Mayordomo Smart Point soluciona el reto de la última milla logística del ecommerce

Una red de dispositivos para la entrega de compras online de cualquier operador.

Taquillas inteligentes que digitalizan tu comercio

Más de 200 servicios en un único punto, ahorro de tiempo en la compra diaria, y reducción de CO2, como su gran aportación para racionalizar las emisiones del transporte. Tres de las ventajas con que Mayordomo Smart Point quiere resolver el último problema de la digitalización masiva de la compra: cómo cubrir de manera eficiente y menos contaminante la llamada última milla logística.

Esta startup barcelonesa está impulsando una red de taquillas inteligentes tanto para recibir las compras online, como -y aquí llega su gran novedad- para solucionar servicios habituales de cualquier consumidor. Recados como mandar un traje a la tintorería, recibir las lentillas o dejar las llaves para la revisión del coche en el taller pueden ser tramitados por Mayordomo Smart Point “en un único punto y con una única gestión”, explica Tomás Selva, CEO y cofundador de la empresa junto a su socio Edward Hamilton.

Estos emprendedores han diseñado un servicio sin ninguna barrera de entrada que permite ser utilizado por los grandes operadores logísticos del ecommerce, como ya hace Amazon o Correos, y por el farmacéutico o la tienda veterinaria de la esquina a través de una comisión.

De momento ya cuenta con el beneplácito de 340 empresas y 50 residenciales de Barcelona, Madrid, Santander, A Coruña, Palma de Mallorca y Lisboa, donde operan hasta el momento. Pero la empresa tiene hambre de crecimiento, en la actualidad se prepara para dar el salto a Copenhague, y ya estudia propuestas en ciudades de Italia, Austria y Alemania.

Endesa y Bayer: dos cobayas de excepción

En 2017 estos emprendedores convencieron a dos empresas tan emblemáticas como Endesa y Bayer para que testearan la propuesta en sus oficinas, quién sabe si animadas a encontrar una solución para organizar el trasiego que la entrega de compras online genera en muchas compañías.

“En lo seis meses de prueba aprendimos muchas cosas”, recuerda Selva, “entre ellas que los usuarios no están interesados en utilizar otra app para acceder a un nuevo servicio, como en un principio propusimos. De hecho el gran cambio lo vimos cuando canalizamos la gestión a través de SMS y correos online”.

Una nueva muestra de la importancia que para esta empresa tiene derribar cualquier barrera de entrada a su servicio. En la actualidad el método más utilizado por sus usuarios es tecnología web app, que ofrece a través del ordenador una experiencia de navegación similar a la de la clásica app del smartphone.

Pero nunca se hubiera llegado a este punto sin dos años previos de intenso trabajo. Tiempo empleado para perfeccionar la idea por Selva, ingeniero mecánico especializado en robótica y gestión de empresas en Londres, y el inglés Hamilton, curtido en la digitalización de negocios y asesor de más de 50 startups. En 2016, Hamilton estaba trabajando con lo que entre bromas llaman taquillas tontas o 1.0 para una tintorería, las que simplemente se activan con una app sin ofrecer mayor servicio. Con esa experiencia de partida, “decidimos desarrollar juntos una tecnología inexistente en el mercado que permitiera gestionar cientos de proveedores a través de una inteligencia centralizada, con un sistema que pudiera elegir qué proveedor puede entregar en un determinado momento para un usuario concreto”. El resultado de esta reflexión tardo dos años en surgir.

Un sistema que integra a todos

Es así como surge la generación 2.0 de taquillas, y más tarde la actual 3.0 que “permite la entrega de cualquier tienda online y de cualquier repartidor sin ninguna barrera tecnológica y económica”.

De este modo, el usuario se comunica con la empresa a través de la web, la aplicación móvil o la pantalla con que cuenta cada dispositivo para seleccionar el servicio deseado. El sistema, dotado de una capa de inteligencia artificial, selecciona una serie de proveedores en función de sus preferencias, por ejemplo, con clara orientación a selección en función del precio o la calidad. Una vez dada la conformidad y efectuado el pago, el cliente podrá retirar su compra en el plazo fijado.

El negocio de Mayordomo Smart Point se basa en un descuento del 20% sobre el precio, que exige a los proveedores para formar parte de la red. De este porcentaje, el 15% se repercute como beneficio adicional para el cliente, una forma de mantener la competitividad comercial de la red, y el 5% restante, como cobro al servicio prestado.

Oportunidad para el pequeño comercio

A su propuesta se han sumado redes como la de talleres de Midas, Nespresso o supermercados de Aldi, pero también multitud de pequeños negocios. Para floristerías, ópticas, tiendas de platos preparados o tintorerías supone una vía de digitalización del negocio prestando servicio a sus vecinos.

Unas entregas que en gran parte esperan que ser realicen a pie, ya que uno de sus más potentes argumentos de crecimiento es el ahorro en emisiones de CO2 en la última milla logística. “Del mismo modo que hemos conseguido que las economías de escala reduzcan el coste de un producto, la unificación de puntos de entrega puede reducir las emisiones. Si 20 personas piden 20 productos distintos de 20 productores distintos, nosotros nos aseguramos de que todos lleguen en una sola entrega, a un punto único con 20 compartimentos, avisando del momento de recogida a cada consumidor”.

Además el sistema evita el 30% de envíos fallidos, no entregados, a que ahora se enfrenta el sector, ya que las taquillas siempre están listas para recibir el envío. Del mismo modo permite devolver compras, hacer envíos, y como se ha dicho, solicitar la entrega de un medicamento o comprar unas flores: “Acercamos cientos de proveedores locales a puntos de entrega, evitando así los desplazamientos de particulares, reduciendo emisiones, y mejorando la competitividad de pequeños productores”.

Redondeada la propuesta, Mayordomo Smart Point se prepara para dar el salto internacional. Para este viaje ofrece a inversores participaciones en el negocio del mercado destino, más un reducido porcentaje del negocio global. De momento, Selva asegura que es la única alternativa para formar parte de una empresa que ha apostado por la autofinanciación y el crecimiento global.

LA EMPRESA EN DATOS: Facturación: 1 millón de euros. Empleados: 45 personas. Oficinas en Barcelona y Madrid. Mercados objetivos: Italia, Austria, Alemania y Estados Unidos.