La desconocida historia de Ingvar Kamprad, el fundador de Ikea

Uno de los grandes emprendedores europeos del siglo XX, el sueco Ingvar Kamprad, tiene una historia tan ejemplar como desconocida por el gran público.

La desconocida historia de Ingvar Kamprad, el fundador de Ikea

Si se preguntara por la calle, casi nadie sabría decir quién fue Ingvar Kamprad. Sin embargo, su legado como emprendedor es una gran empresa donde casi todo el mundo ha comprado en alguna ocasión. El fundador de Ikea, el gigante mundial de los muebles, tiene una historia tan digna de admiración como desconocida por el gran público.

Ingvar Kamprad nació en 1926 en Suecia, y se crio en una granja familiar en la provincia de Småland. Desde temprana edad, el carácter emprendedor marcó el rumbo de su vida. Prueba de ello es que fundó Ikea con solo 17 años, utilizando el poco dinero que su padre le había regalado por sacar buenas notas en el colegio.

Aunque ahora es uno de los fabricantes de muebles más conocidos del mundo, la Ikea primigenia tenía una actividad muy diferente: la compraventa de cerillas. Ingvar Kamprad compraba este producto al por mayor, para después venderlo a pie de calle a cambio de un margen de beneficio bastante modesto.

A diferencia de los grandes emprendedores actuales, que consiguieron hacer crecer sus negocios de manera exponencial en poco tiempo gracias a los inversores, el caso de Ingvar Kamprad es un ejemplo de crecimiento orgánico sostenido. Después de las cerillas, empezó a comerciar con productos de decoración, semillas, carteras, lápices o bolígrafos.

Ingvar Kamprad, fundador de Ikea, en una foto de archivo.

No fue hasta 1951, ocho años después de que Ingvar Kamprad fundara Ikea, cuando la compañía lanzó su primer catálogo de muebles. El éxito en este sector fue tal, que los comerciantes suecos comenzaron a pedir a los fabricantes que no suministraran género a la compañía, una situación que obligó al emprendedor a tomar serias decisiones.

Pero, como en casi todas las historias de emprendedores destacados, convertir el fracaso en éxito era una de las virtudes de Ingvar Kamprad. El emprendedor optó por buscar fuera de Suecia las materias primas, y comenzó a diseñar sus propios muebles y artículos de decoración, así como a intentar expandirse fuera de las fronteras de su país natal.

El legado de Ingvar Kamprad

78 años después de la fundación de Ikea, el legado de Ingvar Kamprad es un ejemplo para miles de emprendedores en todo el mundo, aunque no ha estado exento de polémica. El sueco llegó a coquetear con algún grupo pronazi, algo sobre lo que pidió disculpas en público, y sufrió varias épocas marcadas por el alcoholismo.

En 1986, con 60 años, Kamprad abandonó la dirección de Ikea, dejando la responsabilidad a sus hijos, que supieron relanzar una expansión internacional que ha convertido a la compañía sueca en el fabricante de muebles más famoso del mundo.

Durante toda su vida, Ingvar Kamprad destacó por ser una persona bastante austera, que viajaba en autobús a pesar de haber formado todo un imperio millonario. Finalmente, falleció en 2018, con 92 años, cinco años después de haberse retirado a una finca situada muy cerca de su lugar de nacimiento.

A día de hoy, Ikea es una de las diez mayores cadenas minoristas del mundo. Cuentan con 440 tiendas en 30 países, y factura 39.600 millones de euros anuales. Los herederos de Ingvar Kamprad siguen siendo dueños de la compañía, y han demostrado tener un olfato emprendedor similar al de su padre.