Los ositos con alcohol de estos estudiantes que tumban a críticos y multinacionales

“Ositos de goma con alcohol para adultos”, así es como publicitan en Osito & Co la venta de un producto tan polémico como atractivo para el mercado y cuya expansión internacional no han logrado frenar las críticas ni amenazas de la multinacional de las chuches Haribo.

ositos con alcohol

El día que Ander Méndez recibió en su propio domicilio y a su nombre un burofax de Haribo se quedó helado. Primero, porque era 17 de enero, segundo, porque eran 4 páginas de burofax escritas por las dos caras y en inglés. En resumen, venía a decir, más o menos, que si no querían verse las caras en sede judicial con la multinacional de golosinas, tenían que dejar de producir y vender sus ositos con alcohol, dar de baja la tienda online y seguir unos pasos que cediesen a la multinacional los derechos del dominio registrado en internet.

“No solo querían que parásemos la actividad, sino también quedarse con todo lo que habíamos construido hasta ese momento, con muchas horas de esfuerzo y dedicación”, aclara Méndez quien reconoce que, a partir de ese momento, cada vez que sonaba el timbre de su casa le daba un vuelco el corazón.

Lo que habían construido

El producto que habían lanzado al mercado bajo la marca Osito & Co era mas disgresor que disruptivo. Hace años que los jóvenes descubrieron una forma de consumir alcohol de manera ‘inocente’. Se basa en sumergir golosinas en un bol con bebidas alcohólicas a demanda, tanto vale el ron, como el whisky, el vodka o cualquier otra. El bol se introduce en la nevera durante tres días, tiempo necesario para que la golosina absorba el alcohol que se acaba consumiendo en forma de chuche.

Con esta práctica empezaron en plan de broma los tres fundadores vizcaínos y amigos de la Universidad de Osito & Co –Ander Méndez, Tamar Gigolashvili y Julen Justa- dando a probar de forma gratuita los ositos borrachos que preparaban en sus casas a todos sus amigos cuando querían animar una fiesta. A casi todos la idea les parecía genial hasta el punto de que pasó de ser una invitación propia a recibir encargos.

Esto les llevó a concebir la idea de montar un negocio en torno a sus ositos con alcohol, contando inicialmente con el acompañamiento de Taig Mac Carthy, aunque luego se desvinculó del proyecto. El salto del frigorífico de casa a la fábrica no fue sencillo. Había destilerías, por un lado, y fábricas de golosinas, por otro, pero ninguna factoría con licencias para combinar ambas actividades en un solo producto. La misma dicotomía se encontraron a la hora de registrar el producto para el que, finalmente, crearon una categoría nueva.

Tras mucho recorrer fábricas, dieron al final con Víctor, propietario de una pequeña destilería de un pueblo de Burgos que asumió el reto. Los fundadores de Osito & Co aportaron la thermomix donde se preparaba la fórmula y Víctor se encargaba del resto. A esta escala, lo máximo que podían producir eran 1.000 cajas de golosinas alcohólicas por encargo.

Imposible con estas cifras atender una demanda que, de la noche a la mañana, se disparó. Empezaron a recibir pedidos de bares y coctelerías de toda España lo que les obligó a buscar una factoría nueva. En este caso la encontraron en una fábrica de golosinas en Ávila, ahora la primera en España con permiso de manipulación de alcohol.

Dice Ander Méndez que el día que vio llegar a Portugalete el palé con miles de cajas, se imaginó comiendo ositos con alcohol hasta los 90 años.

El producto que puso de acuerdo al PP y a Bildu

La polémica no tardó en acompañarles. Frente a los que elogiaban la idea, surgieron sus detractores aduciendo al riesgo de incitar al consumo del alcohol a edades tempranas. Si el tema trascendió a la esfera política es porque el proyecto de Osito & Co siempre ha contado con el apoyo de instituciones públicas del País Vasco, como la UPV (Universidad del País Vasco), cuyos expertos en hostelería les ayudaron a dar con la fórmula de la composición del producto, o un premio a la innovación recibido por el Gobierno de Getxo, entre otros. De hecho, todavía tienen las oficinas en las instalaciones de la incubadora de empresas Zitek de la UPV/EHU. 

El apoyo de las autoridades locales al proyecto lo rechazaron distintas formaciones políticas del País Vasco, entre ellas Partido Popular, Ciudadanos y Bildu, circunstancia que le lleva a bromear a Ander Méndez diciendo: “hemos sido los únicos capaces de poner de acuerdo a Bildu y PP, aunque fuese contra nosotros”.

No obstante, las ganas de bromear se le cortaron pronto porque fue a los pocos días cuando recibieron el burofax de Haribo.

‘Pasando’ de Haribo

Fue la amenaza de demanda de la multinacional alemana a una startup española integrada por unos jóvenes que entonces tenían 24 años, lo que provocó que el nombre de Osito & Co trascendiera del ámbito local y empezase a conocerse su existencia tanto en España como fuera, que también el periódico The Guardian les dedicó un espacio.

El primero que se hizo eco de la noticia fue El Confidencial saltando de aquí a muchos otros medios. La difusión generó muchas reacciones, desde los que les decían que se olvidasen de tanto emprendimiento y se dedicasen a estudiar, que eran lo que tenían que hacer, hasta muchos otros mensajes de apoyo y ánimo que terminaron por “devolvernos la moral para continuar con el proyecto, aunque la verdad es que estábamos muy aterrorizados”.

