9 ejemplos de negocios montados desde casa

A juzgar por el volumen que han alcanzado alguno de estos negocios, puede parecer mentira que empezaran en la casa de los propios impulsores, pero así fue.

Buguroo

Buguroo

Buguroo ha desarrollado una solución holística de prevención del fraude online denominada bugFraud. Gracias a esta solución, bancos y entidades financieras de todo el mundo protegen a sus clientes, en tiempo real, de ataques de Phishing, Malware y suplantación de identidad. Con sede en Madrid, Buguroo es ya una empresa internacional que cuenta con distintas oficinas en Europa, Norteamérica, Sudamérica y Europa. Completaron su financiación Serie A en 2019 y ahora afirman ayudar a proteger a más de 50 millones de clientes bancarios en todo el mundo de estafas bancarias en línea. El liderazgo global de buguroo en la lucha contra el fraude en línea llevó a Gartner a nombrar a buguroo como un vendedor genia», junto con el premio CyberSecurity Breakthrough Award a la Mejor solución antifraude del año» en 2019.

La idea de fundar Buguroo corresponde a Pablo de la Riva Ferrezuelo, quien suele  reconocer estar interesado por la ciberseguridad desde muy joven, desde que le hackearon el primer ordenador que le regalaron sus padres. A raíz de esto, empezó a trastear en su casa hasta hacerse un experto en lo que se conoce como hacker ético. Sus primeros trabajos relacionados con la informática empezaron desde muy joven, montando redes en centros docentes y en cibercafés. A sus 21 años creó una pequeña empresa dedicada al mantenimiento de servidores. Esta empresa fue creciendo, lo que le permitió ahorrar algo de dinero y acometer nuevos proyectos. Este será el germen de Buguroo, actualmente una de las más grandes empresarias nacionales en materia de ciberseguridad. 

Grupo Mox

El Grupo Mox es una empresa de logística especializada en soluciones en última milla que cuenta con más de mil repartidores en nómina y que esperaba cerrar el año 2020 con una facturación cercana a los 12 millones de euros algo que, ni en sus mejores sueños, hubiera podido imagina Gregorio López Martos, su CEO y fundador. 

Tras un tiempo trabajando en Madrid, decidió regresar a Andalucía, concretamente a Granada, con la intención de fundar un negocio de delivery con los 20.000 euros ahorrados de que disponía como único capital. Con eso se dio de alta en autónomos, se compró una moto en la que acopló un cajón para hacer los repartos y abrió cuatro cuentas en gmail para otros tantos departamentos corporativos ficticios. La intención era aparentar que se trataba de una empresa ya consolidada cuando en realidad él era quien atendía al teléfono, quien contestaba a todos los emails y quien hacía los repartos. A punto de dar el proyecto por fallido, el mismo día que iba a darse de baja en autónomos, recibió la comunicación de la concesión de un préstamo participativo que había solicitado en Enisa. A partir de ahí, el escenario cambió de color.

Wetaca

Andrés Casal y Efrén Álvarez eran compañeros de piso en Madrid. Se conocieron en la Universidad, estudiando Administración y Dirección de Empresa. Además del mundo de los negocios, también les interesaba la cocina, especialmente al Efrén Álvarez quien llegó a participar en el concurso de MasterChef. Así que, cuando empezaron a hablar sobre montar algo juntos, la idea que surgió fue la servir a domicilio platos saludables que pudieran ser calentados en el microondas de casa si perder las propiedades. El truco estaba en el envasado. Según contaban ellos mismos, necesitaron meses de pruebas hasta dar con el proceso adecuado.

El laboratorio lo montaron en la propia cocina de su casa y los testeadores los mismos compañeros de piso porque ellos no daban abasto a consumir tanto plato como preparaban. “Como la comida era gratis, no se quejaban”, bromeaba Andrés Casal. Como viene siendo habitual, también en este caso eran ellos mismos quienes se encargaban de hacer los repartos en un radio de actuación que fue creciendo conforme prosperaba el negocio.

