Velca: la startup que descartó a 76 inversores en plena crisis

Velca es una nueva marca de motos 100% eléctricas cuyos fundadores están convencidos de su triunfo.

Descartar a 76 inversores en plena crisis

Cuando en enero de 2020 el gigante sueco de los patinetes eléctricos VOI anunciaba el cese de operaciones en España, los responsables de la compañía argumentaban su decisión aludiendo a la compleja situación regulatoria actual y a una saturación excesiva del mercado nacional. Faltaban dos detalles más: que el producto no acababa de cuajar en nuestro país y que Emilio Froján Fernández, uno de los primeros en incorporarse a la compañía sueca y Head of Vehicle Operations Manager y había abandonado poco antes la organización llevándose con él a todo su equipo.

Visto en perspectiva, Emilio Froján piensa que al final les hizo un favor, pero no era esa la intención. La idea era fundar una nueva empresa enfocada a la producción y comercialización de motos 100% eléctricas orientadas al cliente final en lugar de al poco rentable negocio del sharing en España. El equipo lo tenía y los contactos en China, proveedores del 96% de los vehículos eléctricos de todo el mundo, también. Faltaba solo que los seis socios constituyeran la empresa.

Reunieron entre todos la cantidad de 70.000 euros y en noviembre de 2019 nace Velca, la marca de la empresa española de movilidad Velcamotor que ofrece motocicletas 100% eléctricas. En poco más de una semana se había constituido la empresa con el propósito de lanzar al mercado lo antes posible los tres modelos que ya se estaban fabricando en China. Un intenso trabajo previo en marketing les permitió conseguir 700 pruebas de vehículo, es decir, 700 personas dispuestas a probar sus motos y adquirirlas. El calendario de pruebas se abriría el 20 de marzo extendiéndose a lo largo de los meses de abril y mayo. Velca había anunciado ya un programa de entrega de motos eléctricas equivalentes a 49cc para la primera semana de marzo.

Todo muy bien previsto, muy bien planificado, salvo una cosa: no contaron con que la irrupción del Covid-19 fuera a ser tan violenta en España. En total, cerca de cinco meses de parón con la empresa recién montada. “En China no pudieron producirnos todo a causa de la pandemia. Cesó toda la actividad fabril y se complicaron las exportaciones. Nosotros, al final, logramos colar unas cuantas motos en un contenedor, previo pago de un soborno de 500 dólares. Lo bueno fue que, a los pocos días de anunciarnos los fabricantes chinos que abrían sus mercados, decretaron en España el estado de alarma”, cuenta Emilio Froján.

No es que la faltaran avisos. Froján reconoce ahora que en una búsqueda inicial de inversores extranjeros, una pregunta en la que todos coincidían era el plan B para afrontar las consecuencias del Covid. “A mí me sorprendía aquello porque en España, en febrero, apenas se habían registrado casos. Me parecían algo alarmistas, pero ante tanta insistencia acabé haciendo la reflexión y poniendo este punto el primero en la presentación del proyecto”. El plan B apuntaba a una exhaustiva contención de gastos y al mantenimiento de una estructura empresarial lo más ligera posible recurriendo a la subcontratación de servicios.

Y vaya si al final se alegró de haber hecho la reflexión porque la pandemia llegó con una fuerza que él nunca imaginó. La negociación que estaban llevando a cabo con un fondo de inversión se cayó de la noche a la mañana, algo que le costó la ingesta de algún que otro ansiolítico pero ni tuvo que despedir a nadie ni tuvo que dar carpetazo al proyecto.

