Las mejores ideas de negocio de la semana (13-19 noviembre)

Reunimos los conceptos de negocio más atractivos sobre los que hemos escrito esta semana en la web.

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Gasolineras itinerantes

https://www.trybooster.com

https://www.startyoshi.com/

Si resulta que te apasionan los coches, ya sabrás que el primer viaje por carretera lo protagonizó Bertha Benz, la esposa de Karl Benz, en agosto de 1888 (nadie se aclara si fue un 5 o un 12 de agosto, pero eso es lo de menos). 104 kilómetros en menos de 12 horas. Sabrás también que se montó en un Patent-Motorwagen No. 3 y que se llevó a sus dos hijos a ver a su querida abuela en la ciudad de Pforzheim. Si eres curioso/a, sabrás que le dejó una carta a su esposo informándole del viaje. Si te va todo esto, sabrás también que el vehículo se estropeó dos veces –venga, no pongas esa cara, que estamos en 1888– y que Bertha, una consumada mecánica, utilizó una horquilla y un (NSFW) liguero para resolverlo. El problema tenía que ver con el encendido, casi nada. Luego fallaron los frenos y Bertha buscó a un zapatero para que utilizara unas suelas para arreglarlo. Esta decisión la convirtió en la madre histórica de las pastillas de freno.

El viaje –recuerda el primer viaje por carretera de un coche– tuvo más imprevistos. Se quedaron sin gasolina. Y, claro, en 1888 no había gasolineras, pero sí se vendía gasolina. ¿Sabes dónde? En las farmacias. Concretamente, se vendía ligroina, o éter de petróleo, que se utilizaba como disolvente y quita-manchas. Bertha lo utilizó para que el coche continuara su viaje.

Hoy no tendría que haber buscado una farmacia. Ni siquiera una gasolinera tradicionales. Ni tendría que haberse movido de donde estaba. Porque 130 años después se habría encontrado con gasolineras itinerantes. Recurriendo únicamente a su teléfono móvil –que, pensamos, sería bastante normal que tuviera en el bolso dos siglos después–.

Booster y Yoshi, dos servicios independientes de gasolineras itinerantes vía app que te rellenan el depósito mientras tú estás haciendo otras cosas, han demostrado que los consumidores están dispuestos a pagar. Otra cosa es que la legislación vaya tan rápido como la innovación en este caso, pero que el mercado ha respondido a esta idea de negocio es innegable. Booster, por ejemplo, le echa la gasolina a los empleados de Facebook y acaba de cerrar una ronda de 20 millones de dólares de inversión de Conversion Capital, Stanford University’s StartX Fund, BADR Investments, U.S. Venture Inc., Maveron, Madrona Venture Group, Version One, Perot Jain LP, y RRE Venture. Nada menos.

Ambas se dirigen a particulares, pero tienen el foco en el cliente corporativo (una estrategia muy similar a la que siguió Cabify en su día para entrar en el mercado, por cierto, también con particularidades legales). Tanto para negocios que tienen pequeñas flotas de vehículos (a los que proponen un ahorro del 20%), como para empresas con muchos empleados y amplios aparcamientos (tú ya nos entiendes). Ofrecen también mejores precios para servicios en grupo (Yoshi, que cobra una tarifa por desplazamiento además del coste de la gasolina, elimina esta tarifa para los clientes–empresa).

Booster funciona únicamente (de momento) en San Francisco y Dallas. Yoshi en Atlanta, Nashville, Austin y también San Francisco.

¿Y cómo acceden al depósito del coche? Booster te pide que lo dejes abierto. Si alguien te lo cierra, te avisan vía app para que lo abras. Yoshi ofrece a los clientes tapones especiales (no valen todos los coches, pero cubre muchos modelos).

Una agencia de eventos surrealistas

¿Qué pasa cuando se junta a expertos en marketing con arquitectos?

De una manera rápida y simplificada se puede decir que Bompas & Parr diseña experiencias sensoriales y gastronómicas diferentes a gran escala utilizando la tecnología más avanzada; sin embargo, esto sería dejar mucho en el tintero. Desde que en 2007 Sam Bompas y Harry Parr crearon su empresa sin ningún tipo de financiación, después de tratar de montar sin éxito un puesto en el mercado en un bucólico pueblecito británico para vender postres saludables, estos jóvenes emprendedores no han pasado inadvertidos.

