Entrevista a Juan Liquete, secretario general del Club Excelencia en Gestión (CEG)

En el Club Gestión de la Excelencia están de aniversario. Cumplen 20 años desde que en 1991 un grupo de destacados directivos decidieran crear esta asociación para mejorar la gestión de las empresas y su competitividad.

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La asociación de la que es secretario general Juan Liquete tiene 270 miembros.

El leit motiv de este club formado por 270 empresas e instituciones es “llevar la excelencia a las organizaciones, como ecosistema que hay que gestionar, y a los directivos”, resume Juan Liquete. En esta entrevista, el secretario general de CEG anima a las empresas a transformarse bajo la guía de la excelencia y la apuesta por la innovación como factor competitivo. “Hace 20 años, lo más prioritario era la excelencia, ahora es, además, la innovación y el emprendimiento”, señala.

Pregunta: ¿Cuál es la mejor definición de innovación?
Respuesta: Habría que decir que innovación no es sólo creatividad, sino todo cambio que genera valor en una organización, y puede ser en los productos, servicios, procesos, canales de producción... En cualquier área de la compañía. Y ese paso es una obligación porque en un mercado global donde hay competidores que mejoran nuestros precios. Por tanto, tenemos que competir por valor, por ingenio, por diferenciarnos, y ahí es donde la innovación juega un papel primordial.

P: ¿Cómo podemos incorporar la innovación en las empresas para hacerlas más competitivas? ¿Qué cambios habría que hacer en su estructura?
R: Para que tenga buenos resultados, esa innovación hay que llevarla a todos lo miembros de la empresa. Por eso es fundamental que los departamentos de recursos humanos, que son las que trabajan con el talento, y las altas esferas incentiven al riesgo innovador. Pero para que la innovación tenga frutos tiene que haber un sistema, si no hablaremos de innovación aislada. Si no se sistematiza, esa innovación puede ser flor de un día. Ese sistema permitirá a través de unas herramientas de diagnóstico evaluar y medir la situación de la empresa, sus fortalezas y sus debilidades. Si uno participa desde el principio en ese descubrimiento y está comprometido con la innovación, el proceso de cambio es más fácil, ya que consigues alinear mejor a las personas para el esfuerzo que va a requerir ese cambio. Y desde luego debe haber un liderazgo para mantener la tensión innovadora. Un liderazgo que puede ser de una persona o de un equipo.

P: ¿Qué factores no pueden faltar en un ecosistema de innovación?
R: No puede faltar el espíritu creativo ni cualidades comunes a líderes innovadores, como el cuestionarse todo. Hacerse preguntas del tipo: ¿por qué esto tiene que ser así? ¿Se puede hacer de otra manera? También les aporta ideas la capacidad de observación dentro y fuera de su ámbito de trabajo. Como les ocurre a los niños. Y otro aspecto es que forman parte de redes (networking) para desarrollar su imaginación y conocimiento.

P: En ese sentido, ¿considera que el reducido tamaño de nuestras pymes es una barrera?
R: Una pequeña empresa de 3, 5 o 10 empleados no tiene unos planteamientos y unas necesidades muy distintos a una pyme más grande. Poder se puede innovar. La innovación es accesible a todo el mundo. Para lograr ser competitivo, ese conocimiento ya existe, está accesible para todo el mundo. Y se enseña. Innovar requiere compromiso, convicción, apuesta, vislumbrar un futuro ambicioso. Necesitamos un tipo de empresario que no tenga una visión conservadora, cómoda, sino la ambición de querer ser grande. Yo creo que es ahí donde está la clave. Y hoy cuentan también a su favor con que están muy bien formados. En España falta extender esa ambición. Es la ambición que se viene desarrollando en campos como la medicina, el deporte o la gastronomía, donde tenemos muy buenos ejemplos de personas que está conquistando el mundo. Y no es ambición en las instituciones sino en los individuos.

P: Vaya... que hay que salir de la zona de confortabilidad.
R: Hay que arriesgar y jugársela. Lo primero es tener confianza en nosotros mismos. Por lo menos, somos tan malos o tan buenos como los que nos rodean, sin embargo hay países que tiene una buena trayectoria porque han sido conscientes de esto mucho antes. Han arriesgado y han ganado. Lo bueno es que tenemos capacidad de cambio, quizás nos falte el estímulo.

Y además...

La innovación, una carrera de fondo
“Los latinos somos creativos por naturaleza, somos menos innovadores porque tal vez hemos tenido tradicionalmente más aversión al riesgo pero, sobre todo, porque no tenemos una cultura de largo recorrido. No somos del largo plazo y en los procesos de innovación mucha veces los resultados no son inmediatos. Es una carrera de fondo”.

Salir de la zona de confortabilidad
“Hay que arriesgar y jugársela. Lo primero es tener confianza en nosotros mismos. Por lo menos, somos tan malos o tan buenos como los que nos rodean. Sin embargo, hay países que tienen una trayectoria más avanzada porque han sido conscientes de esto mucho antes. Han perdido los miedos. Han arriesgado y han ganado. Lo bueno es que tenemos capacidad de cambio, quizás nos falte el estímulo.

Áreas tractoras de innovación
“En las empresas no se trata tanto de un departamento sino de las personas. Aunque sí es cierto que cualquier departamento cercano al campo de trabajo que es el mercado, como marketing, manejan una información
muy relevante”.

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