMH, el San Francisco Museum of Modern Art o el Garage Museum of Contemporary Art de Moscú, la cadena BBC, Bloomberg, Disney, Ferrero, Courvoisier, Kraft Foods, Habitat o Hendrik’s Gin. Y han trabajado para el arquitecto Norman Foster, la diseñadora Stella McCartney, el cocinero Heson Blumenthal y los museos Modern Art, de San Francisco, y el Victoria & Albert, de Londres.

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Chollos de parafarmacia

Mitesh Soma creó ChemistDirect en 2007 después de ver cómo en la farmacia que regentaba su mujer Krishna muchos de los productos se compraban por peniques y se vendían por un buen puñado de libras: “El margen de beneficio era enorme, así que pensé que si era capaz de recortar los costes en intermediarios, gracias a una solución de e-commerce, y tener una plantilla pequeña, la idea podía funcionar”, asegura Soma, que comenzó con una inversión de 600.000 euros “y después tuvimos otra inyección de 3,6 millones de los fundadores de Skype, Niklas Zennstrom y Janus Friis”.

ChemistDirect ofrece un descuento de hasta un 90% en más de 25.000 productos (medicamentos, bronceadores, maquillajes, complejos vitamínicos…), “además en comparación con las tiendas contamos con un stock enorme, ofrecemos un servicio de chat con nuestros farmacéuticos para aclarar dudas y somos un solución crucial para los miles de clientes que viven en lugares remotos y de difícil accesibilidad”, señala este emprendedor, cuya experiencia como consultor le ha ayudado a saber dónde, cuándo y cómo invertir: “Como no pudimos gastar mucho en marketing, nos aseguramos de que la web fuera elegante, fácil de usar y que mostrara los descuentos. También inserté una página en el Daily Mail cuando lanzamos la web, y la verdad es que fue un acierto”, explica.

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Recogida privada de basura

Aunque parezca poco apetecible, lidiar con la basura de los demás puede convertirse en un negocio muy rentable. Eso es lo que pensó Jason Mohr cuando montó AnyJunk, con una inversión de 35.000 euros. “Un año antes dejé mi trabajo en el sector bancario porque quería hacer emprender en algo y mientras buscaba en varios sectores me crucé con la empresa canadiense 1-800-Got-Junk? que se dedicaba a limpiezas en profundidad de casas y que había crecido rápidamente. Entonces pensé que la idea se podía introducir en el Reino Unido con ciertas variaciones”, recuerda Mohr, que prevé unos ingresos de 5,8 millones de euros. 

El binomio que ha hecho a este emprendedor alcanzar el éxito es el énfasis que su empresa ha puesto en el reciclaje y reutilización de la basura recogida, “más del 77%”. Y también ha logrado diferenciarse de otras empresas por su servicio enfocado al sector comercial, aunque también se dirigen a particulares.

Mohr ha conseguido dar una solución medioambientalmente responsable al problema generado por la basura y también económicamente efectivo para otras empresas: en el Reino Unido todo aquel que no sea un particular debe pagar un canon por deshacerse de la basura en el basurero.

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