Navegar sobre ponche

“La verdad es que hemos hecho cosas muy diferentes: la Alcoholic Architecture, el Cognac Punch…” explica Bompas. Para entendernos, una tienda en la que se podía inhalar los vapores de ginebra con tónica –previo visto bueno de un grupo de científicos que calibró la potencia de la nube– y un bol de ponche gigantesco con más de cuatro toneladas de coñac Courvoisier, por el que los visitantes navegaron antes de empezar a beber. Además de estas iniciativas gastronómicas, Bompas & Parr han sabido capitalizar y añadir valores a uno de sus productos culinarios más versátiles, la gelatina, con la que crean colores, tamaños y formas completamente inusuales para eventos muy peculiares. “Utilizamos un software de diseño de arquitectura y maquinaría de alta precisión para obtener las formas deseadas”, asegura este emprendedor. Sus proyectos exploran cómo el sabor de la comida se altera con la altura, la profundidad y la densidad.

Sin imitadores

“¿Socios? No, la creatividad es para nosotros lo más importante y no queremos comprometerla. ¿Imitadores? Tampoco, porque nadie podría estar tan loco como para querer ganarse la vida haciendo lo que hacemos nosotros”, asegura Bompas.

También comercializan moldes para gelatinas y galletas, gadgets para la cocina, trabajan como consultores de experiencias gastronómicas y ofrecen servicios de catering. Y para seguir ampliando sus posibilidades han publicado el libro Jelly with Bompas & Parr.

Entre sus clientes están Coca-Cola, Johnnie Walker, Mercedes, Vodafone, LVMH, el San Francisco Museum of Modern Art o el Garage Museum of Contemporary Art de Moscú, la cadena BBC, Bloomberg, Disney, Ferrero, Courvoisier, Kraft Foods, Habitat o Hendrik’s Gin. Y han trabajado para el arquitecto Norman Foster, la diseñadora Stella McCartney, el cocinero Heson Blumenthal y los museos Modern Art, de San Francisco, y el Victoria & Albert, de Londres.

Prácticas para nómadas digitales

Remote Intership

Si no estás familiarizado con Remote (que ofrece puestos de trabajo fijos en empresas que no requieren aparecer nunca por la oficina ni residir en el país), ni con Nomad List (que hace ránking de las ciudades en las que se vive mejor si trabajas remotamente), Remote Intership, que ofrece prácticas de tres meses con contrato y remuneradas para becarios a distancia, te va sonar a chino mandarín. No confundir, ojo, con la miríada de plataformas de crowdsourcing.

Pijamas que todo lo curan

Antes, cuando pensabas en un pijama, pensabas en Waikiki, (Honolulu, Hawai). Tu mente viajaba a febrero de 1992. Te acordabas de Courtney Love, vestida con un pálido traje de novia que perteneció a una delicada actriz de Hollywood de los años 30 (del siglo pasado, se entiende). Pero, sobre todo, tu cabeza se centraba en Kurt Cobain, ataviado con un elegantísimo pijama de franela verde a cuadros muy propio para su boda y que tú buscaste como loco por tiendas de medio mundo pero no encontraste nunca para tu compromiso nupcial. ¿Qué esperabas? Era 1992.

Antes un pijama representaba una forma de entender la elegancia. Ahora un pijama es muchas más cosas. Como, por ejemplo, un fisoterapeuta que te ayuda a mejorar tu flujo sanguíneo mientras duermes, que te ayuda a reducir las inflamaciones de músculos y tendones después de un día en el que te pasas de rosca en el gimnasio, en la cancha o bailando skybeat. Es la pequeña revolución que están provocando los dispositivos wereables en nuestra vida cotidiana.