A día de hoy, Wetaca es una de las marcas mas populares de reparto de comida preparada en tuppers a domicilio con un alto índice de recurrencia. Cuentan con su propia logística, reparten alrededor de 150.000 comidas cada mes, están en una nave nave de 3.500 m2 y, lo que es mejor, ya están en beneficios. con una facturación prevista en 2020 de 7 millones de euros.

Ayuda T Pymes

Los primeros pasos para desarrollar la idea de negocio de Ayuda T Pymes los dieron sus fundadores, Alfredo Pérez (graduado en Matemáticas) y María Vera (graduada en Derecho), desde sus respectivas casas. Querían montar, desde El Puerto de Santa María (Cádiz), una asesoría nativa digital que permitiese a pequeñas empresas y autónomos del país agilizar todos los trámites, tanto de tipo laboral, como fiscal y contable. Para ello articularon una plataforma en la nube con un servicio de suscripción mensual sin compromiso de permanencia. El primer cliente les entró a los 10 o 12 días de salir al mercado, un empresario de calzado valenciano. Con ellos permaneció hasta que cesó su actividad, pero fue el detonante de la avalancha que llegaría después, hasta alcanzar la suma actual de 15.000 clientes pymes y autónomos de toda España.

Antes de terminar los estudios en la Universidad Alfredo y María ya sabían claro que querían montar algo juntos. Residiendo cada uno en casa de sus respectivos padres, empezaron a analizar la oportunidad y a configurar el plan de negocio. Cuando más o menos lo tuvieron claro, Alfredo Pérez decidió alquilar un piso que haría las veces de oficina y domicilio propio. Desde ahí fueron aumentando la cartera de clientes hasta verse en la necesidad de contratar a 10 o 12 personas. “Tanto movimiento en la casa ya empezaba a levantar sospechas en el vecindario”, contaba Pérez. 

Actualmente, Ayuda T pymes dispone de un edificio propio de, aproximadamente, 5.000 m2 en el Puerto y oficinas en Cádiz, Córdoba, Jaén, Mataró y Barcelona. Entre todas ellas se reparten una plantilla que supera a las 350 personas que atienden a las distintas líneas de negocio que han ido incorporando conforme progresaba esa idea original nacida hace 12 años.

TicTacToys: juguetes educativos

Después de llevar a su hijo al colegio, Joaquín Plana Belmonte regresa a su casa para empezar la jornada laboral. La apuesta siempre ha sido vivir conforme a sus principios y creencias de vida. Bajo esta perspectiva decidió crear TicTacToys una empresa de juguetes educativos que él mismo diseña y crea de forma artesanal y ecológica desde el salón de su casa.

Su principal fuente de ingresos son las ferias de artesanía, aunque también vende algo a través de internet en distintos países del mundo menos de lo que, seguramente, podría porque el objetivo no es entrar a una producción industrial para ganar mucho dinero sino, ya se ha dicho, vivir conforme a sus principios.

Pepe & Cro

Después de dos emprendimientos que le llevaron a la ruina a causas de las crisis, la primera en1992 y la segunda en 2010, cuando tuvo que cerrar no negocio de restauración gourmet, José Camacho no estaba dispuesto a darse por vencido. Empezó a trabajar por cuenta propia en todo lo que le ofrecían y cuando hubo reunido algo de dinero decidió acometer su tercer proyecto con otros socios. Pero, antes de hacerlo, se aseguró de que tenía un producto con encaje en el mercado. 

Se trataba de unas croquetas que él mismo preparaba en su casa, muy elogiadas por todos los amigos que le visitaban. Algunos de ellos empezaron a hacerles encargos para su domicilio. Mientras los pedidos se redujeron al grupo de amigos pudo abastecer la demanda desde su cocina, con una simple freidora. Pero cuando empezó a extenderse la fama de sus croquetas por el boca-oreja, es cuando se empezó a plantear la posibilidad de montar algo más grande. Lo mismo de dio haber cumplido ya los 46 años, que se ‘echó la manta a la cabeza’ y fundó Pepe & Cro, unas croquetas caseras de los sabores más sofisticados que hoy sirven en grandes hoteles, restaurantes, bares y que, según afirma con gran orgullo, han llegado a probar hasta en la Casa Real.

