Aviso diseñadores: Hay oportunidades para reinventar productos de la vida cotidiana

Tazas para tomar el café, sofás plegables, grifos de ducha, toallas, mesas y máscaras anti-polución (bueno, vale, este no es de toda la vida...).

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La taza que nunca (en serio) se enfría

https://ember.com/

En su lecho de muerte, cuenta la leyenda, la familia de Marco Polo le dio la oportunidad de retractarse antes de pasar al otro mundo de aquellas mentiras que pudieran contener sus relatos. En el que sería su último enfado en vida, Polo se negó y espetó las que serían sus últimas palabras: “Sólo he contado la mitad de lo que verdaderamente vi”.

¿Sabes una de las cosas que más le llamaron la atención? Los artefactos para beber construidos con un extraño material cerámico producido de forma artesanal o industrial y tradicionalmente blanco, compacto, frágil, duro, translúcido, impermeable, resonante, de baja elasticidad y altamente resistente al ataque químico y al choque térmico. En su libro le puso nombre: porcellana. Y el artefacto era una taza.

¿Qué pensaría ahora Polo si esa misma taza que era capaz de mantener caliente un líquido durante más tiempo que el barro pudiera mantener durante horas la misma temperatura? Nos referimos a la exacta temperatura durante un largo período de tiempo (durante dos horas seguidas). La idea es de una startup de Los Ángeles (Estados Unidos) que se llama Ember, que diseñó primero un termo que mantenía a la misma temperatura un líquido que se podía controlar desde el móvil.

Después del éxito del termo ha lanzado ahora una taza de porcelana que hace exactamente lo mismo. Y se ha puesto a venderla online y a través de la cadena de locales de Starbucks. (Porque la taza, como te imaginarás, no es precisamente barata: 79,99 dólares, así que tiene que ir dirigida al público adecuado –aficionado al café y menos sensible al precio– en el momento adecuado; además de tener un canal de ventas que actúe, además, como prescriptor).

La tecnología patentada de control de temperatura de Ember combina un sistema de enfriamiento por cambio de fase con un sistema de calefacción activo, creando la taza de temperatura controlada más precisa del mundo. Ember se asoció con Ammunition, con sede en San Francisco, expertos en el diseño de productos de consumo. El diseño simple y elegante de Ember no tiene botones o instrucciones complejas. Simplemente se gira el dial en la base de la taza para ajustar fácilmente la temperatura y ya está. La taza puede ser controlada directamente en su base o a través de la aplicación móvil Ember. La aplicación te permite crear preajustes de temperatura para todas sus bebidas favoritas e incluso ajustar la temperatura de su café o té a distancia.

A Marco Polo le habría encantado conocer a Clayton Alexander.

Alexander es un inventor estadounidense y emprendedor en serie que posee más de 70 patentes en todo el mundo y es el inventor de la bombilla futurista de General Electric, la GE Infusion™. Antes de lanzar Ember, Alexander comenzó Radiance Lightworks en 1999 a la edad de 23 años, y Journée Lighting sólo siete años después. Radiance es una firma internacional de diseño de iluminación con clientes que van desde 20th Century Fox hasta Universal Studios y Mattel. Journée Lighting, ahora con más de 10 años, ha crecido hasta convertirse en una de las principales marcas de iluminación de iluminación LED del mundo.

Tras el éxito de sus dos primeras compañías, Alexander lanzó Ember Technologies en 2012. Con grandes planes para revolucionar la industria de vajilla y vasos, Alexander reunió a un increíble equipo de diseñadores e ingenieros de productos de clase mundial anteriormente con Nokia, Microsoft y Amazon Labs, para asumir esta monumental tarea.

Ember, por cierto, se define como una empresa que se dedica a garantizar que la vajilla mantiene caliente el contenido. Han empezado sólo por termos y tazas y líquidos...

