Actuar con perspectiva

Todos, en mayor o menor medida, tenemos la capacidad de identificar lo que para nosotros es esencial, importante, o bien aquello que por contra es trivial o insignificante. Es decir, actuamos y decidimos con perspectiva. Alberto Pena en su libro Gestiona mejor tu vida (Ed. Libroslibres) nos ofrece un repertorio de preguntas que deberíamos hacernos, antes de actuar, para no perder la perspectiva.

Los valores personales juegan un papel fundamental a la hora de pensar y actuar con perspectiva. Pregúntate, si lo que vas a hacer, ¿realmente encaja y responde a tu escala de valores y gustos personales?

La búsqueda del crecimiento y el enriquecimiento personal te da las razones con las que diferenciar lo importante de lo irrelevante. Actúa en función de ello y no te traiciones a ti mismo. Pregúntate, antes de acometer algo, si realmente va ayudarte a crecer y formarte como profesional y como persona.

Tanto si son a corto o a medio plazo, como si están dentro de tu ámbito profesional o personal, tienes que elegir en función de tus objetivos ya definidos. Analiza previamente si lo que vas a hacer realmente te va a acercar a tus propósitos para hoy o para esta semana.

Un mapa vital o plan maestro identifica las metas que quieras conseguir a largo plazo. Además de inspirarnos y estimularnos, estas metas nos ayudan a discernir. Pregúntate: “Esto que voy a hacer, ¿realmente va a tener un impacto directo y beneficioso en mi plan de vida?”.

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