¿Qué es el Low Code? Desarrolladores ciudadanos en lugar de programadores

“De aquí a cuatro o cinco años todas las empresas usarán herramientas low code”. Esta es la clave para la digitalización en masa del tejido empresarial que revela el CEO de Sygris, Sergio Brihuega Moreno.

Sygris ha desarrollado una plataforma Low Code

Quieren sustituir al programador por lo que se ha bautizado como el citizen developer o desarrollador ciudadano y eliminar todas las barreras tecnológica que impiden a muchas empresas su digitalización. Todo esto es lo que persigue Sygris, la empresa fundada por el sevillano Sergio Brihuega Moreno donde desarrollan soluciones Low Code para cualquier área del negocio.

La propuesta es tan disruptiva que conviene empezar por aclarar conceptos.

1.-Qué es el Low Code

Se puede definir como una tecnología emergente que implica un cambio de paradigma, una nueva forma de hacer las cosas y construir las soluciones tecnológicas que necesita una empresa.

En esencia, la misión de una plataforma de Low Code es desarrollar una tecnología base o una aplicación que permita a los usuarios crear otras aplicaciones necesarias sin recurrir a los servicios de un programador profesional.

Para visualizarlo mejor se puede comparar con una caja de herramientas que utilizas a medida de tus necesidades o, como el mismo Sergio Brihuega dice, “igual que utilizas el excel tanto para hacer la lista de la compra como para llevar la facturación de una compañía o cruzar datos de clientes. Según avances en la funcionalidad, hará falta un poco más de conocimiento técnico, pero nunca tendrás que aprender a programar porque el Low Code pone en manos de personas no tecnológicas la capacidad de desarrollo”.

2.-De dónde surge la necesidad

El motivo que llevó a Sergio Brihuega a constituir la empresa fue la identificación de una necesidad. “El Low Code no es ni más ni menos que la respuesta de la técnica a una necesidad de mercado, como ocurre siempre”.

Antes de montar Sygris, tuvo la oportunidad de formar parte del nacimiento de CRedit360, una pequeña startup proveedora de software que, en menos de cuatro años, se convirtió en un caso de éxito rotundo. Empezó programando para después pasar por distintos departamentos. Asumió funciones de product manager y terminó llevando las relaciones con los clientes. 

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Ello le permitió conocer desde dentro los sistemas informacionales de grandes multinacionales y darse cuenta de que sus mecanismos tradicionales de creación de sistemas de información estaban llegando a un punto de saturación.

Explica Sergio Brihuega que, históricamente, siempre ha habido departamentos más digitalizados que otros, como el financiero o el de Recursos Humanos. Sin embargo, conforme avanza la tecnología y la empresa es mayor se acrecienta la necesidad de digitalizar todas las áreas de la compañía atendiendo a razones de eficiencia y no comisión de errores. Con ello, el volumen de información digital y los datos crecen de forma exponencial y, cuando esto pasa, necesitas almacenarlo y gestionarlo todo. 

La forma tradicional de digitalizar las compañías ha sido ir creando soluciones específicas a medida de las necesidades de cada departamento, muchas veces delegando el desarrollo en empresas externas. Al final, ello deriva en una dependencia tecnológica y en una asincronía que dificulta la agilidad en la implantación de soluciones y la gobernanza conjunta de la organización.

3.-El otro gap

Otro de los problemas que caracteriza a las grandes empresas es el exceso de jerarquización. Una de las consecuencias de esta superposición de capas es que, desde que se emite una orden que anuncia una necesidad, en los estratos más altos, hasta que llega al que la ejecuta, en el extremo opuesto, la información se desvirtúa como si del juego del teléfono escacharrado se tratase.

La solución que ofrece el Low Code en general y Sygris en particular es tan sencilla como acortar distancias entre quien enuncia la necesidad y el que la construye saltándose así la larga cadena de intermediarios. 

“Si esos dos extremos no funcionan de manera coordinada, probablemente el resultado del trabajo del uno no termine resolviendo la necesidad del otro. Necesito quitar capas de interlocución porque así me aseguro de que el mensaje es más claro y que mi desarrollo es más rápido, acertado y mucho más económico, porque en el mundo del software las horas son cruciales”, explica el CEO.

4.-Nace el ‘citizen developer’

El problema de salvar distintas capas entre los extremos de la cadena, no la resuelve Sygris arrastrando al programador de la esquina y poniéndolo al lado de la necesidad. Para ocupar ese puesto crea un nuevo perfil profesional: el desarrollador ciudadano.

¿Cuál es su misión? “Históricamente el programador siempre ha estado muy lejos del que tiene la necesidad. No es por casualidad, es porque no hablan el mismo idioma, no se entienden, y tampoco tienen los mismos intereses”. 

