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robonity: Tecnología con el sello MIT para la gestión precisa de gastos de una explotación agrícola

Emprendedores y Grupo Cooperativo Cajamar quieren poner en valor la innovación agroalimentaria y para ello han seleccionado una veintena de proyectos españoles con mucho potencial en esa dirección.

Robonity-Mobibuk

Mobibuk es el nombre del primer producto lanzado al mercado por la startup robonity. Se trata de una herramienta que permite a los agricultores llevar una gestión exhaustiva de los gastos de su explotación, la única variable que, de verdad, pueden controlar.

Las previsiones de ingresos son orientativas porque la última palabra la tiene siempre el mercado. No sucede lo mismo en lo que atañe a los gastos donde el agricultor puede hacer ajustes, no rebajando la calidad del producto o reduciendo costes de mano de obra, sino haciendo una buena gestión de los mismos. Para ello, es preciso medirlo todo.

Conocer de antemano y al detalle los gastos que conlleva una explotación agrícola es lo que consigue Mobibuk, el primer producto lanzado al mercado por esta startup almeriense. Fundada en 2019 por Ramón González, robonity forma parte del exclusivo ecosistema emprendedor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), compuesto por un total de 2.000 empresas a escala global. 

Se entiende, pues, la dificultad para superar el filtro que da acceso a la prestigiosa red, entre cuyos requisitos figuran haber trabajado previamente para el MIT y superar un proceso de verificación y validación por parte de un grupo de expertos del modelo de negocio y el plan de acción de la compañía. Solo así te otorgan el sello del MIT y Robonity lo tiene. Este privilegio le abrió las puertas al conocimiento de la meca mundial de la tecnología y permitió a su CEO exponer en una conferencia su idea de negocio ante lo más granado de Boston.

Por qué el sector agrícola

Robonity, como empresa, tiene un doble lema. El primero es ‘Desde las estrellas para las personas’, con el que se alude a los tres años de permanencia de González en el equipo de investigación del MIT Robotic Mobility Group, donde trabajó, entre otros, para la NASA. El segundo es ‘La agricultura del mañana, hoy’, con el que se pone ya el foco en la orientación actual de la compañía, una startup agrotech, cuyo objetivo es aplicar la tecnología, sobre todo, la Inteligencia Artificial y la robótica, a solucionar problemas de la agricultura.

“La agricultura es, junto a la sanidad, el sector más importante del mundo. Todos necesitamos comer y cada vez somos más. Las previsiones de cara a 2050 apuntan a que la demanda de alimentos crecerá un 70%, pero el suelo cultivable disponible es el que es, no se puede extender más y, además, está en claro deterioro. Esto solo puede arreglarlo la tecnología. Desarrollarla desde España, también me parecía crucial porque ya somos referente mundial en producción, tanto en agricultura intensiva como extensiva. Y si hemos sido capaces de vender nuestros tomates en todo el mundo, ¿por qué no liderar también la venta de tecnología agrícola?”, argumenta González los motivos que le llevaron a decantarse por el sector. El otro interés principal es ayudar a los emprendedores agrícolas que, como almeriense, le han rodeado desde niño. 

La tecnología agraria se está aplicando ya con soluciones muy disruptivas y eficientes en las distintas partes de la cadena de valor, desde la optimización de los recursos hasta la automatización de procesos y la comercialización. Pero quedaba, a juicio de González, un eslabón de la cadena por reforzar, que es el que corresponde a la búsqueda del equilibrio del negocio, algo que sólo se consigue compensando la balanza de gastos e ingresos.

Y es la partida de costes la que admite un mayor margen de intervención. “Queríamos dar respuesta a algo que quita el sueño a los agricultores como es el control de gastos, la planificación de los recursos humanos y materiales que se necesitan en una explotación y el control a tiempo de plagas o incidencias que puedan dar al traste con una cosecha”, dice González, explicando así lo que es Mobibuk.