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El modelo Ikea para alta gama

Campaign

Muebles que se pueden montar en minutos sin necesidad de herramientas. Diseño sobrio, sencillo, a un precio asequible. ¿Te suena, verdad? ¿Y esto otro? Envío gratuito y entrega en 3-5 días en tu casa. Acero reciclado de California, maderas y tejidos sostenibles. Se monta en tres minutos con las manos (nada de jeroglíficos para ejecutar con un proyecto de llave inglesa diminuta). ¿A que esto ya no te es tan familiar? Campaign Living es una nueva empresa estadounidense de muebles de diseño -arranca con dos modelos de sofás, pero habrá más piezas en su colección–, pero con el toque móntatelo tú mismo que recuerda a Ikea, pero se dirige a un público de poder adquisitivo más alto, sin llegar a entrar en el modelo del lujo. Eso sí: han copiado el mantra de Ikea de ganar dinero antes de gastarlo. Los muebles se reservan primero y se paga una fianza.

La idea es de Brad Sewell, un ex-ingeniero de Apple que se ha planteado una nueva forma de entender el mercado del mueble.

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El grifo de ducha en el que han metido pasta los CEOs de Apple y Google

https://nebia.com

Probablemente no sepas quién es Bernard Herrmann. Normal. Es el compositor de bandas sonoras como Ciudadano Kane, Psicosis, Vértigo, Taxi Driver, Con la muerte en los talones, El cabo del miedo o Farenhait 451, entre otras. ¿Recuerdas el chillido del violín de la escena de la ducha de Psicosis, ese que tantas veces has representado en tu cuarto de baño? Sí, has acertado, una composición de Herrmann.

Alfred Hitchcock quiso en un principio que la secuencia de la ducha fuese completamente silenciosa, pero Herrmann le hizo cambiar de opinión cuando al ver el metraje el grito espeluznaba hasta al más pintado. Si la película se había rodado en blanco y negro para que resultara menos sangrienta, argumentó Herrmann, ¿no habría también que rebajar el grito? 

Al final, Hitchock y él tuvieron una relación fructífera, pero tortuosa cuando Hitchcock, preocupado porque le tacharan de clásico le pidió a Herrmann que metiera más jazz en la banda sonora de Cortina Rasgada y Herrmann se negara.

En lo que no opinaron ni Hitchcock y Herrmann fue en el cabezal de ducha. Más concretamente en el gasto de agua. Pero claro, ellos tenían visión cinematográfica y no visión empresarial.

¿Sabes qué le habría suavizado también la escena?

Visión que sí tienen los emprendedores que están detrás de Nebia, que es un cabezal de ducha de altura regulable y una varilla que puede acoplarse en la pared de la ducha o sostenerse en la mano que asegura que utiliza un 70% menos de agua. El producto, por si estás poniendo caras raras, se ha desarrollado con el mismo software que se usa para estudiar los motores a reacción. El cabezal de ducha, según sus diseñadores, “atomiza el agua en millones de gotas, cada una con más área de superficie que una gota regular de agua de ducha”.

De acuerdo con los fabricantes, ese aumento en el área de la superficie significa que más agua entra en contacto con su cuerpo, por lo que se limpia mientras usa un 70 por ciento menos de agua. Una ducha promedio usa 75 litros de agua, pero Nebia solo necesita 22. Nebia promete, además, pagarse en un hogar típico en solo dos años (cuesta, al cambio, 340 euros aproximadamente), porque reduce el consumo de agua y también requiere menos energía para calentar el agua. Están tan seguros de su argumento de ventas que ofrecen una calculadora en su sitio web para ver exactamente cuánto ahorrarías por año.

El proyecto se lanzó en la plataforma de crowdfunding Kickstarter un lunes por la noche, con un objetivo de 100.000 euros y en menos de un día recaudó más de 301.000 euros. Desde entonces ha conseguido una inversión de 3 millones de euros de inversores privados, entre ellos del CEO de Apple, Tim Cook, y del CEO de Google Eric Smichdt.

Estuvieron 5 años desarrollando el producto, haciendo pruebas –toma visión comercial– en los gimnasios de Apple, Google y la Universidad de Stanford.

Lo que más llama la atención (hay muchos emprendedores intentando lo mismo que esta startup) es su canal de distribución: además de la venta online (obvia, pero residual de momento), se distribuye a través de una red física de retail especializada únicamente en nuevos productos tech (https://b8ta.com/), que tiene un público muy muy concreto (y repetir lo de muy no es baladí), y cuenta con un show(er) room propio.