La compañía de ropa interior Under Armour (https://www.underarmour.com/en-us/tb12) acaba de diseñar un pijama con biocerámica (sí, biocerámica), que utiliza tecnología basada en infrarrojos lejanos, un tipo de radiación electromagnética del espectro infrarrojo que cuenta con longitudes de onda más largas (¿a que te has quedado igual que nosotros cuando lo leímos por primera vez?). Traducido al castellano: El infrarrojo lejano es un tipo de energía en el espectro infrarrojo que tiene varios beneficios para el cuerpo humano.La suave impresión biocerámica en el interior de la prenda absorbe el calor natural y refleja el infrarrojo lejano de vuelta a la piel. ¿Qué esperabas? Estamos en 2017.

Tracking de alcohol

Ya metidos en la era weareable, cada vez que ves a alguien por la calle con una pulsera de activad en la muñeca, te dices para tus adentros –unas veces con envidia, otras veces con admiración, la mayoría de las veces con desdén–: vaya, este tipo o esta tipa son deportistas; o, vaya es una persona que se cuida; o vaya, no sabían qué regalarle por su cumpleaños. Ahora vas a tener que cambiar tus prejuicios porque puede ser también una pulsera-alcoholímetro. 

Puede parecerse a un rastreador de fitness estándar, pero Proof (https://www.proofwearable.com/) está tomando medidas de algo totalmente diferente: lo borrachuzo que estás. La pulsera utiliza un sensor especial que determina el nivel de alcohol en la sangre del usuario. La aplicación también predice cuáles serán tus niveles en el futuro. Incluso puede establecer alertas personalizadas para avisarte cuando llegues a cierto nivel.

Brazaletes morse

Eso sí, si la pulsera brilla a lo mejor es que te quiere enviar un mensaje secreto y no avisarte de que con cinco pintas ya vas bastante cocido. ¿Qué tal llevas tu alfabeto Morse? ¿Se te da bien la comunicación telegráfica? Es lo que hace GoGemio (que nada tiene que ver con un grupo de apoyo a la veterana presentadora de radio y televisión) (https://gogemio.com), que es un un brazalete personalizable con una variedad de brillantes efectos de iluminación LED, que permite conectarse con otros usuarios y –si nos fiamos de la publi de la empresa– enviarles mensajes secretos.

Convierte tu oreja en un móvil

¿Y qué pasaría si pudieras usar tu dedo para hacer una llamada telefónica? Esa es la premisa de SGNL (https://www.indiegogo.com/projects/sgnl-make-phone-calls-with-your-fingertip-watch/#/), una pulsera que permite escuchar llamadas telefónicas cuando se lleva el dedo al oído. La pulsera se conecta con el teléfono con Bluetooth y utiliza la conducción ósea para transmitir el sonido de su reloj a través de su mano a través de las vibraciones. Cómodo no es, pero si con esto no dejas a todo el mundo con la boca abierta...

Este pupitre puede salvarte la vida

Hardwire

Si no has vivido en Estados Unidos en tu adolescencia y has tenido que pasar a diario por un detector de metales para entrar en el High School ante la atenta mirada de dos policías de dos metros, armados hasta los dientes con la inquietante radio colgada del hombro, quizá no te toque la fibra esta idea de negocio. Hardwire es una empresa de productos de seguridad estadounidense que ha encontrado un nuevo nicho en colegios e institutos. Ha desarrollado una línea de pupitres, encerados, pizarras y portafolio de entrenador de gimnasia con pinzas de metal blindados (el portafolio, no el entrenador). Ligeros, pero blindados. De tal forma que si un alumno saca un arma (vamos, que ha conseguido burlar a los agentes Hightower), no le pegue tres tiros al profesor de Física o no intente introducir un cuchillo de medio metro, estilo Cocodrilo Dundee.

Fuera de Estados Unidos no tiene sentido, pero es todo un ejercicio empresarial de búsqueda de nichos.

Chollos de parafarmacia

Mitesh Soma creó ChemistDirect en 2007 después de ver cómo en la farmacia que regentaba su mujer Krishna muchos de los productos se compraban por peniques y se vendían por un buen puñado de libras: “El margen de beneficio era enorme, así que pensé que si era capaz de recortar los costes en intermediarios, gracias a una solución de e-commerce, y tener una plantilla pequeña, la idea podía funcionar”, asegura Soma, que comenzó con una inversión de 600.000 euros “y después tuvimos otra inyección de 3,6 millones de los fundadores de Skype, Niklas Zennstrom y Janus Friis”.

