Enrique Dubois, fundador de la incubadora Mola

En mi afán por ensalzar el papel que juegan los inversores en el desarrollo y crecimiento de los emprendedores, hace unos días entrevisté a Enrique Dubois, fundador, entre otras muchas cosas, de Mola, junto a Paco Gimena. Hablamos sobre su experiencia como emprendedor y business angels.

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Enrique Dubois, fundador de Mola.

El objetivo de Mola –me contaba Dubois– “es incubar ideas de emprendedores para convertirlas en negocios rentables en Internet, ofreciéndoles todos los recursos comunes de una empresa: espacio de trabajo, desarrollo tecnológico, diseño y marketing, recursos humanos, asesoramiento financiero y legal, servicios de contabilidad o soporte al desarrollo de negocio y ventas. Además, Mola también acelera proyectos mediante financiación o asesoramiento, ya que cuenta con mentores con gran experiencia y éxito demostrados”. Mola, que vio la luz en septiembre de 2011, cuenta ya con más de 50 empleados y un patrimonio neto de cuatro millones de euros.

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Me contó que, apenas dos meses después de cerrar con éxito su primera ronda de financiación privada de 1,2 millones de euros e invertir 375.000 euros en 7 empresas de Internet, ya tenían en marcha su segunda ronda de inversiones en sectores y modelos de negocio como el de los móviles, moda, hogar y reformas, educación, ecommerce, eventos y juegos.

Este año ya habían invertido en 15 proyectos. Y antes en otros 25. “Nuestra intención es entrar en otros 10 más. Vamos según nuestros recursos de capital y de tiempo. Nuestra participación depende de cada proyecto. Podemos tener desde una participación minoritaria (de un 3%) en aquellos proyectos que lo tienen todo muy bien hecho (suelen ser emprendedores en serie, más expertos) o participaciones más grandes (del 20%) en emprendedores más noveles cuyos proyectos tienen más carencias. Y ahí les ayudamos, según el estado y nivel de cada proyecto, en asesoría tecnológica, marketing, diseño, ventas, internacionalización, etc. Invertimos entre 10.000 y 50.000 euros”.

Me contó también que “suele haber dos tipos de business angels: aquellos que son ejecutivos consagrados y con una edad, que se reciclan a business angels para, de algún modo, 'entretenerse'; y los emprendedores en serie. Yo, por mi edad, pertenezco al segundo grupo. A nosotros, nos encanta empezar nuevos negocios. Es una especie de enfermedad que me da”.

Mola surgió el año pasado, pero hace tres años, “coincidiendo con mi salida de Wamba (una red social de entretenimiento de la que dimos cuenta en nuestro número 120, de septiembre de 2007) empecé a diversificar, pensando en contribuir al ecosistema apoyando a otros emprendedores, básicamente a que no cometan los mismos errores que cometemos todos al empezar, y con el ánimo de que, ya que no hemos conseguido ningún bombazo del estilo de Facebook, Google, etc., que lo pueda conseguir alguno de nuestros patrocinados”.

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¿Es diferente la perspectiva de cuando uno emprende y arriesga en un proyecto propio a cuando apoyas a otros? ¿Eso implica un cambio de mentalidad?

“Lo importante de emprender es el foco en tu proyecto, vivirlo constantemente y estar muy centrado. Sin embargo, lo importante de invertir es diversificar, puesto que, por probabilidades, en cuantas más empresas inviertas, mejor te irá. La clave para invertir con éxito es elegir muy bien. Y en ese sentido, no es sólo elegir un buen proyecto, sino también el emprendedor o equipo que lo vaya a liderar. Contando con la experiencia que tengo como emprendedor, me resulta más fácil ver y entender las motivaciones que tiene el emprendedor y acertar. Además de eso, cuento con otra ventaja y es que los emprendedores, al hablar conmigo, se sienten más cercanos, pueden hacerlo de tu a tu, a diferencia de hacerlo con esos otros inversores de los que hablábamos antes. Estoy mucho más alineado con sus intereses y con la forma de ver las cosas”.

¿Qué aportan los inversores?

“Hay de todo. Desde Mola, aportamos cualquier cosa que necesite el emprendedor. Nos involucramos en todo el proyecto. Podemos aportar desde tecnología hasta diseño, consultoría especializada en marketing, ventas, internacionalización, captación de inversión, etc. Actuamos como un cofundador. Le aportamos más cosas que dinero. De hecho, el dinero es lo que menos”.