La herramienta

Sabía también el CEO que ningún agricultor abraza una tecnología si con esta no resuelve un problema real o supone un esfuerzo adicional en cuanto a trabajo y conocimiento. Sortear estas barreras han dado como resultado una herramienta muy intuitiva, de fácil manejo, escalable y, sobre todo, eficaz.

Para monitorizar la explotación y garantizar la calidad de los datos, Mobibuk necesita la complicidad de los trabajadores a pie de campo. A ellos corresponde la tarea de registrar en el teléfono móvil, mediante una aplicación traducida a cinco idiomas y enriquecida con pictogramas, datos como el tipo de tareas realizadas, las cajas que se recogen en una línea, los kilos recolectados, el tiempo empleado, la observación de incidencias… Toda esa información se acumula en la nube para el posterior análisis del responsable de la explotación quien visualiza los datos de una manera sencilla y cómoda desde el teléfono móvil u otro dispositivo.

Basándose en el balance final, podrá proyectar los gastos de la próxima campaña, contratar al personal necesario, redistribuir la tareas o llevar a cabo comparativas de rentabilidad de los distintos productos y explotaciones. “Tenemos clientes que han terminado cambiando toda la infraestructura del invernadero”, afirma González. 

Pero, no es solo una cuestión de sostenibilidad económica. Atajar a tiempo la aparición de una plaga, como permite hacer Mobibuk, evita el uso de productos fitosanitarios y otros pesticidas que degradan el medioambiente. Asimismo, la tecnología indica el momento adecuado para hacer la recolección al objeto de llegar a tiempo y en condiciones óptimas a los lineales del supermercado.

No es solo un producto, también es un modelo de negocio

El otro factor determinante es la escalabilidad de la herramienta. La estrategia de comercialización que aplica robonity se basa en identificar early adopter, los más avanzados en la adopción de tecnologías. A ellos, les invitan a probar Mobibuk durante un tiempo, empezando por una pequeña extensión. Una vez validado el producto y hecha la comprobación de su conveniencia, lo normal es que, al cabo de unos meses, el agricultor amplíe su utilidad a todas las explotaciones. 

Se trata, pues, en un servicio bajo demanda con un modelo de suscripción con el que el cliente paga solo por lo que consume, teniendo en cuenta que tanto puede beneficiarse de Mobibuk una explotación con cinco trabajadores como otra de 300. Las cuotas de pago mensual se establecen en función del número de trabajadores que la utilizan y la superficie de la explotación. En las temporadas improductivas, se paga solo una cuota mínima de mantenimiento.

Subraya también González que no hablamos sólo de un producto, sino también de un modelo de negocio. “Esto es importante. Significa que el proceso no acaba con el desarrollo de una tecnología y la venta del producto al agricultor, sino que continúa con un intenso servicio postventa, un seguimiento de los resultados y un acompañamiento cercano al cliente con formación y recursos de mejora”.

El respaldo definitivo de la Estación Experimental Cajamar

Con cerca de tres años de rodaje, es ahora cuanto robonity empieza a ganar tracción en el mercado. Antes fue necesario un trabajo de evangelización y demostración de la eficacia de su tecnología. El Grupo Cooperativo Cajamar figura entre esos primeros visionarios que supieron apreciar el valor de Mobibuk incorporando la herramienta en la Estación Experimental Cajamar de Las Palmerillas, un centro tecnológico de referencia en agricultura intensiva mediterránea desde donde se transfiere tecnología y conocimiento al sector desde 1975. 

A ellos se siente muy agradecido González, por el respaldo definitivo de «la entidad y un centro tan prestigioso» a la tecnología de robonity, donde siguen trabajando en su departamento de I+D+i para ampliar la familia de productos Mobibuk e integrar otros datos como el clima, el Ph del suelo o valores de humedad, entre otros. «Todo eso lo vamos a integrar próximamente», concluye el CEO.