Xerintel, la empresa que ha visto nacer más de 4.000 proyectos emprendedores

Fundada por el emprendedor Alberto Alcántara, Xerintel es una empresa que se dedica a impulsar y desarrollar ideas de negocio. A lo largo de sus más de 18 años de vida habrá participado en el nacimiento y desarrollo de más de 4.000 proyectos emprendedores.

Xerintel

En el año 2012, el fundador de Xerintel, Alberto Alcántara fue nominado al Premio Nacional de Jóvenes Empresarios por la provincia de Cádiz, galardón del que le hizo entrega el actual Rey de España, Felipe VI. Al año siguiente, en 2013, su nombre aparecía junto a emprendedores de la talla de Iñaki Arrola o Víctor Alfaro, como uno de los Jóvenes Talentos nacionales que deberíamos conocer en una de las listas Forbes. 

Ya en 2017, Alcántara recibe una tercera distinción, en este caso a la Trayectoria Empresarial, concedido por AJE (Asociación de Jóvenes Empresarios) en Cádiz. Un año antes había entrado a forma parte del Panel de Expertos del Proyecto Internacional GEM (General Enterpreneurship Monitor), el programa mas prestigioso y extenso estudio sobre el estado del emprendimiento a nivel mundial. 

Hasta el año 2017, Xerintel podía presumir de contar con un CEO y fundador muy reconocido, aunque las cifras de la compañía no acabasen de despegar tanto como para distinguirla especialmente del resto del ecosistema de entonces.

Habían logrado, sí, sortear el valle de la muerte que amenaza a la mayoría de las startups a los dos o tres años de su nacimiento y consolidarse en el mercado, pero sin grandes aspavientos. Tuvo que pasar más de una década para que Xerintel contara con la plantilla de 12-14 empleados y una facturación anual aproximada de 400.000 euros.

No fue hasta 2020-2021 cuando Xerintel dio un vuelco absoluto en sus resultados y se dispara la curva de ese crecimiento sostenido. En el plazo de un año la plantilla pasó de 20 a 40 empleados y la facturación subió hasta aproximarse al millón y medio de euros. “Pensé que con la pandemia todo se iba a venir abajo y fue al revés”, dice Alberto Alcántara.

Xerintel: una startup mayor de edad

Fue en el año 2004 cuando Alcántara fundó Xerintel. Lo hizo en Jerez, su ciudad natal, cuando contaba 19 años de edad y en solitario, como autónomo. La idea original era ofrecer un servicio de diseño y creación de páginas web para terceros. Tuvo la suerte de que su primer cliente fue su primer gran cliente: el Xerez Club Deportivo. Esto le concedió cierta reputación en el entorno y al primero le siguieron otros como el Cádiz, el Granada, el Rayo Vallecano y así hasta 12 o 13 clubes de fútbol a los Xerintel ha diseñado la web.

Esto ya no es así. Ahora Xerintel se dedica a “desarrollar proyectos de primer nivel para empresas de gran escala, es una empresa que mayoritariamente desarrolla proyectos en apps o web para startups, siendo éste nuestro principal target. En todo momento ayudamos, con nuestra experiencia, a dotar de ideas a las startups sobre cómo monetizar para que su app tenga el mejor impacto posible.  Posteriormente, le acompañamos con diversas estrategias de marketing”, es el resumen que ofrece el CEO de su empresa.

Con estos servicios, la jerezana, a lo largo de sus 18 años de recorrido, habrá participado en el proceso de creación o desarrollo de unas 4.000 startups, “mucho más” de la mitad de las cuales, sobreviven en la actualidad. “Algunos lo hacen desarrollándose como empresas y creando empleo; otros como mínimo consiguen viabilidad para mantener la actividad”.

Buena parte de estos nuevos proyectos les llegaron a raíz de la crisis sanitaria. “Con la mayoría de los negocios físicos cerrados, muchos se dieron cuenta de que la única forma de seguir generando ingresos era sumarse a los canales digitales. Nos llegó entonces una avalancha de pedidos desarrollo de aplicaciones y de creación de tiendas online que, con los recursos humanos del momento, éramos incapaces de abastecer. Creo que nunca antes había estado tan estresado. Fue brutal”.

Pasado lo peor de la pandemia, Xerintel ha consolidado el crecimiento, pero ahora de nuevo a un ritmo más pausado. La experiencia y el contacto con muchos emprendedores le dicen a Alcántara que las principales causas que están detrás de la muerte de una startup son “aspirar a llegar demasiado alto en un periodo muy corto de tiempo o bien, que el producto no es lo suficientemente atractivo para el público”. El no quiere caer en ninguno de esos errores. Prefiere tomárselo con calma y mantener el control de la compañía.

Alberto Alcántara

Un emprendedor tranquilo

Como autónomo en el origen, Alcántara nunca quiso disponer de más recursos económicos que de los propios y de la facturación y así sigue. Se siente satisfecho con su vida personal y profesional y no quiere que se tambaleen ninguna de las dos. Por eso descarta, por el momento, trasladar la sede de la empresa a otra ciudad que no sea Jerez y abordar la internacionalización de la empresa que supondría una mayor complejidad en la gestión.

“Creo que en España mi empresa tiene todavía tanto recorrido que no veo la necesidad de salir a otros mercados sin antes consolidarnos aquí”, dice. Xerintel cuenta con una tasa de conversión del 20% y, una vez que prueban con ellos, logran la recurrencia de los clientes. Entre estos, los hay de tres categorías: los pequeños emprendedores que quieren arrancar una idea de negocio (la mayoría); las pymes ya establecidas que quieren automatizar ciertos procesos o digitalizar la empresa; y grandes clientes (los menos), tipo Ikea, Toyota o la Fundación Cruzcampo, que demandan ya un servicio ad hoc y mucho más profesional. 

Los datos son satisfactorios, pero ello no significa que Alcántara caiga en la complacencia. Se siente orgulloso de haber sido capaz de generar empleo de calidad en la zona y de hallarse rodeado de un equipo muy talentoso, pero quiere crecer más sin poner en riesgo lo que ya ha conseguido y sin volverse loco.

“Subir muy alto un día, para caer desde muy alto al día siguiente, y así sucesivamente. Esa ‘montaña rusa’, la incertidumbre a la que está sometido cualquier emprendedor, ser capaz de gestionar todas las emociones en un entorno cambiante ha sido para mi lo más complicado de todos estos años”, concluye.