¿Sabes cuándo funciona tu producto? Cuando se agota

Los productos de estas startups tienen ya largas lista de espera.

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Alquiler a domicilio de bicicletas eléctricas

Riide

No le habríamos dedicado ni un sólo minuto a esta empresa estadounidense si no fuera porque además de alquilar las bicicletas eléctricas que han diseñado (aseguran que son un 40% más ligeras que la más ligera en el mercado), además las venden. Y no es sólo que las vendan, sino que las agotan (habitualmente hay lista de espera). Y no son precisamente baratas: 1.999 dólares de vellón. Ofrecen un servicio de suscripción mensual de 79 dólares que incluye mantenimiento ilimitado y un seguro anti-robo. Ah, y un candado a prueba de makinavajas.

Para el resto de nosotros esto puede no tener mucho sentido, pero el precio está puesto en función del coste de los abonos transporte de la ciudad en la que ha arrancado el negocio (Washington). Por un coste menor que un abono, tienes una bici con mantenimiento ilimitado. Visto el éxito que están teniendo los servicios de alquiler de bicis eléctricas municipales es como para plantearse el modelo. Planteárselo, por lo menos. 

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La mascarilla de diseño que está agotada

http://02today.com/

Marcel Wanders es una institución dentro del diseño de muebles y el interiorismo. Para que te hagas una idea, en el museo Stedelijk de Ámsterdam hay una sección dedicada a su trabajo y a su celebérrima silla Knotted (de la que sólo se fabricaron, por cierto, 1.000 piezas durante una década) y forma parte también de las colecciones permanentes de museos como el MoMA de Nueva York.

¿Te lo imaginas diseñando una máscara anti-polución que se ha agotado en cuestión de semanas? Una larga lista de empresas está entrando ahora en el mercado de la fabricación de este producto. Pero sólo la neozelandera O2Today tiene un producto que está agotado. Y eso que es de las más caras (sí, no podíamos evitar la broma) del mercado: 30 euros al cambio.

El producto está hecho especialmente para filtrar partículas PM 2.5, consideradas peligrosas para la salud, mediante el uso de un sistema especial de filtración (Helix) capaz de retener el 95% de las partículas. El recubrimiento externo está compuesto por fibras de lana de oveja merina 100% neozelandesa. La superficie en contacto con la piel es hipoalergénica y adaptable a todo el mundo. Sus propiedades antimicrobianas garantizan la hidratación, la temperatura y el control del olor.

Los productos de O2TODAY y Wanders se comenzaron a distribuir en seis modelos y dos tamaños a 30 euros en Australia, Nueva Zelanda y Corea, y llegarán a China y al sur de Asia en 2018.

Wanders, además de realizar proyectos de interiorismo y de editar sus propios libros de diseño, desde su estudio produce mobiliario, luminarias, juguetes o cerámicas e incluso hasta una colección de maquillaje. ¿Habría tenido el mismo éxito esta startup neozelandesa de no haber contado con un diseñador de renombre? ¿A ese precio...?

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Un club de coworking sólo para mujeres

https://www.the-wing.com/

Si en 1868 a la popular columnista neoyorquina Fanny Fern no le hubieran prohibido acceder a una cena en honor de Charles Dickens de paso por la ciudad en el Club de la Prensa de Nueva York y no le hubieran 'invitado' (toma eufemismo) a escuchar la charla por una rendija de la puerta de entrada, hoy no estaríamos hablando de The Wing, un exclusivo club de coworking en el que la red internacional de espacios de trabajo WeWork acaba de invertir 32 millones de dólares. 

Fern, por cierto, puso en marcha un año después, en 1869, el primer club profesional sólo para mujeres de Estados Unidos.

Montar una red de networking femenino no es nuevo. Hacerlo en forma de club, tampoco. Plantearlo en forma de club mira-qué-exclusivo, tampoco. Hacerlo en forma de una red internacional de espacios de trabajo compartidos exclusivos para mujeres sí es diferente.

Y aunque es competencia directa de su inversor WeWork, el modelo de negocio es el mismo (aunque la propuesta de valor sea luego diferente). El modelo de negocio de consiste en alquilar oficinas a bajo coste través de contratos de arrendamiento a largo plazo y luego re-alquilar ese espacio a precios más altos para las pequeñas empresas que necesitan poco espacio. En el caso de WeWork se paga por el realquiler. En el caso de The Wing se basa en el pago de una suscripción anual de 2.700 dólares que da acceso a todos los espacios de la marca cobrando por encima de 250 dólares al mes, dejando a 8.000 personas en lista de espera, pero se basa en el mismo concepto de negocio. Eso sí, es el tipo de club al que se apuntaría Lena Dunham, que de hecho es socia.  

Se dirigen no sólo a startups tecnológicas (que tienen mucha rotación y, la verdad, necesitan el espacio durante cortos periodos de tiempo, tú ya me entiendes: o necesitan crecer o cierran), sino a profesionales de distintos sectores, a pequeñas delegaciones de empresas...

Lo que Audrey Gelman y Lauren Kassan, dos emprendedoras de 29 años han querido hacer con este negocio, es precisamente recuperar el espíritu de Fern y actualizar el movimiento de clubes femeninos profesionales de finales del siglo XIX con el reclamo de . Sus primeras inversoras fueron las fundadoras de SoulCycle, Julie Rice y Elizabeth Cutler, y una de las cofundadoras de Birchbox.

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