"Estamos al final de un ciclo"

Los pilares de sus novelas y ensayos son la ética, la creatividad, la memoria, la imaginación y el sentido común. Asegura que su mayor extravagancia consiste en escribir y mirar al mundo con curiosidad.

EMPRENDEDORES: ¿Por qué decidió convertir un artículo de prensa en este libro que ahora presenta en España?
John Ralston Saul: Desde el año 1999, ya me rondaba por la cabeza la idea de escribir un libro sobre la globalización. Di una charla en la televisión estatal de Sidney y aproveché la ocasión para afirmar que la globalización económica estaba llegando a su fin. Quería descubrir la resonancia que tendría tal afirmación en un medio de gran audiencia. Después de aquello, la revista Harper’s me propuso escribir un artículo donde expresara los mismos planteamientos y eso hice, pero sin perder de vista que lo que me interesaba realmente era publicar un libro con reflexiones extensas, profundas. De ahí nace El colapso de la globalización.

EMP: ¿Cuál es la idea central de su libro?
J.R.S.: Explico que la globalización fue una idea revolucionaria porque planteaba definir a nuestra civilización a través del prisma económico. Eso sí, las ideas empleadas eran bastante triviales, procedían del liberalismo inglés del siglo XIX y se presentaron como si fueran una verdad inmutable. Estas ideas fueron vigentes hasta finales del siglo pasado. Nuestra tragedia actual consiste en que nuestros líderes se niegan a admitir que estamos ante un final de ciclo y no sólo económico. En ese sentido, necesitamos nuevas soluciones para encarar el futuro.

EMP: Tras la caída del bloque soviético, autores como Francis Fukuyama aseguraron que ya no valía la pena defender ninguna ideología porque había llegado el “fin de la Historia”. ¿Qué capítulo queda por escribir ahora en la Historia?
J.R.S.: El fenómeno de la globalización se ha convertido en una especie de movimiento religioso. Visto desde esta perspectiva, la deuda económica que pueda contraer un ciudadano se plantea como una obligación moral. Los gestores económicos se comportan como si fueran sacerdotes. Este ambiente crea personajes como Francis Fukuyama que escriben basura, pero nadie les pedirá cuentas de lo que dicen porque son fieles sirvientes de esta iglesia económica. Vivimos en una época donde todo se niega y cuando nuestros líderes se dedican a negar cualquier alternativa al modelo actual, nos dejan paralizados y corremos el riesgo de perder a varias generaciones de jóvenes sin trabajo.

EMP: En su libro, reflexiona sobre la situación económica española. ¿Qué soluciones propone que puedan servir de utilidad a los emprendedores?
J.R.S.: Los emprendedores suelen funcionar mejor si la situación económica es clara. Creo que España debería llegar a un acuerdo con Europa en lo que se refiere a la devolución de su deuda. Por otra parte, habría resultado más útil conceder el dinero a los ciudadanos para que salden sus cuentas con los bancos y no al revés como se está haciendo en este momento. En el contexto actual, la clase media se encuentra en una situación desesperada. Hace falta un cambio de orientación, necesitamos una economía sensata. España podría ser el primer país donde se demostrara que los gobiernos están al servicio de los ciudadanos y no de los bancos.

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