El hub que lanza al éxito a las jóvenes marcas de moda más ‘molonas’

En solo unos meses Kraft & Walkers ha conseguido aglutinar a 31 marcas emergentes de moda española a las que proporciona un espacio físico en la plena ‘milla de oro’ de Madrid.

Cada año surgen en España nuevas marcas de moda que, pese a su proyección y originalidad, al final quedan en nada. Los motivos son varios. Uno de ellos es la desorientación de sus impulsores en el entorno empresarial y el desconocimiento para escalar un negocio. Otro es la falta de recursos para expandir su marca nativa digital al mundo físico que es, al fin y al acabo, donde se sigue concentrando cerca del 90% de la facturación de la moda. La posibilidad de acudir a mercadillos, a pop-ups o a tiendas multimarca estaba ahí, pero a ninguno de estos diseñadores les parecía el escenario conveniente para diferenciar sus creaciones y ganar visibilidad.

Visto el problema, a Rodrigo Navalón, Javier Arias y Lucas Monroy se les ocurrió la idea de crear un espacio donde dar cabida a las marcas de moda emergentes en España con gran potencial y acompañarlas en el recorrido hacia el crecimiento. Nace así kraft & walkers, un fashion hub que se materializa en un local de doble planta, de 250 metros cuadrados, que se emplaza en el número 55 de la calle Lagasca, en plena ‘milla de oro’ de Madrid. 

El objetivo de kraft & walkers no es otro que satisfacer las tres necesidades básicas de los emprendedores de la moda: dar a conocer sus marcas y sus productos; hacer sostenible su modelo de negocio y crecer. Conforme a dicho triplete, articulan tres líneas de negocio diferentes. 

Las tres líneas de negocio

La primera consiste en un urban store donde se centraliza la oferta de las marcas emergentes top y con mayor potencial de crecimiento bajo un concepto original. Conforme a éste, ceden un espacio a las marcas, ubicadas en la segunda planta, en el que tanto pueden vender como en un retail tradicional, como testear sus nuevos diseños antes de lanzarse a ampliar la producción. Muchas de las 31 marcas que reúnen en este momento triunfan ya en internet por lo que se plantean dar el salto al offline con tienda propia, de la misma forma en que lo han hecho ya numerosas marcas nativas digitales . En este caso, kraft & walkers les sirve de laboratorio de pruebas don recibir feedback y experimentar la acogida real de sus diseños antes de decidirse a hacer la inversión. 

Otra segunda línea de negocio y que se desarrolla en la primera planta, corresponde a un hub de moda, en el que se ofrecen servicios exclusivos. Se trata de servicios de todo tipo, desde asesoramiento legal para registrar una marca o vender en mercados internacionales, hasta la búsqueda de proveedores y partners en áreas como la logística. Especial hincapié hacen en la formación y en la profesionalización de las fotografías que estos diseñadores necesitan tanto para mover en las redes sociales como para renovar el catálogo de su ecommerce, para lo que han habilitado un plató. El equivalente de esta segunda línea de negocio sería el de una central de compras, pero adaptada a la digitalización y las nuevas necesidades.

La última línea es la que denominan Walkraft con la que se refieren a un magazine online de moda emergente que aporta visibilidad a las marcas y diseñadores y actúa como altavoz de los mismos.

Ojeadores de las marcas de moda

Acceder a todos estos servicios y beneficiarse de ellos supone el pago de una cuota mensual -la más pequeña es de 190€ al mes- y abonar a kraft & walkers una pequeña variable por cada venta que se efectúa. “Con esta manera de monetizar, creo que queda claro que se trata de un win-win, porque si ellos no venden ni crecen, nosotros tampoco”, declara Lucas Monroy.

Aclarar también que no es suficiente con acatar las condiciones de Kraft & Walkers para integrarse en ella. Como señala su CEO, Rodrigo Navalón, “funcionamos como ojeadores empresariales” para detectar el talento y el potencial de las marcas. Bajo esta premisa, explica Monroy que a las marcas les dicen cierta trayectoria y notoriedad; una perspectiva profesional o, lo que es lo mismo, la convicción emprendedora de ganarse la vida con esto; y una determinada alineación a los valores del espacio que se orienta a un público joven, cosmopolita, moderno y dispuesto a pagar un ticket medio-alto.

Para hacerse una idea más precisa del estilo que persiguen podemos citar a algunas marcas de las que venden en Kraft & Walkers. Una de las primeras en en adherirse fue Sepiia, la marca de moda inteligente que, entre otras cosas, hace camisas que ni se arrugan ni se mancha y reconocida entre las startups más innovadoras. Está también la instagramer, influencer y, luego, diseñadora María Pombo, la popular marca de tocados Marcela &Co o la marca de calzado sostenible Momoc.

Comenta Monroy que la mayoría de los emprendedores con los que trabajan son mujeres, más propensas también a compartir espacios y sinergias y que el sueño de Kraft & Walkers no es otro que conseguir que las marcas que apadrinan “crezcan y se conviertan en empresas referentes a escala global”. Para ello, este hub de moda emergente se ha rodeado “de los mejores  profesionales para apoyar a las marcas a crecer con servicios adaptados al momento en el que están como emprendedores”. Ya a medio plazo, se plantean replicar el modelo en otras ciudades yendo de la mano con nuestras marcas y comenzar a invertir en startups de moda desde su origen.