Ideas de negocio con las que ganar dinero en Internet

Algoritmos que marginan a minorías, obligación de ceder tus datos a grandes tecnológicas o la dificultad para recuperar tu imagen dañada en internet. Estas soluciones persiguen la transparencia y cordura que internet ha olvidado.

Etica en Internet

Eticas Consulting: Contra los sesgos algorítmicos

La asignación de un crédito hipotecario, un seguro médico, el candidato elegido para un determinado puesto de trabajo, el orden prioritario para las intervenciones quirúrgicas, la concesión o no de un permiso penitenciario…Son solo algunas de las muchas decisiones que ya, a día de hoy, se toman en muchos países y empresas en base a lo que dictamina un algoritmo.

Ana Olmos, emprendedora y especialista en regulación de telecomunicaciones, gobernanza de Internet y seguridad informática, definía con estas sencillas palabras lo que es un algoritmo: “Una lista de reglas que se utilizan para resolver un problema. No son más que pasos, en un orden, que son definidos por un equipo humano y ejecutados por un ordenador cuando dicho algoritmo se ha programado”.

Si al algoritmo se le añade Inteligencia Artificial podemos incluso programar un aprendizaje por parte de la máquina –machine learning– que podrá acertar cada vez más y tener un algoritmo más perfecto. Ese conocimiento progresivo de la máquina se nutre de los datos que vamos metiendo de manera que, a mayor información introducida, más se supone que sabe, hasta el punto de poder delegar en la máquina “la automatización y agilizar un proceso que antiguamente era tan complejo que tenía que hacerse con personas muy experimentadas que se basaban en su intuición y un conocimiento difícil de transmitir”, decía Olmos.

Ante esta forma de proceder, la duda que surge es: ¿Y qué sucede cuando esa información que alimenta a la máquina para entrenar su aprendizaje no está equilibrada o deja fuera del espectro a minorías muy concretas? Pues que el algoritmo desprecia a estos colectivos en su análisis de predicciones. Es lo que se conoce como sesgos algorítmicos. 

“Los algoritmos se entrenan en base a datos del pasado y se usan para tomar decisiones del presente”, declara Gemma Galdón, fundadora y CEO de Eticas Consulting. Si, por citar un ejemplo, una mujer pide un crédito hipotecario en un banco que hace una primera filtración en base a un algoritmo tiene menos posibilidades de conseguirlo que un hombre por la sencilla razón de que ese algoritmo ha sido entrenado con menos mujeres teniendo en cuenta que hasta hace unos años ni siquiera peder un préstamo. Así que, en igualdad de condiciones, una mujer será considerado como un perfil con mayor riesgo que un hombre.

De todo esto, se dio cuenta Galdón hace ya años. Consciente de sus antecedentes bastante atípicos –hija de una madre que la trajo al mundo a los 14 años, mujer, atea…– sabía que la mayoría de los algoritmos nunca la iban a tener en cuenta. Así que esta analista de políticas públicas especializada en el impacto social, legal y ético de las tecnologías se animó a fundar con otros socios una especie de consultora para concienciar a la sociedad de la trascendencia actual de los algoritmos y vigilar los posibles sesgos, intencionados o no. 

Nace así, en 2012, Eticas Consulting, con el propósito de auditar algoritmos. Del equipo fundador inicial hoy solo queda Galdón, directora general. “En Eticas Consulting hacemos ética práctica, es decir, trabajamos para que los grandes principios que guían la sociedad como la igualdad de oportunidades, la transparencia o la no discriminación, se traduzcan en especificaciones técnicas de los desarrollos tecnológicos que a día de hoy toman decisiones en nuestra vida.  Para ello, realizamos auditorías de algoritmos y comprobamos que las garantías legales se apliquen al mundo digital, especialmente, a la Inteligencia Artificial, y ayudamos a que se cumplan dichos principios», definen en la compañía su razón de ser.

En este línea, ofrecen sus servicios de auditoría de algoritmos a empresas e instituciones interesadas en evitar sesgos de los que, en última instancia, son responsables legales. Para ello, analizan los datos que se introducen, las conclusiones que pueden extraerse de ellos y las propias decisiones que se toman sobre su base. La solución sirve como garantía de que los algoritmos que se utilizan no tienen sesgos ni ineficiencias. La Comisión Europea, Indra, Telefónica o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) figuran ya entre sus grandes clientes. Asimismo, desde 2020, Eticas Consulting es miembro SME Focus Group on AI de la Comisión Europea.

Fruto de la organización es también Eticas Foundation cuyo propósito es “generar nuevos debates, nuevos conocimientos y mejores tecnologías”. La fundación se alinea al interés de Galdón de crear proyectos de impacto social.


Fundadores de RepScan.