Pablo Fernández Burgueño

Abanlex

Seguramente muchos recuerden el nombre de Abanlex , el despacho de abogados especializado en tecnología  ganador del premio al mejor litigio sectorial e internacional en Nueva York por haber impulsado el caso que dio origen al reconocimiento del Derecho al Olvido y en el que dirigió la defensa del particular ante el Tribunal de justicia de la Unión Europea. Pero este es solo uno de los numerosos premios que ha recibido este despacho madrileño hoy integrado en PwC Tax & Legal Services.

El despacho fue fundado en el año 2008 por tres amigos de profesión: Pablo Fernández Burgueño, Joaquín Muñoz y Oscar Prieto. Con las crisis económica recién estrenada, tenían muchas ganas pero poco dinero. “Como no teníamos recursos, abrimos el despacho en una casa que nos dejó la abuela de Joaquín, en Arturo Soria, todo muy formal y con muchos crucifijos”, bromeaba Fernández Burgueño en una entrevista a Emprendedores. Como las cosas pronto les fueron bien, al poco decidieron mudarse a la zona de Plaza de Castilla, cerca de los juzgados, un error porque lo suyo no era el Derecho procesal. La siguiente mudanza fue a la séptima planta de un torreón de la calle Velázquez (Madrid) “y el cambio fue brutal”. Desde aquí cosecharon sus principales éxitos, pero nada de ello hubiera sido posible sin la casa de la abuela de Joaquín.

Antonio Tomás

Minderest

Minderest es una compañía española surgida en 2012 pionera en Inteligencia de precios y surtido para retailers y fabricantes que cuenta ya con más de 300 clientes en 30 países. Telefónica, The Nielsen Company o L’Oreal entre otras, son empresas que están entre sus clientes.

Antonio Tomás, CEO y fundador recordaba en otro medio cuál fue el primer reto de la empresa: contratar a la primera persona. La dificultad estaba en que no tenían oficina sino que estaban ocupando una habitación contigua al dormitorio de Tomás, es su propia casa. Hacer un buen fichaje con esta carta de presentación le resultaba un poco embarazoso. No le quedó otra que hacer la entrevista en su domicilio privado que tampoco era muy grande, más o menos como el salario que podían ofrecer en esos momentos iniciales de la startup. Lo bueno es que también se encontró con personas dispuestas a afrontar nuevos retos y que no se dejan guiar mucho por las apariencias. Así es como contrató a su primera empleado, César Serrano, quien se incorporó como el primera fichaje y comercial de la compañía a quien Tomás define como una persona “capaz de vender lo que haga falta”. La prueba de su arrojo es que, posteriormente, César Serrano montó con su pareja su propio proyecto emprendedor, la cadena de moda Monisqui , que funciona con bastante éxito.

Tras esa primera contratación, en la habitación de 8 metros de la que arrancó Minderest, ya no había espacio para más personas así que a la siguiente tuvieron que buscar otro sitio que se convertiría en la primera oficina de la compañía.

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Los hacedores

Los hacedores https://www.loshacedores.com/ es actualmente un estudio y escuela de fabricación digital. Se emplaza en la céntrica calle Santiago Bernabéu de Madrid, aunque no siempre fue así porque sus fundadores, Adam Jorquera y Javier Gordillo, empezaron creando la academia en casa. “Lo que hacemos es fabricación digital, con lo cual tiene todo el sentido del mundo empezar en una casa porque parte de la revolución digital es precisamente eso. Tengo impresoras 3D, que son capaces de fabricar cualquier cosa y las tengo encima de mi mesa”, explica Adam Jorquera, para quien, “la casa tiene dos salones por lo que podía empezar ahí hasta hacer una transición al siguiente nivel, que es el paso que estamos dando ahora. Nos acabamos de mudar. El mundo maker es muy casero. El do it yourself entra en esa dinámica de hacerlo tú, en casa, con tus herramientas y recursos”, declaraban en su momento a Emprendedores. 

Aprovechando la tendencia del do it yourself poco a poco fueron creando una comunidad de makers cuya herramienta fundamental es la impresora 3D. Ahora siguen enseñando a niños, profesionales y personas de todo tipo a fabricar lo que necesitan a través de la tecnología, pero desde unas instalaciones más grandes. 

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