ChemistDirect ofrece un descuento de hasta un 90% en más de 25.000 productos (medicamentos, bronceadores, maquillajes, complejos vitamínicos…), “además en comparación con las tiendas contamos con un stock enorme, ofrecemos un servicio de chat con nuestros farmacéuticos para aclarar dudas y somos un solución crucial para los miles de clientes que viven en lugares remotos y de difícil accesibilidad”, señala este emprendedor, cuya experiencia como consultor le ha ayudado a saber dónde, cuándo y cómo invertir: “Como no pudimos gastar mucho en marketing, nos aseguramos de que la web fuera elegante, fácil de usar y que mostrara los descuentos. También inserté una página en el Daily Mail cuando lanzamos la web, y la verdad es que fue un acierto”, explica.

Recogida privada de basura

Aunque parezca poco apetecible, lidiar con la basura de los demás puede convertirse en un negocio muy rentable. Eso es lo que pensó Jason Mohr cuando montó AnyJunk, con una inversión de 35.000 euros. “Un año antes dejé mi trabajo en el sector bancario porque quería hacer emprender en algo y mientras buscaba en varios sectores me crucé con la empresa canadiense 1-800-Got-Junk? que se dedicaba a limpiezas en profundidad de casas y que había crecido rápidamente. Entonces pensé que la idea se podía introducir en el Reino Unido con ciertas variaciones”, recuerda Mohr, que prevé unos ingresos de 5,8 millones de euros. 

El binomio que ha hecho a este emprendedor alcanzar el éxito es el énfasis que su empresa ha puesto en el reciclaje y reutilización de la basura recogida, “más del 77%”. Y también ha logrado diferenciarse de otras empresas por su servicio enfocado al sector comercial, aunque también se dirigen a particulares.

Mohr ha conseguido dar una solución medioambientalmente responsable al problema generado por la basura y también económicamente efectivo para otras empresas: en el Reino Unido todo aquel que no sea un particular debe pagar un canon por deshacerse de la basura en el basurero.

Un marketplace de sastres

Proper Suit era una red online de sastres de prestigio reconocido offline. La reserva de la cita se hacía online (había que hacer el pago de una reserva, con lo que se supone que quien reservaba se iba a hacer un traje sí o sí), todos ellos trabajaban las mismas telas (de primera línea, como Zegna, Reda, VBC y Plana) y con la misma calidad de trabajo (en una hora te tomaban las medidas y en seis semanas tenías el traje para probártelo).

¿Por qué creemos que podría funcionar? Nunca sabes hasta dónde te va a llevar tu negocio. Si no, que se lo digan a Joshua Bruecker. Resulta que Bruecker tenía una sastrería de corbatas y pajaritas online que se dedicaba, básicamente, a acortarlas –no hay muchas más opciones de hincarles el diente a estos dos accesorios–. Quién le iba a decir que el negocio funcionaría y que tres años después derivaría en... AirtTailor, un servicio de arreglos de prendas de vestir a domicilio vía app con recogida y envío gratuitos. Les cuentas qué necesitas a través de tu móvil (que si cogerte el bajo de los pantalones porque no sabes dar una puntada a derechas, que si arreglarle la cremallera a la chaqueta del cole de la niña, que eso de las cremalleras tiene su enjundia...), te envían una etiqueta para que puedas enviarles el producto y en cinco días hábiles te devuelven el trabajo de sastrería. Y esto a un precio asequible que democratiza el servicio.

El canal de comunicación (el móvil) tiene sentido y los servicios de sastrería, también. Poner en contacto a oferta y demanda... 

Suscripción de productos de material de pesca

Desde que entrevistamos a Katia Beauchamp, cofundadora de Birchbox, la plataforma de e-commerce que se basa en el concepto de descubrir productos nuevos y enviarlos en cajitas cada mes, no hemos dejado de darle vueltas a qué otras categorías son susceptibles de sorprender a los clientes. Nunca se nos habría ocurrido que podrían venderse (y, ojo, ser negocio) kits de cebos, anzuelos y material de pesca para aficionados a la pesca deportiva. Esto es lo que vendía TackleGrab, un servicio de suscripción mensual, bimestral o trimestal para aficionados a la pesca.

