Qué son las “oficinas secretas” que utilizan las grandes empresas en tiempos de desastres

En un contexto de crisis mundial, las empresas buscan alternativas al teletrabajo. Estas instalaciones pueden permanecer vacías durante años, y solo se utilizan en casos de necesidad.

Las “oficinas secretas” que se usan como alternativa al teletrabajo

La crisis del coronavirus ha puesto sobre la mesa alternativas en el ámbito laboral que antes estaban reservadas para unos pocos. El auge del teletrabajo ha traído consigo una nueva regulación, y muchas empresas han decidido extender en el tiempo una medida que se ha demostrado eficaz. Pero también existen otras formas -menos extendidas- de garantizar la seguridad de los trabajadores en su jornada.

Una de ellas es la “oficina secreta”. Se trata de un concepto, poco común por el momento, que consiste en mantener instalaciones vacías durante la mayor parte del tiempo, para ser usadas solo en caso de extrema necesidad. Es el caso de una guerra, un ataque terrorista, desastres naturales o… pandemias como la que ha marcado nuestra agenda durante el 2020.

Si bien estas oficinas son una alternativa al teletrabajo, los costes de mantenimiento suelen ser más altos de lo que cuesta aportar los medios para que un trabajador cumpla su jornada desde casa. Por eso, se suele utilizar de forma preferente para aquellos empleados que no pueden acogerse al teletrabajo: los que utilizan información comercial delicada, responsables de ciberseguridad, etcétera.

Una alternativa al teletrabajo en caso de desastre

Aunque ya existían empresas que ofrecían estos espacios antes de la pandemia, la crisis de la covid-19 es el primer acontecimiento de importancia en el que se pone a prueba. Una de estas empresas, Sungard Availability Services, cuenta con 60 “oficinas secretas” en nueve países, y está comprobando cómo su modelo de negocio triunfa en plena época del teletrabajo.

“Esto nunca ha pasado, es el primer evento global que estamos gestionando”, reconoce su vicepresidente, Patrick Morley. Entre sus clientes más habituales, se encuentran grandes empresas del sector financiero y bancario, así como compañías relacionadas con la petroquímica, la inmobiliaria o los seguros. Aunque las firmas más grandes alquilan sus propios espacios, en ocasiones también deciden compartir oficina para abaratar los costes.

En el caso de la crisis que ha paralizado al mundo este año, la mayoría de empresas ha utilizado las “oficinas secretas” para repartir a sus empleados y disminuir la concentración de personas en sus oficinas habituales. Una buena alternativa al teletrabajo, pero que también requiere de un refuerzo de las medidas de seguridad. Por eso, las instalaciones han seguido un estricto protocolo de limpieza y desinfección, además de poner a disposición de los trabajadores los medios para disminuir al máximo el riesgo de contagios.

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