La lección No vale sólo con tener un buen producto, además hay que saber cuál es el canal donde mejor encaja y saber con quién vas a competir. Si vas a alta gama no te puedes meter, al menos al principio, en el gran retail y mucho menos en el canal do it yourself. ¿No crees? Más adelante, quizá, pero sacando gama de producto más bajita.

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Un sofá en una maleta

https://burrow.com/

Cada ser humano tiene un episodio favorito de la mítica serie Friends. Incluso si no te gusta la serie. Resulta que el uno de los dos fundadores del negocio del que te queremos hablar hoy es el episodio 16 de la quinta temporada, titulado 'El del policía', en el que Ross se compra un sofá y decide subirlo sin ayuda profesional por las escaleras sin ascensor hasta su piso. Bueno, también es el episodio en el que Phoebe se encuentra una placa de Policía y se hace pasar por un agente y en el que Joey tiene un inclasificable sueño con Mónica y Chandler. Pero esa es otra historia.

El caso es que si Ross tiene problemas para conseguir que el sofá gire en los rellanos de cada planta y pierde los estribos al grito de 'Gíralo, gíralo' (Pivot, en inglés, mucho más propio para hablar de una startup). Si alguna vez te ha pasado lo mismo, te habrás encontrado en uno de estos tres escenarios:

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Al final, lo conseguiste, pero rayaste las paredes de las escaleras de tu portal y diez años después ahí siguen las marcas.


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Al final, no lo conseguiste y dejaste el sofá en el segundo piso... y diez años después, ahí sigue el sofá.


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Te dio la idea para montar un negocio que fabricara sofás modulables, fáciles de transportar en pequeñas cajas, con materiales sostenibles, y un 60% más baratos que la media del mercado (al venderlos directamente sin intermediarios). Y llamaste al negocio Burrow.


Si Stephen Kuhl, cofundador de Burrow, no se hubiera herniado (literalmente) remando para el equipo de su universidad y su socio Kabeer Chopra no hubiera vivido una experiencia similar a la de Ross en ese episodio de Friends, hoy tú no estarías leyendo esto. De la misma manera que si Jay Wellington Couch no se hubiera empeñado en tumbarse en una silla en 1895 no tendríamos lo que conocemos hoy como sofá. Pero esa es otra historia. 

Kuhl contaba recientemente cómo se les ocurró su idea de negocio:

“Estábamos tratando de amueblar nuestros apartamentos. Cada mueble era fácil de conseguir, excepto el sofá. Hice la ruta típica de IKEA, lo que significa que alquilé un U-Haul para recogerlo y luego me pasé más de dos horas armando el marco con una llave Allen y tapizando el sofá con velcro. Mi socio Kabeer quería un sofá mejor y una mejor experiencia, así que investigó un poco y encontró un sofá que le gustaba en West Elm. Cuando trató de comprarlo, le dijeron que le llevaría doce semanas enviarlo, más una tarifa de entrega de $ 250 y una tarifa de "100 dólares". Finalmente compró lo que tenían disponible en la tienda y lo llevó a su casa solo en un carrito. Toda la experiencia fue complicada, así que tratamos de buscar compañías que ofrecieran una mejor experiencia y un sofá asequible y de alta calidad. No había ninguno, así que decidimos comenzar Burrow”. 

A ver, que fabricar muebles no es nuevo. Ni tampoco el diseño modular. Ni tampoco el utilizar materiales sostenibles. Ni entrar en la alta gama con un producto de lujo asequible (estamos hablando de sofás modulables que rondan los 1.000-1.300 euros). Ahora bien, el pensar en el transporte, en personalizar las piezas... O mostrar el producto en showrooms distribuidos: cafeterías, tiendas (no siempre ni de moda, ni de decoración), espacios de co-working... O que el mueble incluya un cargardor USB escondido... O que lleven a cabo una prueba de resistencia a animales, bautizada como Animal Claw Stretch Test. Tanto si tienes un Fox Terrier como si tienes un pastor alemán... Eso ya no es tan habitual.

¿En qué han acertado?

