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Turismo carcelario: un nuevo negocio que te sorprenderá

Centros penitenciarios como La Model, en Barcelona, o Alcatraz, en San Francisco, se han convertido en atractivos destinos turísticos. Es lo que algunos denominan el turismo carcelario y, según algunos expertos, está en auge.

turismo carcelario

Desde la cinematográfica prisión Alcatraz, más conocida como ‘La Roca’, emplazada en San Francisco (Estados Unidos), hasta La Model, en Barcelona los centros penitenciarios ya en desuso empiezan a revelarse como destino de interés turístico.

Este fenómeno se integra en lo que se ha denominado turismo carcelario o penitenciario y está en pleno auge. Pablo Díaz Luque, profesor del programa de Turismo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), describe esta actividad como “una especie de variante del dark tourism (turismo oscuro), por la vertiente tétrica que supone visitar antiguos centros penitenciarios con cierta historia, donde, en definitiva, se privaba de libertad”.

Según el experto, “estas visitas están ‘reivindicando el valor’ de cárceles que dejan de ser usadas como tales por obsoletas, pero que -o bien por sus emplazamientos, su arquitectura o su historia, o por todos esos factores a la vez- reúnen el atractivo suficiente para ser visitadas y vividas”. Según este experto, “hay un crecimiento de este turismo, como muchas otras prácticas turísticas originales, pues supone una vivencia y el conocimiento de una parte de la historia de una ciudad, región o país”.

El auge al que hace referencia Díaz Luque se refleja en las cifras que ofrecen cárceles como la Model de Barcelona, centro que en los últimos meses ha experimentado un repunte de visitas excepcional que confirma el éxito de esta actividad de ocio. De hecho, desde que abrió sus puertas al público en 2018, un año después de su cierre para la finalidad concebida originalmente, la han visitado más de 154.000 personas.  En lo que respecta a Alcatraz, hoy en día la penitenciaría se ha convertido en un museo público que atrae a 1,5 millones de visitas anuales. 

La Model está considerado como uno de los edificios más imponentes de la Barcelona del 1900, según consta en la información de la página web de La Model. El edificio está ahora en proceso de transformación convirtiéndose, mientras, en sede de distintas actividades temporales. 

El espacio se ideó con el objetivo de ser un centro penitenciario ejemplar. Levantada en el extrarradio de la Barcelona de 1904, la prisión ocupaba dos islas del Eixample y estrenaba un diseño arquitectónico innovador en forma de panóptico: partiendo de un cuerpo central poligonal -donde se ubicaban los vigilantes- nacían radialmente seis galerías con unas 600 celdas donde se alojaban los presos.

A la luz de la cantidad de visitas registradas, parece evidente que la idea de descubrir los entresijos de un centro penitenciario ha resultado acertada. 

Algunos expertos encuentran un precedente en este tipo de turismo en los espacios destinados a rememorar el Holocausto. Sin embargo, Díaz Luque hace algunas observaciones que lo diferencian. “En los centros nazis se detenía y asesinaba a sus ocupantes de forma sistemática. Esto no pasa en las cárceles, aunque también hayan sido escenario de torturas y muertes, o lugares de fugas míticas. Todos ellos son factores que sirven para dar contenido y narrativa a las visitas”, afirma el experto.