De tienda de barrio a facturar más de un millón vendiendo corsés en el ‘universo curvi’

Nació como una tienda de barrio en Elche, pero factura ya 1.100.000 euros gracias a los más de 30.000 sujetadores que venden al año. Su fuerte es el universo curvi y la clave de su éxito la atención al cliente. Es la historia de LaCorsetera.

Piedad Zamora, fundadora de LaCorsetera

El nombre de LaCorsetera se queda. Da igual que tengan previsto abordar la internacionalización o que algunos consideren la palabra corsé algo ‘viejuna’, pero esa es, precisamente, la idea que desean transmitir: la suma entre lo mejor de una corsetería tradicional y las ventajas de la digitalización. Es a lo que se refieren cuando afirman estar “reinterpretando la corsetería en digital”.

Y lo mejor de una corsetería tradicional era cuando las mujeres entraban a la tienda y la dependienta, tras un breve un repaso visual, empezaba a desplegar cajas y cajas encima del mostrador hasta dar con el género adecuado. Solía haber una silla en el establecimiento para que el resto de las clientas esperasen sentadas, que la decisión había que tomarla con calma.

Todo esto lo aprendió Piedad Zamora en la tienda de su tía Amparo, corsetera profesional, con quien pasaba los veranos en Ciudad Real. Al cumplir los 16 años regresó a su casa de Elche (Alicante) dispuesta a montar un negocio idéntico, pero propio.

Con el consejo de la tía Amparo: “Vende con pasión y verdad, así acertarás y todas las señoras volverán”, y la ayuda de su madre, Piedad Maroto, la joven abrió una pequeña corsetería a las afueras de la localidad ilicitana, en un barrio obrero aún sin asfaltar. “Yo salía a la calle a buscar a las clientas y a toda señora o joven que se paraba en el escaparate la acababa convenciendo de que entrara en la tienda”, dice Piedad Zamora.

Bien fuera por la perseverancia, bien por conocimiento del oficio y el trato dispensado, la tienda fue a más. “Al año ya tenía más gente de la que podía atender”.  Es entonces cuando sus tres hermanas, Celia, Begoña y Raquel, deciden unirse al negocio y abrir una segunda corsetería, ahora ya en el centro de Elche.

La atención personalizada vía whatsapp

Con las cuatro hermanas Maroto detrás del mostrador funcionó La Corsetera durante más de 35 años. Fue en 2010 cuando el hijo de Piedad, Manuel, tiene la ocurrencia aprovechar la buena marcha del negocio para ampliar la clientela a través de una tienda online. “A mí me asaltaron muchas dudas porque mirar a los ojos a las clientas y aconsejarles es muy importante para mí”, dice Piedad quien al final cedió, pero con reservas.

Lejos de renunciar al trato cercano, LaCorsetera en su versión digital articuló un servicio de atención al cliente vía whatsapp, un canal que consideran mucho más directo que la bandeja de entrada del correo electrónico o la página web. La misma Piedad empezó a pasar horas asesorando y resolviendo dudas o reclamaciones de las clientas a través del servicio gratuito de mensajería. 

No siempre resulta fácil porque hablamos de una tienda multimarca que distribuye género de distintas procedencias geográficas. No obstante, tampoco el idioma es barrera suficiente para Piedad, que cuando tiene que resolver una incidencia no cuelga el teléfono hasta no conseguir que alguien de la marca le hable en español.

El objetivo es siempre que la clienta logre hacerse con “el sujetador ideal”, el que mejor se adapta a ella, independientemente de las ‘hechuras’ que tenga. “Mujeres reales”, dicen ellos, y como cada una es única, LaCorsetera tiene en stock tallas que van desde la 85 hasta la 140. El reto es conseguir que la mujer no esté deseando llegar a casa para desprenderse del sujetador y sentirse, por fin, liberada.

De izquierda a derecha: Piedad, Raquel, Begoña y Celia Zamora

El ‘universo curvi

El core del negocio lo tienen en las tallas grandes, lo que ahora se conoce como el ‘universo curvi’ -curvy en inglés-, donde la XXL entra con pleno derecho a formar parte en el sector de la moda. Supone ello arrinconar aquellos armazones en tono beige de los años 70 y dar paso a la lencería de fantasía, aunque se utilice una copa K. Lo mismo para mujeres en circunstancias especiales, como pueden ser la lactancia o un postoperatorio.