1. La experiencia de compra: “El proceso de compra es simple, con opciones limitadas de personalización desglosadas en unos sencillos pasos en el proceso de pedido (es decir, número de módulos, color de la tela, color de la pierna y estilo del brazo), para no abrumar a los clientes con demasiadas opciones , pero para darles suficiente personalización para expresar su individualidad”, explican los dos fundadores. 

2. La experiencia de entrega: “Cualquier cliente dentro de los EE. UU puede recibir su sofá dentro de los 5 días posteriores a la realización de su pedido. Los sofás llegan en cajas compactas, mucho más fáciles de maniobrar en un apartamento. El proceso de ensamblaje es simple, intuitivo y lleva solo 10 minutos. Estamos creando una experiencia de unboxing atractiva y de marca que se integra perfectamente en el proceso de ensamblaje, continúan. 

3. Pensando en las mudanzas: “Son fáciles de montar y desmontar. Además, un tres plazas se puede meter en un espacio convertido en un dos plazas. Si se desea una nueva apariencia, los clientes pueden voltear sus almohadones por encima o cambiar los brazos y las patas de sus sofás por diferentes diseños o colores (que se pueden comprar individualmente en el sitio web de Burrow)”. 

A ver que es un producto de toda la vida, pensando cómo compran y qué quieren hoy los clientes.

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La mascarilla de diseño que está agotada

http://02today.com/

Marcel Wanders es una institución dentro del diseño de muebles y el interiorismo. Para que te hagas una idea, en el museo Stedelijk de Ámsterdam hay una sección dedicada a su trabajo y a su celebérrima silla Knotted (de la que sólo se fabricaron, por cierto, 1.000 piezas durante una década) y forma parte también de las colecciones permanentes de museos como el MoMA de Nueva York.

¿Te lo imaginas diseñando una máscara anti-polución que se ha agotado en cuestión de semanas? Una larga lista de empresas está entrando ahora en el mercado de la fabricación de este producto. Pero sólo la neozelandera O2Today tiene un producto que está agotado. Y eso que es de las más caras (sí, no podíamos evitar la broma) del mercado: 30 euros al cambio.

El producto está hecho especialmente para filtrar partículas PM 2.5, consideradas peligrosas para la salud, mediante el uso de un sistema especial de filtración (Helix) capaz de retener el 95% de las partículas. El recubrimiento externo está compuesto por fibras de lana de oveja merina 100% neozelandesa. La superficie en contacto con la piel es hipoalergénica y adaptable a todo el mundo. Sus propiedades antimicrobianas garantizan la hidratación, la temperatura y el control del olor.

Los productos de O2TODAY y Wanders se comenzaron a distribuir en seis modelos y dos tamaños a 30 euros en Australia, Nueva Zelanda y Corea, y llegarán a China y al sur de Asia en 2018.

Wanders, además de realizar proyectos de interiorismo y de editar sus propios libros de diseño, desde su estudio produce mobiliario, luminarias, juguetes o cerámicas e incluso hasta una colección de maquillaje. ¿Habría tenido el mismo éxito esta startup neozelandesa de no haber contado con un diseñador de renombre? ¿A ese precio...?

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La toalla de estilo japonés que habría diseñado Steve Jobs

https://onsentowel.com/

Si nos preguntas cuál es la mejor película para emprendedores, nosotros tenemos una respuesta poco popular y poco glamourosa, pero, voto a bríos, que le ahorraría más de un dolor de cabeza a mucho inventor que aspira a convertirse en empresario: Made in China. Es un filme independiente (con, lo reconocemos, muy malas críticas) que cuenta las desventuras de un emprendedor que viaja a China en búsqueda de un fabricante para un producto que va a revolucionar el mercado: una toalla revolucionaria en la que indica que parte es para la cara y cual para nuestras reales posaderas.

Antes de seguir, tenemos que hacerte una pregunta: ¿Qué es lo que más valoras en una toalla?

A. Que me seque y se seque rápido (y a ser posible que no se quede empapada).

B. Que abulte poco. Básicamente que quepa dentro de un puño y la pueda llevar en el bolsillo del pantalón.

Si has respondido A sigue leyendo. Si has respondido B, deja de leer inmediatamente, que lo tuyo es Decathlon. Ah, y que sepas que Coco Chanel se revuelve en su tumba.

