Villaolivo, gastronomía mediterránea por el mundo

Lo que comenzó con una plantación de olivos familiar en Alhama de Murcia, allá por el año 2000, se ha convertido en una empresa sólida que distribuye productos típicos de la gastronomía mediterránea en España, un buen número de países europeos e incluso en China, Turquía y Rusia.

Juan Belchi Salas, gerente y uno de los fundadores de Productos Mediterráneo Belchí Salas S.L, junto a sus tres hermanos: María, Francisco y Víctor, unió la tradición –su familia viene de la empresa de alimentación– con la moda por la dieta mediterránea, muy en boga hace veinte años, cuando el mismo Juan terminó sus estudios en la universidad.

Aunque comenzaron con la producción de aceite –pilar de esta dieta–, bajo la marca Villaolivo, pronto ampliaron el catálogo a otros productos, como los patés de aceituna, tomates deshidratados, aceites aromatizados y, cómo no, gazpachos,muy típicos de nuestro país, pero que cada vez se aprecian más en el resto de Europa”, explica Belchi Salas.

Aprender de los mejores

Lo primero que tuvieron que hacer fue aplicarse más para producir un buen aceite ya que “no sabíamos nada, y para ello tuvimos que ponerlos las pilas y aprender de los mejores”, explica el fundador de esta empresa: “Sabíamos que la formación era fundamental, y si nos metíamos en éste mundo teníamos que darlo todo, así que, gracias a los cursos que impartió la Consejería de Agricultura de Murcia, nos hicimos catadores oficiales y aprendimos de dos grandes profesionales: Carmen Teruel y César Colliga”.

Aunque según explica, la principal traba para una empresa es ganar clientes, para lo que contaron con la ayuda de la Consejería de Agricultura de Murcia y el INFO de Murcia, que además de económicamente, les brindó propuestas de promoción y ayuda para la venta de sus productos. Esto fue muy importante para nosotros; empezamos a encontrar clientes tanto nacionales como del extranjero, y nos hizo ver las posibilidades de crecimiento que teníamos”. 

Si bien comenzaron invirtiendo unos ahorros familiares –300.000 €–, las aportaciones económicas apoyaron su crecimiento: inicialmente, la subvención de la Consejería murciana –35.000 € para maquinaria– y la más reciente, un crédito de 160.000 € que les ha concedido Enisa para la ampliación de la planta de producción de la gama de gazpachos y para la que están destinando una inversión de 300.000 €.

Vestir la calidad con un buen traje

En un principio, los creadores de Villaolivo apostaron por la calidad de su producto, así como por controlar los procesos de producción. El siguiente paso fue incrementar el catálogo de productos y aumentar su presencia en más mercados. Incluso en plena crisis de 2010, Juan comenta que no dejaron de crecer. 

Además, dedican esfuerzo a la imagen de sus productos, con atractivos diseños y muy personales. “Hay que vestir y hacer que se vean y por eso nos involucramos mucho en la creación de nuestros productos, el packaging y la imagen final, que es casi siempre trabajo nuestro, aunque también contamos con alguna ayuda externa”, explica Juan Belchi. 

Con paso firme para no morir de éxito

Afianzar el negocio antes de lanzarse a nuevas aventuras fue una constante en el hacer de Villaolivo. De este modo, es en 2010 cuando empezaron a estar presentes fuera de las fronteras nacionales y llegaron a Francia, Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega, Bélgica, Holanda, Republica Checa y fuera de Europa, a China, Turquía, Rusia. “Hemos sido siempre muy cautelosos en este sentido. Preferimos crecer despacio, afianzar clientes y mercados  a «morir de éxito» por querer crecer muy rápido”, confirma Belchi.

El gerente de Villaolivo reconoce que uno de sus fuertes es que “al ser pequeños tenemos mucha flexibilidad para adaptarnos a los clientes nuevos, pudiendo servir a medida sus exigencias. Esto normalmente cuando eres una empresa de tamaño considerado es más difícil puesto que son estructuras más rígidas y hay más departamentos”.

La apuesta de futuro de esta empresa, que en la actualidad factura unos 2 millones de euros, es de duplicar esta cantidad en unos tres años. Para ello, “debemos aumentar nuestro catálogo de productos, siempre con alimentos que representen nuestra gastronomía en el mundo”, así como en buscar nuevos mercados, en Norteamérica, América Latina y Asia. 

Y por supuesto, “no queremos quedarnos atrás en la venta por internet, y para este año queremos comenzar a mover el comercio online desde nuestra propia web y otras plataformas”, añade Juan Belchi.

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