Inspírate en estos 6 patrones de consumo para encontrar nuevas ideas de negocio

No hablamos aquí de ideas de negocio ya en funcionamiento, sino se seis patrones de consumo actuales que te ayudarán a inspirarte si estás buscando alguna idea de negocio nueva.

consumo

1.-Divergencia

El consumo en este caso, más que orientarse al mercado de masas, lo que busca aquí son las diferencias. Se trata de dirigirse a aquellos consumidores que buscan distinguirse de la mayoría bien como opción personal, bien por sus propias circunstancias. 

Se trata de un tipo de consumidores que huye de las tendencias y prefiere nadar contra corriente apostando por un estilo personal y auténtico. Estos dos son los valores principales a tener en cuenta si concibes un producto o servicio pensando en ellos. Las distintas ‘tribus’ urbanas, en constante búsqueda de reafirmación generacional, cada cual con sus propias características y estética, pueden darte una idea de a qué nos referimos. 

La moda, el ocio, la creación de contenidos…son algunos de los segmentos que más provecho pueden sacar a esta estrategia haciendo, eso sí, mucho uso de redes sociales.

2.-Convergencia

Aquí se trata de un cliente que, en lugar del individualismo, premia la colaboración entre las marcas, la cocreación. En este caso, los consumidores están más interesados ​​en un estilo de vida que por los bienes materiales, de aquí que valoren la alineación de varias marcas y servicios a un mismo propósito y la hibridación.

Agradecen, también, la confluencia de distintas ideas en una sola, es decir, la superposición de ideas aparentemente no relacionadas entre que permiten crear nuevas categorías y experiencias. En este sentido, se trata de un público que agradece la multiexperiencia, recibir distintas sensaciones a lo largo de un evento principal. Para su consecución son muy favorables el uso de tecnologías como la Realidad Virtual o Aumentada. Valga como ejemplo el caso del restaurante Sublimotion de Paco Roncero, donde se presentan como un espectáculo gastronómico.

3.-Reducción

Aquí, el menos es más. La apuesta es, entonces, por la sencillez, por la adquisición solo del producto o servicio que necesitan, sin más accesorios indeseados. En esta estrategia ha de aplicarse la táctica de la eliminación, no tanto para abaratar costes al cliente como para afinar la parte más efectivas de una idea.

Otra cosa que agradecen los consumidores de este grupo son las recomendaciones hiperdirigidas, siempre y cuando le simplifiquen la vida en vez de complicársela con nuevas propuestas.

4.-Cíclico

Parte de la convicción de que todo vuelve y la historia se repite. En esa visión de la vuelta al pasado no se encuentran solo aquellos nostálgicos empeñados en recuperar los discos de vinilo o el pañal de tela, sino que se posicionan también tendencias tan poderosas en este momento como son la sostenibilidad, la economía circular la recuperación del contacto con la naturaleza o la alimentación sana en lugar de procesada. En torno a cada una de ellas, no paran de surgir ideas de negocio que dicen innovar recuperando tradiciones, como, por ejemplo, la producción de la milenaria Kombucha que hacen en Komvida.

5.-Aceleración 

La clave en este caso radica en anticiparse, en crear tendencias. Se trata de una apuesta arriesgada porque no tienes el éxito asegurado pero, si consigues adelantarte a la competencia con alguna propuesta nueva, la posibilidad de que te desbanquen de los primeros puestos es menor.

El uso de nuevas tecnologías, como la Inteligencia Artificial o la robótica, ayudan a los emprendedores que optan por este camino vertiginoso. También aquí es de gran utilidad buscar la complicidad de los consumidores en ese cambio, muchas veces expertos y generadores cualificados de contenidos.

6.-Redirección

Comienza por generar nuevas expectativas en los consumidores y termina brindándoles una experiencia nueva que se convierte en inolvidable. Se enmarcan aquí aquellos clientes que, más que adquirir productos o servicios nuevos, persiguen experiencias que les proporcionen recuerdos nuevos.

Usar dinámicas de gamificación y dirigirte a grupos concretos o hacer propuestas individualizadas son estrategias que funcionan muy bien en estos casos.