Lectores que habéis respondido A, continuamos. Una toalla es más que una toalla, ¿verdad? Sabes que cuánto más tiempo está húmeda una toalla, peor huele (por esa cosa de las bacterias). Sabes también que la calidad del algodón influye en la suavidad de la toalla, no sólo a corto plazo, sino a largo plazo (porque hay tipos de algodón que se vuelven más suaves con el tiempo). Sabes también que el diseño de la toalla tiene que ser funcional: cuando una toalla se parece a un waffle no es algo baladí (es un diseño funcional). Y sabes también que una toalla tiene que respirar: los gramos por metro cuadrado te quitan el sueño cuando hablamos de toallas. 

Comprar una toalla no debería hacerse a tontas y a locas. Pero, bueno, eso ya lo sabes. Los maestros toalleros sugieren catas a ciegas de toallas –no, esto no es negocio, así que guarda el bolígrafo o cierra tu Evernote–. Más concretamente coger una toalla de mano (las pequeñitas) y ver qué impresión da al tacto. Deben ser pesadas y densas. A continuación deben ser capaces de secarse rápido porque ya sabes que la ventilación del baño de tu casa y de la mía dejan bastante que desear.

Dicho todo lo cual, ya tienes que estar seguro de tu producto (una toalla que hace todo lo anterior) para que si no le gusta a tu consumidor te lo pueda devolver sin cargo alguno en un plazo de sesenta días –sin cobrarte los gastos de envío, que ya van ellos a por ella–.

Nada menos que 1.052.447 dólares consiguió Shane Monson a través de sus campañas de crowdfunding en Kickstarter e Indiegogo (con 8.423 backers), y no es una errata, para su nueva marca de toallas de estilo japonés Onsen, fabricadas en Estados Unidos con algodón Supima estadounidense y con certificación Oeko-Tex.

Este negocio juega la baza de la ventaja relativa. A la hora de introducir un nuevo producto en un mercado saturado, tiene que existir una ventaja con respecto a los productos o servicios que ya existen. Al menos una de las características del nuevo producto ha de ser mucho mejor que la del ya existente. “De hecho, se suele decir que ha de existir una mejora de un orden de magnitud”, como nos comentaba recientemente en la revista el experto en marketing Justo Hidalgo.

Desde el momento en que la oferta supera en mucho a la demanda, "es casi imposible pretender que un consumidor potencial adquiera nuestro producto sin probarlo". Afirma Hidalgo que esta posibilidad está tan imbuida en las operaciones de marketing y venta actuales que muchos modelos de negocio se han construido a partir de ella.

A nosotros nos ha recordado mucho a Faction Skis. ¿Ponerse a fabricar esquíes? ¿Para el freeskiing, cuando ya están los grandes fabricantes del mercado –Atomic, Salomon, Rossignol, Vökl, Fischer o Head– sacando productos para ese nicho? Que sí, que es un mercado de 7.000 millones de euros,. Unos estadounidenses montaron en Suiza Faction Skis, que fabrica lo que predica el nombre. Ni más ni menos. ¿Dónde está su oportunidad? Según su CEO, Alex Hoye, “nos centramos en un desarrollo rápido de producto, en buscar nuevas fórmulas de conectar digitalmente con los consumidores [la marca aloja un blog alimentado por sus clientes] y el canal de ventas, y en probar nuevos materiales”. Exactamente lo que hace Onsen.

También nos ha recordado a GoPro. ¿Quién en su sano juicio se iba a poner a fabricar cámaras de fotos digitales? A Nicholas Woodman, hoy billonario de pro, de GoPro, queremos decir. La historia de esta empresa que fabrica cámaras digitales en HD para actividades al aire libre no es nueva, pero la echamos de menos cuando se habla tanto de que si Jobs esto, que si Jobs aquello. La historia de Woodman, la verdad, tiene poco de sexy, como dicen ahora, pero tiene gracia el éxito que ha tenido con tan pocas referencias de producto (sobre todo, si piensas que Apple comenzó a despegar de verdad cuando redujo su número de referencias). Arrancó en 2004 y ahora venden más de 2,5 millones de cámaras en 50 países y facturan 500 millones de euros.

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