RepScan: el derecho a eliminar tu contenido indeseado en Internet

Fotos de una fiesta subidas cuando eras adolescente y que ahora, que buscas trabajo, siguen siendo las primeras que aparecen al escribir tu nombre en el buscador; un contencioso que mantuviste hace años y del que al final fuiste absuelto, pero del que años después todavía quedan rastros y comentarios en la Red. Son solo dos ejemplos de las cientos de situaciones similares que se padecen a diario, impidiendo que las personas perjudicadas puedan eliminar ese ‘borrón’ en su historial.

Para resolver problemas como los referidos acaba de lanzarse al mercado la solución de la startup RepScan que permite a las personas detectar, documentar y hasta eliminar contenido indeseados que sobre ellos hay en la Red, desde fotografías hasta datos, vídeos o contenido falso. 

“Antes de RepScan, las personas no tenían el control sobre lo que acerca de ellos se decía o aparecía en Internet. Esto está pasando factura a muchas personas, tanto en su vida personal como profesional”, explica Josep Coll, CEO de RepsScan, quien añade: “Con RepScan vamos a democratizar el derecho a eliminar contenido de Internet. Queremos ser el Robin Hood de la reputación digital”.

Detrás del nacimiento de RepScan, con sede en Barcelona, se hallan tres emprendedores con una dilatada experiencia y una sólida trayectoria: Josep Coll (CEO), Alejandro Castellano y Coque Moreno. La vocación del equipo es convertir a RepScan en referente mundial para cualquier persona que desee eliminar contenido de Internet y en la detección de reputación negativa.

RepScan funciona con un modelo SaaS (Software as a service) a éxito. A través de una plataforma, las personas pueden contratar el servicio de alertas RepScan Alert, el cual les avisará de la aparición de nuevos contenidos negativos  y podrán señalar desde su móvil el contenido que desean eliminar de Internet, viendo en tiempo real la evolución. 

La web de RepScan ofrece también un servicio de urgencia 24/365 que permite la intervención en los primeros momentos, clave para frenar la distribución de un contenido negativo por la Red. En cualquier caso, el cliente solo pagará por el servicio cuando el contenido deseado desaparezca realmente. “RepScan nace con el objetivo de borrar esos contenidos en pocas horas”, concluye Coll.


Iuvia: una nube segura que no sale de tu casa

Temerosa de disparar expectativas antes de tiempo, Sofía Prósper insiste mucho en subrayar que Iuvia, por ahora, es todavía un proyecto en ejecución cuyo producto esperan lanzar al mercado a lo largo del año en curso. Mientras tanto, los fundadores, Prósper y Santiago Saavedra, se afanan por ultimar una solución que llevan desarrollando desde 2019 con la que quieren dotar de transparencia a la Red y devolver a los usuarios el control de sus datos. 

Desde la perspectiva de lo que Shoshana Zuboff bautizó como “el capitalismo de la vigilancia”, el equipo de Iuvia desarrolla un dispositivo con el que, a modo de pequeño servidor, los usuarios podrían tener la nube en su propia oficina o domicilio sin necesidad de que todas las operaciones que hacemos en la red pasen a través de los servidores gigantes que poseen las grandes tecnológicas, tipo Google, Amazon, Microsoft o similares.

En líneas generales, se puede decir que el ‘capitalismo de vigilancia’ denuncia el hecho de que el modelo de negocio de las grandes corporaciones de la tecnología se base en captar datos de los usuarios y exprimirlos para luego venderte cosas o condicionar pautas de consumo o comportamiento. 

“Lo que nosotros queremos crear es una solución de permita de forma sencilla y a cualquiera, evitar el paso por esos servidores y preservar bajo el control los datos que, muchas veces, consideramos más sensibles”, declara Prósper.

Aunque la solución que investigan es muy escalable, en principio han puesto el foco en el alojamiento digital y en las principales utilidades o servicios que la inmensa mayoría de los usuarios desempeñamos en la red. Estas son: el correo electrónico, el calendario y contactos y el almacenamiento. «Con Iuvia, queremos que puedas acceder a servicios similares a los de otras plataformas ‘en la nube’, pero sin ceder el control de tus datos”, apunta Prósper.

Prósper, arquitecta, y Saavedra, ingeniero informático, se conocen desde los tiempos del instituto, en Lugo. Antes de acometer este proyecto, trabajaron en laboratorios de ciencia ciudadana en España en Trackula, una iniciativa para defender y comprender los problemas de la vigilancia en la web. Así es como ganaron un Premio Español de Protección de Datos. “Hemos hablado en múltiples conferencias, incluido FOSDEM, sobre esto. También organizamos el track de Privacidad y Soberanía Digital de esLibre (el congreso de software libre más importante de España)”, cuentan en la web y actualmente tienen un podcast que se llama Nada que Esconder.

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