Rafuel, el instagrammer de 65 años que ‘lo peta’ con el ‘foodie’

La cuenta de @rafuel55 tiene 590.000 seguidores en instagram, el 60% menores de 35 años, que siguen a diario los videos de 30 segundos de Rafael Antonín con recetas sencillas, asequibles y originales. Gran parte de ellas las recoge en su libro que va por la tercera edición a los dos meses de su lanzamiento.

Rafuel

El apelativo de Rafuel lo arrastra ya desde hace muchos años como comercial de toda la vida de fuel y gasoil. Su verdadero nombre es Rafa Antonín, cumplió el pasado noviembre 65 años, tiene dos nietos y el miedo a una jubilación pusilánime lo ha superado gracias a su frenética actividad en las redes, donde cuenta con miles de seguidores/amigos que consultan a diario sus recetas de cocina. 590.000 seguidores en instagram (@rafuel55) y 24.000 en Tik Tok, las redes que mejor le funcionan a él.

Dice que no se está haciendo rico, pero sí reconoce estar recibiendo patrocinios de las marcas que aparecen en sus videos. Al fin y al cabo, lo suyo lleva un trabajo más allá de los 30 segundos de vídeo que contemplan sus seguidores de instagram. Lo de los 30 segundos lo hace adrede, pensando en esa audiencia joven que no tiene paciencia para ver a un señor pelando y cortando 4 patatas  a tiempo real. Así que él lo condensa todo en el trabajo de postproducción para crear un contenido ágil que la gente prefiere ver tres veces antes que dejarlo a medias por aburrimiento.

La otra clave de su éxito son las recetas para las que Rafuel tiene en cuenta, no sólo la facilidad y sencillez de su elaboración, sino también el tiempo atmosférico, el día de la semana y del mes. “Cómo le vas a recomendar a alguien unas bravas un lunes, que estás de bajón. Mejor dejarlas para un jueves, que tiene ya un tono más festivo”. La cuenta de las recetas que ha publicado la ha perdido, pero calcula que estarán en torno a las 2.000 y 3.000, algunas tan originales como su popular tortilla a base de huevo y cruasanes o la tortilla con chips que se prepara en minutos. “Tengo también una de queso con sobrasada que tiene un éxito tremendo”.  Todas ellas se recogen en su libro: ‘Rafuel: mis mejores recetas‘ que, en menos de dos meses desde su lanzamiento, está a punto de sacar una tercera edición. “No es un libro para tenerlo en la biblioteca. Es más para tenerlo a mano y guarrearlo en la cocina”.

Por lo demás, Rafuel está encantado con su popularidad y con las muestras de cariño que recibe de los seguidores cuyo lenguaje conoce a la perfección. “No sé, tanto criticar el botellón, cuando nosotros bebíamos en los bares porque teníamos más dinero. A ver a quién le gusta ir a un parque a beber cerveza en pleno invierno”, bromea.

Con sus dos hijas también se ha entendido siempre bien. Desde que hace 20 años, él y su mujer decidiesen tomarse «un tiempo para pensárnoslo”, él era quien se encargaba de preparar la comida a las niñas, que quedaron bajo su custodia. De sus años de adolescencia, recuerda cuándo iban las amigas a buscarlas antes de ir a la discoteca. Entonces Rafuel preparaba una suculenta cena para todo el grupo antes de que saliesen, “eso sí, con bien de ajito, para que los chicos se lo pensasen dos veces antes de ir a besarlas”.

Pasión por la tecnología y la cocina

También fue a través de sus hijas la forma que tuvo Antonín de descubrir las redes sociales. Había terminado un día de preparar la cena y avisó a las niñas para que se sentaran a la mesa. Estas, enfrascadas en Facebook, no le hacían caso así que recurrió a su mismo canal publicando en la red su primer post: “¿queréis venir a cenar?”. La respuesta fue coral.

De esta manera fue consciente del potencial de las redes sociales y, como amante de la tecnología que ha sido siempre, se abrió una cuenta en Facebook. “Así me enteraba, más o menos, de lo que hacían mis hijas, pero sin meterme mucho, para que no me bloquearan como hacían con otros padres”. Para dar prueba de su interés legendario por la tecnología y su fidelidad a Mac cuenta otra anécdota: “Se habían comprometido en la tienda a venderme el primer Iphone 2 que llegase a Barcelona. Cuando llegó el día, me avisaron para ir a recogerlo a las 12 con tan mala suerte de que estaba en una reunión de trabajo así que me inventé que había recibido una llamada de la tutora de las niñas en el colegio por un problema y que tenía que ir urgentemente. Luego me pillaron en el engaño porque, por eso de ser el primero, lo sacaron como noticia en TV3”.

Además de la tecnología, la pasión por la cocina es otra constante en la vida de Rafa Antonín. Los platos tradicionales los aprendió de pequeño, de su madre, pero luego fue perfeccionando sus artes culinarias. Empezó a hacer cursos monográficos de especialización en la escuela de Mey Hofman y, pocos meses antes de alcanzar el grado de chef, lo dejó. “No tenía intención de dejar mi profesión y menos aún de montar un restaurante con las niñas ya en la Universidad y casi todo pagado. Estudiaba cocina por afición, no para ganarme la vida”.

Rafuel el ‘influencer’

El caso es que una cosa condujo a la otra. Con perfil en Facebook, Pinterest, Twitter, Instagram y Tik Tok, Rafuel es uno de los influencers foddie nacionales más queridos en este momento. Ganó mayor relevancia, si cabe, a raíz del confinamiento, tiempo que coincidió con el que sus hijas le hicieron abuelo por partida doble. En este punto se encuentra, pero como abuelo poco convencional. “No me gusta el golf, menos aún la petanca y las obras, con estas crisis, no se terminan nunca”. Esto, que puede parecer una broma, lo dice en serio porque a Antonín, después de una vida cargada de responsabilidades y viajando de ciudad en ciudad, le aterraba caer en el vacío el día de la jubilación. “A mi siempre me ha gustado trabajar y divertirme con el trabajo. Temía que llegase el día en que pudiese perder todo eso y cambié el paso, me puse dos por delante. Ahora me encanta todo lo que hago: la cocina, la fotografía, el vídeo y la comunicación que, aunque fuese para vender, es a lo que he dedicado toda la vida”. 

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