¿Cuál es el proceso para presentaros un proyecto?

“En 9 meses hemos recibido 1.200 proyectos. Hacemos un filtrado y de ahí sólo el 10% son mínimamente interesantes. Y de ese 10%, sólo el 10%, invertimos. Es decir, que invertimos en el 1% del total. Hacemos un screening de los proyectos. Con los que pasan esa fase, entablamos conversación para conocer sus motivaciones. Si responden bien a este intercambio de ideas, quedamos en persona. Y en ese paso, ya podemos captar si es un emprendedor que está comprometido con su proyecto o no”.

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Cuando os llega un proyecto, ¿en qué os fijáis para valorarlo?

“Valoramos dos cosas. La primera es la forma que tienen de presentarse a sí mismos. Y también el proyecto. Es decir, en las formas y en el proyecto en sí. Y en ese caso, valoramos el sector en el que va a operar y el potencial de crecimiento futuro”.

¿Qué sectores os interesan más?

“Todo lo relacionado con tabletas y móviles es en el que nos estamos fijando más ahora, pero nos interesa cualquier proyecto que sea innovador. La gran mayoría quiere hacer el enésimo Groupon, y a esos, directamente, ni los miramos”.

Cuando habláis con los emprendedores de los proyectos que más os han interesado, ¿en qué profundizáis con ellos?

“Sobre todo, qué motivaciones tienen con su proyecto, qué aspiraciones tienen de su proyecto, si es un proyecto que va a servir de autoempleo, si están dispuestos a poner toda la carne que haga falta en el asador y comprometerse a internacionalizarlo, etc.”.

La famosa salida del inversor, que tanto temen los emprendedores, ¿cómo es en el caso de Mola?

“Los inversores tradicionales, como los venture capital, tienen un plazo en el que tienen que devolver los fondos invertidos, que suelen ser de terceros. Y las salidas suelen ser de 3 a 5 años. Cuando se acerca esa fecha, tienen que hacer el exit como sea. En nuestro caso, no es así. Estamos totalmente alineados con nuestros emprendedores. Y si el exit es en 10 años, nosotros no tenemos ningún problema”.

¿Cómo convencéis a otros inversores para que apoyen a vuestros emprendedores?

“Pues como lo haría un buen emprendedor, porque al final es el proyecto el que convence por sí solo. Nuestro trabajo es llevar proyectos semilla a proyectos invertibles, es decir, proyectos que ya tengan unas métricas, un equipo, una presentación y que, por tanto, sean muy apetecibles para otros inversores. Sabemos exactamente lo que quiere oír un inversor más grande. Somos como un productor para un artista, sobre todo, porque 'arreglamos' las carencias que vemos en los proyectos para que le lleguen al inversor totalmente 'limpio'. Por ejemplo, les decimos que necesitan a un experto en ventas, a un socio tecnológico, esperarse unos meses para tener unas métricas demostrables, etc.”.

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¿Cuales son las principales carencias de los proyectos que os llegan?

“Principalmente, carecen de ambición internacional y de crecimiento. Hay muy poca innovación. Honestamente, la gran mayoría de los proyectos son un desastre. El nivel es bastante bajo, pero ese 1% es bueno. Y con sinceridad, hay muchísimo más dinero en el mercado para invertir que buenos proyectos invertibles. Tengo relación con los 5-6 inversores que tienen dinero para invertir en segundas rondas y todos tienen 10, 15 o 50 millones y no saben dónde 'ponerlo'. En el momento en el que ven un proyecto bueno con un buen equipo, invierten”.

¿Por qué en España no han salido grandes proyectos, más allá de los dos o tres conocidos?

“Es un tema cultural que afecta, no sólo a que no nazcan emprendedores, sino que los que nazcan no tengan tanto apoyo que se vean obligados a irse a otros países. Los emprendedores muy buenos se acaban yendo. El problema es ¿qué es antes: el huevo o la gallina? No habrá inversores buenos y un ecosistema bueno si no hay proyectos buenos. Lo primero que tiene que haber es un cambio cultural para que surjan esos buenos proyectos, porque es de esperar que los inversores aparecerán, porque ellos vendrán a donde haya buenos proyectos”.

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