El confinamiento lo aprovecharon para seguir generando feedback, hacer más marketing y crear comunidad, un concepto que va en el ADN de la marca “porque nosotros confiamos mucho en el sistema de recomendaciones”. La cuenta de Linkedin les brindó la oportunidad de ver el interés que despertaba el proyecto recibiendo, a través de la red, numerosas ofertas de consultores e inversores. “Yo pensé, no le voy a regalar la empresa que acabamos de montar a nadie, pero igual nos interesa la participación de algunos”, cuenta Froján. Así que abrieron el proyecto a la participación externa y, tal vez fuese por una valoración más que atractiva de la compañía o por el background de este politólogo de formación al frente de VOI, el caso es que a los pocos días habían recibido 90 propuestas. De ellas, finalmente seleccionaron 14 coincidiendo con los perfiles más necesarios para la organización. Consiguieron así algo de dinero y sumar al proyecto a consultores de mucho prestigio en áreas como la movilidad, sostenibilidad, marketing o jurídico, “todos líderes de opinión hablando muy bien de nosotros”.

Pero, por mucho experto que les rodee, montar una empresa de movilidad es caro. Más si lo haces con la ambición de un crecimiento rápido, por eso el equipo de Velcamotor ultima los preparativos para lanzar una campaña de crowdfunding en la plataforma de Crowdcube, la misma a la que han acudido startups como Bnext o Muroexe. Decir también que en este segundo asalto al capital de Velca ya no hablamos de miles, sino de millones de euros.

El vehículo post-covid

El objetivo ahora es cerrar el año con 1.000 unidades de sus motos en la ciudad de Madrid. Seguir luego la expansión por las seis principales ciudades españolas y, ya después, dar el salto a Portugal. Fuera de la península, la hoja de ruta es algo más dudosa, en espera de la evolución del mercado y la pandemia. Froján está convencido de que el proyecto va a triunfar. Razones para justificarlo no le faltan. La primera, que el mercado de las motos eléctricas crecía en España a un ritmo del 250% antes del Covid. Otra que, a la larga, la pandemia podría favorecer su negocio con estudios como el que habla de una tendencia en China de adquisición de vehículos propios de pequeño volumen para evitar los desplazamientos y el riesgo de contagio en el transporte público. La tercera es la progresiva concienciación con la movilidad sostenible y el desaprovechamiento de más del 50% de los desplazamientos en coche. La cuarta, que se trata de un vehículo fácil de usar para el que solo hace falta disponer del carnet de conducir. De hecho ellos publicitan sus motos para los no moteros. La última, pero la más importante, es el producto.

Aunque en breve lanzarán una moto específica para el delivery, en principio salen al mercado generalista con tres modelos: la Velca Bora, con autonomía de 70 km y velocidad de 50km/h, la Velca Tramontana, con autonomía de hasta 120 km a una velocidad de 50 km/h y la Velca Calina, con autonomía de 70 km. y velocidad de 75km/h.

Todos ellos disponen de batería extraíble que puede cargarse en el enchufe de casa, en una media de 5-6 horas para la carga completa. El cálculo de gasto que hace Froján es de 15 euros para un recorrido total de 500 km, teniendo en cuenta desplazamientos de 5-10 km. diarios. Lo otro que alega a su favor es el precio de venta con el que saldrá al mercado, 2.200 euros, muy competitivo en relación con la oferta actual. Comparado con el coche, solo el gasto en combustible y aparcamiento que soportan la media de los ciudadanos al año es, según Frojan, de 1.500 euros.

Y para quienes, además de la economía, les preocupa el medio ambiente, recuerda el CEO de Velca las miles de muertes que se producen al año a causa de la contaminación, un problema que podría paliarse con el uso de los vehículos eléctricos “más ahora y aquí, en España, donde somos líderes en la transición de las energías verdes y renovables”.

“En Velca, creemos que las motocicletas eléctricas pueden desempeñar un papel central para cambiar la forma en que las personas se mueven en nuestras ciudades en el futuro. Queremos reducir las emisiones de CO2 y la contaminación acústica en las ciudades a cero. Lo hacemos diseñando motocicletas eléctricas que no emiten sustancias contaminantes ni ruidos”, puede leerse en su perfil de Linkedin donde tan bien le ha ido.