Disponer de todo este surtido supone un gran esfuerzo para la operatividad del negocio de LaCorsetera. Claro que podrían poner el foco solo en las tallas más grandes y las más pequeñas y renunciar a ese mercado intermedio en el que cualquier marca de fast fashion puede competir, pero la apuesta es por la calidad -el ticket medio ronda los 60 euros-, ir a volumen y no dejar a nadie fuera. Así es como han conseguido hacerse con una clientela que supera la cifra de 50.000 con una venta aproximada de 30.000 unidades de sujetadores al año.

Daniel Garrido Gomis

Un CEO de 23 años recién cumplidos

Consolidadas ya las tiendas físicas y, en paralelo, la tienda online, la pandemia evidenció la necesidad de potenciar el segundo canal. Es entonces cuando recurren a Daniel Garrido Gomis, conocido de otro amigo de la familia, para que les eche una mano en acelerar la tienda online. El joven de 22 años trabajaba en ese momento como responsable de marketing para la firma de bañadores Ônne Swimwear donde llegó tras un tiempo en Hawk X, consultora de marketing fundada por tres ex Hawkers.

La intervención de Daniel Garrido fue más que provechosa para la marca. Tras desarrollar una estrategia de inversión en redes sociales para hacer ruido y apostar por el marketing de influencers con perfiles tan populares como el de Dolce Curvy, LaCorsetera experimenta en 2021 un crecimiento del 40% respecto al año anterior, pasando de facturar 700.000 euros a 1.100.000 el año pasado.

“Lo sorprendente es que, sin hacer mucho, la marca empezó a subir como la espuma de forma orgánica en el canal online. Estaba clara la posibilidad de escalarla”, dice Garrido, hecho que le animó a dejar su antiguo puesto y aceptar la oferta de convertirse en CEO de LaCorsetera, cargo que ostenta desde el pasado mes de agosto.

Además de intensificar esfuerzos en el crecimiento de la tienda online y digitalizar los procesos, LaCorsetera ha ido también diversificando producto añadiendo a la oferta de lencería ropa deportiva, artículos de cosmética y, en breve, productos eróticos. Asimismo, aunque se mantiene como tienda multimarca, ha sacado una colección propia con siete modelos de sujetador. 

Con estas mimbres, confían en aumentar el equipo hasta doce personas y cerrar el año habiendo facturado 1.5 millones de euros. España es su mercado principal, con el 95% de las ventas actuales, pero están presentes también en Portugal y tienen ya preparada la web para desembarcar en mercados como el francés, el alemán o el italiano cuando crean llegado el momento.

El primer eslabón del ecommerce

Todo ello supondrá para Piedad Zamora multiplicar su trabajo al pie del whatsapp, donde atiende ya a más de cien consultas al día. Así va a seguir porque tiene claro que la atención al cliente debe ser el primer eslabón de su ecommerce, no el último, como hacen la mayoría. Para ello ha aumentado el equipo de este departamento, a cuyas integrantes denominan asesoras.

“Hoy contamos con un gran equipo altamente preparado formado por mujeres, para ti y para todas vosotras. Esta, tu tienda online, trabaja con amor y pasión. No lo olvides. Queremos que tu experiencia con nosotras sea bonita. No sois solo clientas para nosotras, sois amigas”, puede leerse en la página web de LaCorsetera.

Otro de sus compromisos, dentro de lo que denominan su filosofía #Bodycorsitive, es sustituir a todas las modelos de su web por ‘mujeres reales’ antes de 2030 así como contribuir al movimiento slow fashion apostando por la calidad del producto.

La disparidad de edad entre Piedad Zamora, con 64 años, y el nuevo CEO, con 23 recién cumplidos, no parece que vaya a ser óbice para la buena marcha de la empresa. Mientras la primera pone pasión hablando del problema del contorno y la copa, el segundo le explica como funciona lo del embudo de ventas y el retorno de la inversión.  Las claves para que el entendimiento funcione, Daniel dice tenerlas claras: “profunda admiración, humildad y confianza”.