Las granjas de insectos que triunfan en España

Las granjas de insectos se plantean como una alternativa más sostenible y rentable en el sector de la fabricación de piensos para animales.

Las granjas de insectos que triunfan en España

La sobreexplotación del ecosistema marino para la fabricación de harinas destinadas a los piensos para animales está generando nuevas ideas de negocio alrededor de esta industria, que mueve unos 1.200 millones de euros cada año. En este sentido, las granjas de insectos se colocan como una de las alternativas más sostenibles y rentables de este mercado.

Estas granjas de insectos utilizan las larvas como base para la fabricación de las harinas necesarias para alimentar a pollos, cerdos y conejos. Además, este negocio permite reducir a 45 metros cuadrados la superficie necesaria para producir 10 kilogramos de proteína, lo que permite al emprendedor reducir de forma considerable su inversión inicial.

El retorno de las granjas de insectos para los emprendedores que deseen montar un negocio en este sector es bastante elevado. Tal y como reconocía Javier Martínez, gerente de una de estas empresas, en El Economista, “con una inversión de unos 200.000 euros, cualquier emprendedor puede montar un negocio que genere dos empleos en el medio rural y que debido a la demanda existente deje unos beneficios de entre 80.000 y 120.000 euros al año”.

Aquí, la clave reside en el precio estable y la gran capacidad de abastecimiento que las granjas de insectos suponen para los ganaderos. Además, la dieta de los insectos, basada en residuos vegetales, aporta un componente de economía circular que no se encuentra en la fabricación de harinas para consumo animal tradicional. Por no hablar de la generación de abonos ecológicos que este tipo de granjas produce.

Las granjas de insectos, otra revolución en la industria alimentaria

Las granjas de insectos son otro ejemplo de cómo el sector de la alimentación está buscando nuevas formas de producir, más respetuosas con el medioambiente y la sostenibilidad, sin perder rentabilidad. En el caso de la industria cárnica, las innovaciones más habituales se producen en el terreno de los costes -sociales y económicos-, derivados de alimentar y mantener las grandes explotaciones, pero no son las únicas.

Alejados de las granjas de insectos, Heura Foods está triunfando desde España con su modelo de carnes vegetales. La actividad de la compañía ha servido a Marc Coloma, su fundador y CEO, para ganar el Premio a Emprendedor del Año, tras comercializar sus productos en más de 3.000 puntos de venta de 12 países.

Tal y como explicaba Coloma en una reciente entrevista concedida a la Revista Emprendedores, “hay encuestas que pronostican que para el 2040 el 60% de las proteínas que comeremos no vendrá de animales”. En este sentido, las carnes vegetales de Heura generan bastante menos impacto en el medioambiente que las tradicionales, y su impacto sobre la salud también es menor que la carne de animal.

Los resultados de Heura Foods no son el único indicador que muestra cómo las carnes vegetales son un negocio con mucho futuro. La compañía más importante del mundo en este sector, Beyond Meat, ha visto cómo el valor de sus acciones se multiplicaba por más de cinco desde su salida a bolsa en 2019, y mantiene grandes resultados cada año.