Partiendo de la premisa expuesta por el CEO el citizen developer sería un profesional capaz de entender el lenguaje del negocio, de interpretar la necesidad y de resolverla plasmándola con el uso de la tecnología Low Code. “Nosotros apostamos por darle la capacidad técnica al siguiente de la cadena”.

¿Qué deberían estudiar? Nada en particular. Basta con tener unos conceptos básicos de sistemas de información y cierto interés por la analítica y los números dentro de los perfiles STEM, pero nunca deberá aprender a programar ni conocer lenguajes de programación porque el Low Code permite hacerlo de manera agnóstica a la tecnología.

¿Dónde conseguirlos? Lo aconsejable es que sea la misma empresa la que se encargue de formar este perfil buscando entre alguno de los empleados, pero también se puede contratar fuera en empresas que, como Sygris, forman estos perfiles.

5.-Las ventajas que hacen del Low Code una tecnología de futuro

Aclarados los conceptos principales, se pueden concluir también algunas de las ventajas que hacen que esta tecnología emergente se convierta en una de las de mayor potencial de cara a los próximos años:

5.1-La desintermediación de los programadores

Con plataformas Low Code como la de Sygris, el cliente puede desentenderse de la parte programática pudiendo construir sus propias soluciones de forma cada vez mejor y más rápida. 

5.2-Siempre implica construir, como con el Lego

La diferencia entre adquirir una suite de software con un paquete cerrado de diferentes aplicaciones para tu empresa o adquirir una licencia de una plataforma Low Code puede entenderse comparando la compra de un juguete ya elaborado con la de una caja de piezas lego. Los dos son juguetes, pero con connotaciones distintas. El primero es rígido, sin capacidad de desarrollo y sirve para lo que sirve. Con las piezas lego siempre construyes quitando o sumando piezas y disponiéndolas en función de lo que quieras crear. Con el Low Code sucede lo mismo, que siempre queda espacio para inyectar un poco de código y expandir las funcionalidades.

5.3-Versatilidad, vale para cualquier área

El Low Code es capaz de solventar las diferentes casuísticas de necesidad de tecnologías de la información en cualquier área de la compañía. Hablamos de todo tipo de aplicaciones, desde las más básicas hasta otras mucho más sofisticadas.

5.4- Eficiencia en costes

En los departamentos informáticos, gran parte de los gastos se construyen en función de horas de trabajo, por cierto, cada vez más caras debido a la alta demanda de estos profesionales. Si en un proyecto de desarrollo tecnológico eres capaz de meter menos horas y obtener unos resultados alineados a la necesidad de forma más rápida, lo que obtienes al final es ser más eficiente en los costes y más ágil en los tiempos.

5.5-La solución idónea para digitalizar todo el tejido empresarial

Dada la facilidad de manejo de una plataforma Low Code y la reducción de costes, son muchos quienes atribuyen a este tecnología la capacidad necesaria para digitalizar todo el tejido empresarial nacional.

Sergio Brihuega Moreno, CEO y fundador de Sygris

La empresa que quiere liderar el cambio

Toca ahora hablar de Sygris , la empresa que fundó en Madrid Sergio Brihuega Moreno después de permanecer cerca de 10 años en Reino Unido finalizando sus estudios de Física y trabajando en los orígenes del proyecto de CRedit360.

Sygris la fundó en 2008, a punto de cumplir 30 años. Lo hizo en solitario y con sus propios recursos, situación que se mantiene hasta nuestros días. La idea siempre fue crear un lenguaje de programación Low Code con el que se pudiera construir cualquier cosa. Se proponía así dar respuesta a la desafección que había identificado en CRedit360 entre la capacidad de dar servicio a una empresa y las necesidades de la misma.

Su primer cliente fue Telefónica, fruto de esos contactos que se trajo de Inglaterra. Aquí aprendió también aquello de que “La mujer del César no solo debe serlo, sino también parecerlo” de manera que sus primeros desvelos fueron aparentar que tenía un empresón, cuando en realidad tenía un solo clientes y era el mismo quien se encargaba de atender al teléfono y “lo que hiciese falta”.

La jugada le salió bien porque, al poco, consiguió La Caixa como cliente nuevo sucediéndole otros de nivel similar. En esos momentos, Sygris no tenían todavía producto desarrollado actuando como consultoría dentro del mundo de la sostenibilidad y la Responsabilidad Social Corporativa.

El salto del MVP al MVC

Tuvieron que esperar hasta 2014, después de 6 años de desarrollo, para lanzar la plataforma completa al mercado. La forma de no morir en el intento y conseguir el capital necesario para avanzar fue ir desarrollando la plataforma por partes.

