El convoy de empresarios españoles a Ucrania sobrepasa las expectativas

Si el objetivo que se habían propuesto alcanzar los empresarios impulsores de la iniciativa 'On Board to Hope' era traer a 140 niños y mujeres de Ucrania a España, al final se han sobrepasado las expectativas y han traído a 350 personas de más de 250 familias.

empresas que han participado en la expedición a Ucrania

La iniciativa de On Board to Hope ya se anunció en esta web, pero poco tiene que ver la comunicación inicial con lo que finalmente ha sido la realidad. La idea original surge en la conversación de una cena entre Enrique Pascual, CEO de la agencia de comunicación Indie PR, con otros tres amigos emprendedores y sus respectivas parejas. Abordan el tema de la ofensiva rusa en Ucrania y empiezan a lamentar todo lo que está sucediendo.

“No nos podemos quedar con los brazos cruzados viendo lo que pasa”, cuenta Enrique Pascual que fue la conclusión a la que llegaron. Y dicho y hecho. El paso siguiente fue empezar a organizar al día siguiente un viaje relámpago a la frontera de Polonia con Ucrania al objeto de trasladar hasta allí todos los víveres, enseres, medicamentos y ayuda que fuera posible y hacer inmediatamente el viaje de regreso a España con 140 niños y mujeres ucranianos. Ese era el propósito.

Para dar a conocer la iniciativa, enviaron una nota de prensa a distintos medios de comunicación, crearon en instagram una cuenta a nombre de la iniciativa On Board to Hope (@onboardtohope)  y abrieron una cuenta bancaria con titularidad compartida por los impulsores de la idea para recibir posibles donaciones económicas.

La noticia corrió como la pólvora. A los pocos días habían conseguido reunir la cantidad de 90.000 euros y 7 autobuses de Alsa a mitad de precio en lugar de los 3 que tenían previsto fletar inicialmente, 10 cajas repletas de medicamentos y muchas otras con comida, pañales, sillitas para bebé y muchos otros enseres.

El convoy, que salió rumbo a Polonia la noche del 12 de marzo desde la Plaza San Amaro, en Madrid, lo constituían al final 7 autobuses, dos furgonetas y un grupo de 25 voluntarios, entre ellos 5 médicos y varios/as enfermeros/as. La primera parada la hicieron en una localidad del Sur de Polonia, donde les comunicaron que había niños de un colegio esperando, para dirigirse después a Varsovia.

Allí, y después de un viaje de 3.000 kilómetros, se dispusieron a bajar el cargamento de los camiones y a recoger a las personas para emprender, sin pasar noche, el viaje de regreso. Al final han sido 350 personas, entre niños y mujeres -la mayor una anciana de 92 años- las que el convoy de On Board to Hope ha conseguido traer a España.

En el camino de regreso tuvieron que identificar a cada uno de los viajeros y firmar papeles cada vez que traspasaban una frontera. 

El empresario Enrique Pascual con un grupo de ciudadanos procedentes de Ucrania

El doble de personas rescatadas de lo esperado

Ya en España, todos ellos fueron trasladados al Centro de Acogida de Refugiados de Pozuelo de Alarcón, donde se han habilitado 6.000 camas y que, según Pascual, “está totalmente colapsado”. En estos momentos, los 350 pasajeros de más de 250 familias que viajaron con el convoy se encuentran ya alojados en casas familiares, una de ellas en el mismo domicilio de Enrique Pascual, donde comparte la vivienda con sus cuatro hijos.

“Una vez que ves lo que está pasando, resulta difícil contar el drama. Las escenas son durísimas, desde madres que se separan de sus pequeños y los dejan con los abuelos para regresar ellas al campo de batalla, hasta jóvenes perdidos pidiendo que alguien les recoja, como la joven que está ahora en mi casa, que la recogimos en una gasolinera”, cuenta Enrique Pascual. 

Aunque On Board to Hope tiene previsto organizar otra segunda expedición -esta ya con mejor organización y más calma- y contempla la posibilidad de constituirse como ONG mientras dure el conflicto bélico, alerta Enrique Pascual de lo conveniente que sería que fuesen los Gobiernos o una organización fuerte de carácter global la que se hiciese cargo de toda esta repatriación de refugiados al objeto de evitar situaciones de abuso y explotación. En este sentido reconoce el empresario haber conocido casos de mafias que cobran dinero a los ucranianos para conseguir que alguien les saque de allí.