El revés fuerte, sin embargo, no les llegó de la mano de Haribo sino de la pandemia. Cuando habían obtenido una demanda considerable en el canal de los bares y hostelería de todo el país y andaban ya por una facturación de 300.000 euros, llegó la orden del cierre de los establecimientos. Cierto que, a partir de determinadas cantidades, venden también al consumidor final a través de la tienda online, pero los ingresos no compensaban al canal corporativo. 

Ander Méndez, Tamar Gigolashvili y Julen Justa

Las golosinas que prevenían del Covid

Otra polémica la tuvieron que afrontar en plena pandemia. Fue a raíz de un rumor o una noticia falsa según la cual la ingesta de los ositos con alcohol ayudaban a no contraer el Covid. En dos semanas consiguieron frenar el bulo y acumular un caso más que contar en las charlas que imparten a veces sobre ‘cómo solventar situaciones de crisis inesperadas, área en la que se han convertido en expertos.

Pero también el 2020 les trajo alguna cosa buena. Entre otras, dar a conocer sus ositos a los principales chefts del país en la Gala Michelín o inspirar uno de los diseños de camisetas de la marca Kukuxumuso con uno de sus ositos.

Al final llegó el cierre de 2020, año que Méndez recuerda «con un sentimiento agridulce». Para conmemorar el fin de año se les ocurrió lanzar una campaña que sustituyese las uvas por los ositos. “Hasta nunca, 2020” fue el lema que eligieron para una edición especial que en principio iba a ser de 100 cajas y acabaron siendo 10.000 cajitas con 12 ositos cada una, algo más pequeños de lo habitual y más hidratados para no provocar atragantamientos. 

El punto de inflexión

Con los negocios funcionando a medio gas y amenazas de nuevas variantes del Covid, en 2021 se replantean la situación. O cierran el negocio o van a por todas y cambian la estrategia. Optan por la segunda y arrancan las conversaciones con todas las grandes cadenas alimentarias del país. Si antes eran los bares los que contactaban con ellos, ahora son ellos los que tienen que picar a la puerta de los responsables comerciales ofreciéndose como proveedores de producto. 

“Yo creo que hablamos con todos, Mercadona, Carrefour, Alcampo…y todos nos decían lo mismo. Que sí, que el producto muy bien, pero que mejor empezásemos por cadenas más pequeñas y luego, ya con métricas en la mano, volviésemos”. La primera cadena de supermercados en vender los ositos con alcohol ha sido E Lecler, por ahora solo en tres de sus establecimientos, donde figuran en la parte de las bebidas espirituosas, que la ubicación es otra de las dudas que asaltan a los distribuidores.

El otro cambio de estrategia fue abordar directamente la internacionalización.

De Portugalete al mundo, incluida Alemania

El primer país en el que desembarcaron los ositos con alcohol de esta startup fue en la República Checa. Lo hacen asociándose con un agente del país de destino que se encarga de buscar clientes y gestionar la distribución. La misma táctica han aplicado en Hungría, Bélgica, Suiza e Italia, en cuyos mercados tienen también presencia.

Otro país con el que están en negociaciones para entrar es precisamente Alemania, lugar de origen de la marca Haribo de la que, tras el burofax, no han vuelto a saber nada salvo la petición de usar otras figuras que no sean ositos.

En todos los países comunican que lo que ellos venden son ositos de goma con alcohol para adultos, aunque algunos los categorizan como golosinas. Cada osito contiene un 15% de alcohol, no de grados sino que el volumen de cada pieza contiene un 15% de alcohol. La ingesta de 20 ositos equivaldría a una copa, claro que, “como están ricos de sabor, algunos dicen que se los comen como pipas”.

Los ositos los fabrican en cinco sabores y colores distintos: azules de sabor ron-piña, rojos de ginebra-fresa, anaranjados de vodka-naranja, marrones de whisky-cola y amarillos de tequila-limón. El producto solo puede ser adquirido por mayores de edad, el límite establecido para el consumo de cualquier otro producto alcohólico. 

También 2022 ha traído otra crisis, la de la guerra, pero por ahora no se han visto obligados a trastocar los planes. Con la expansión internacional, la previsiones para el cierre de 2022 ascienden a una facturación de 1 millón de euros, frente a los 200.000 que facturaron el año pasado.

Proyección

El equipo de Osito & Co lo integran actualmente 7 personas, todos jóvenes, que los fundadores andan todavía por los 26 años. Hasta ahora, han producido más de 11 millones de pequeños ositos, lo que supone más de 100.000 bolsas de ositos. “Nos parece una cantidad inmensa, y nos gusta la idea de haber formado parte de decenas de miles de fiestas”, afirma Méndez. 

Si nada les para, la intención es seguir creciendo para lo que, posiblemente, acudan a una primera ronda de inversión. Quieren hacerlo deprisa, no porque piensen que su producto sea fácilmente replicable – “hay más investigación detrás de lo que la gente imagina”– sino porque quieren animar todas las fiestas del mundo algo donde, dicen, “la marca España está muy bien posicionada y esto es algo que nos hace felices, aunque de vez en cuando nos llegue algún varapalo”.

Normal con esta filosofía que entre los emprendedores preferidos de Ander Méndez figure Tim Ferriss, el autor de La semana laboral de 4 horas. “Su visión abierta y disruptiva de la vida me encanta. Siempre he pensado que diferenciarse es la clave para aportar valor y destacar. Tiene una frase muy buena que es: Puedes cambiar el mundo con tu ejemplo, no con tu opinión”, concluye Méndez.