“Lo que hicimos fue ir desarrollando partes que se podían vender ya a clientes. Si el desarrollo de producto completo involucraba A, B y C lo que hicimos fue crear primero A con funcionalidades que ya podía adquirir algún cliente, y lo mismo con B y con C hasta que conseguimos cerrar el ciclo. Por eso solemos contar que nosotros no salimos con un Producto Mínimo Viable (MVP), sino con un Producto Mínimo Comercializable (MVC)”.

La herramienta

La explica el mismo CEO:“Nosotros decimos que Sygris es el primer lenguaje de programación Low Code porque puedes hace cualquier cosa sin tener que preocuparte por la tecnología que subyace por debajo. Además es 100% español.

Da igual cómo evolucione la tecnología o el lenguaje de programación porque nuestros desarrollos son agnósticos a ella. La tecnología que subyace debajo de Sygris es transparente al producto que creas por encima. Lo que ocurre por debajo es problema nuestro y si incorporamos algún cambio, el cliente ni se entera. Sygris no versiona, es un constructor que se conecta a la tecnología por debajo, trasparente completamente”.

Un ejemplo de Boostraping

El mismo año que Sygris se lanza al mercado con la suite completa de su plataforma Low Code cerraron acuerdos con empresas de la talla de BBVA, Popular o Gonvarri. Desde entonces y hasta ahora la empresa ha ido creciendo un 70% interanual lo que le ha permitido cerrar el año 2021 con una facturación que ronda los 4M de euros.

La plantilla la integra un equipo de cerca de 80 personas. Se estructuran en tres departamentos principales. Uno corresponde a los programadores quienes se encargan de desarrollar la plataforma y hacer integraciones a demanda para aquellas grandes cuentas con una casuística muy particular. Otro segundo corresponde a los citizen developer, quienes apoyándose en la tecnología de Sygris, se encargan de hacer proyectos a medida para empresas que no encuentran herramientas en el mercado que les solucione sus problemas.

Estas representan las principales fuentes de ingresos de la compañía que devienen del pago de licencias y los costes de horas de sus profesionales y el desarrollo a medida.

La tercera pata de la empresa se encarga más de la parte del negocio, el marketing y la atención al cliente.

Además de convertirse en un ejemplo a seguir de bootstraping, la empresa también fue reconocida con el premio Best Place to Work en 2020.

La proyección: un crecimiento de tres dígitos en 2022

Confiesa Sergio Brihuega que las expectativas para el nuevo año es que la empresa tenga un crecimiento de tres dígitos y que su sueño es “hacer de Sygris una marca reconocida internacionalmente”.  

No va mal. Con más de 40.000 usuarios que proceden de sus, aproximadamente, 70 clientes de la talla de los ya referidos, los ingresos procedentes de fuera de España equivalen ahora a un 25%, “ pero eso está cambiando rápidamente”, matiza. 

El objetivo en 2022 es crecer  por la internacionalización, empezando por la consolidación en Latinoamérica y abordando después el mercado estadounidense y el británico. En esta línea, están cerrando acuerdos con grandes consultoras que integren la tecnología Sygris en los proyectos

En su intención está también empezar a bajar el escalafón de sus clientes y ampliar la oferta de Sygris a las PYMES. Una vez que disponen de una tecnología madura y de un conocimiento completo del negocio, siempre es más fácil adaptarlo a otros clientes más pequeños que a la inversa. 

La apuesta por la sostenibilidad

Otro canal por donde esperan crecer mucho es con el paquete de sostenibilidad. “Tenemos la herramienta de referencia para ayudar a las empresas a gestionar de manera eficiente toda su información no financiera. Con Sygris pueden definir y monitorizar toda su estrategia de sostenibilidad. No solo desde el punto de vista medioambiental sino también social y de gobernanza”.

Presumen de tener un conocimiento en materia de sostenibilidad “que no tiene nadie en España. Nuestro primer caso de uso fue un sistema de gestión de información de sostenibilidad. Y ahora somos una autoridad en eso, porque llevamos 15 años desarrollando para las empresas sus necesidades en términos de sostenibilidad”, asegura.

Actualmente, Sygris es la responsable de medir, por ejemplo, la huella de carbono de Iberdrola a escala mundial o la de Bayer. Este es solo uno de los paquetes que ofrecen junto a Sygris QHSE, para gestionar y demostrar el cumplimiento en materia de calidad, medioambiente y seguridad y salud de las personas; o Sygris RRHH Talento para calcular la brecha salarial y elaborar un maestro de empleados y gestión de talento en la compañía, entre muchos otros.