Ideas contagiosas

¿Cómo se convierte una idea en parte del imaginario colectivo? 

Los consultores Chip Heath y Dan Heath encuentran seis puntos en común a creencias (a veces falsas) que perduran sin que se pongan en duda, como que la Muralla China es la única construcción humana visible desde el espacio. Estas serían las seis claves para hacer que una idea perdure:

Simple. La idea debe ser profunda, pero condensada en una frase única.

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Inesperada. Para que sea recordada, hay que romper los esquemas mentales de los demás. E intentar generar interés y curiosidad.

Concreta. Hay que utilizar información sensorial, explicar la idea en términos humanos. Un ejemplo muy claro es el conocido eslogan "Red Bull te da alas".

Creíble. Se debe ofrecer a la gente la posibilidad de que puedan comprobar el mensaje. Si queremos convencer a alguien de lo mal que va la economía, funcionará mejor el reto: “Pregúntense si su situación económica es mejor hoy que hace cuatro años” que recurrir a un montón de números.

Emotiva. Para que interesen nuestras ideas, es necesario provocar sentimientos acertados: es mucho más fácil convencer a los jóvenes de que dejen de fumar si les infundimos resentimiento contra la doble moral de las tabacaleras que si les intentamos convencer de lo nocivo que es el tabaco.

Sucesión de hechos. Hay que envolver la idea en una historia. Idear un relato que ayude a multiplicar experiencias.

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