Los expertos ya saben distinguir cuál es el mejor cebo o anzuelo para un determinado tipo de pez, pero si alguien les sugiere una forma de hacerlo mejor y ese alguien no sólo controla los catálogos de las principales marcas, sino también aquellas desconocidas de cualquier parte del mundo, como que ya cobra forma.

¿Por qué creemos que puede funcionar? ¿Conoces Fishbrain? Northzone, el principal inversor en una ‘empresita’ que se llama Spotify, que a lo mejor conoces, ha invertido en los dos últimos años nada menos que 10,5 millones de dólares en una red social sueca para aficionados a la pesca deportiva de todo el mundo. Sí, has acertado: Fishbrain.

A Northzone le llama la atención, por ejemplo, que se trate de un mercado que mueve directamente 115.000 millones de dólares al año (en viajes, licencias y material deportivo). Sí, al año. También le llama la atención que sólo la pesca con caña (el segmento más popular) mueva 48.000 millones de dólares. Si a eso se suma que sólo en Estados Unidos hay 60 millones de aficionados o que en el Reino Unido hay 4 millones de aficionados a la pesca deportiva y en Japón, 9,5 millones (es, no teníamos ni idea, uno de los deportes nacionales), ya se va entiendo un poco más la inversión. La red social, además, quiere entrar directamente en el comercio electrónico. Por cierto, tienen ya un millón de usuarios en todo el mundo. Ahora mismo la aplicación sólo permite presumir (sin tener que competir con fotos familiares de los primeros pasitos del bebé o memes desternillantes que te dejan tocado para todo el día), compartir información práctica (sobre condiciones atmosféricas, sobre mejores zonas de pesca, sobre aspectos técnicos...) y tiene un blog que es una revista de pesca en toda regla. Todo ello con una conciencia medioambiental. 

Pruébate cualquier prenda de vestir sin pagar un céntimo

Try

Hay negocios online, como Zappos, que te dan hasta un año para devolver sus productos si al final no te convencen, siempre y cuando no te los hayas puesto y sólo te los hayas probado. Otras tiendas online, como Nike, tienen un plazo de devolución de un mes. En la venta a distancia, en Europa, no hay más remedio que cumplir con el derecho de desistimiento, que establece el derecho que tiene cualquier consumidor de devolver el producto en el plazo de los catorce días naturales siguientes a la entrega sin necesidad de alegar causa justa. El común denominador de todo esto es que hay que pagar primero si te quieres probar la prenda en cuestión.

Try.com intentó cambiar la forma de comprar online, una frase que no podría ser más tópica, pero, al mismo tiempo, más acertada para definir este ambicioso proyecto que se quedó en el camino. Con una cuenta en Try.com (en la que tenías que dejar los datos de una tarjeta por si eras un piratilla y querías hacerte un corteinglés y llevar la prenda con la etiqueta y luego devolverla) y una extensión de Google Chrome tenías 7 días para probarte cualquier prenda que encuentres en una tienda online. Si te las quedabas, te lo cobraban, si no, lo devolvías, y tan amigos. Y todos los gastos de envío y devolución eran gratuitos.

A ver, que el modelo como tal (el coste de la logística, además de los quebraderos de cabeza para quien se ocupara de las Operaciones, era su punto débil) no tenía sentido tal y como estaba planteado, pero la idea de permitir el probar productos online no iba desencaminada.

¿Por qué creemos que puede funcionar? A nosotros nos ha recordado a UniDAYS, una plataforma de ofertas enfocada al consumidor universitario que utiliza el modelo de ventas flash combinada con una herramienta de verificación con la idea de conectar a grandes marcas con el público universitario online. Tienen capacidad para verificar de forma instantánea que verdaderamente son universitarios nada menos que 142 millones de estudiantes de 32 países (nada menos que el 72% de la población universitaria mundial).

Si una empresa como American Apparel te tiene en cuenta hasta el punto de que incluye tu tecnología dentro de su web para ofrecer descuentos algo hay que rascar. Si también resulta que nos encontramos exactamente con lo mismo en Asos, Asics, Quicksilver, Uber, RayBan, Hotels.com, Apple Music o Roxy, que no son precisamente marcas de medio pelo...

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