Nuevos viveros de empresas en Pontevedra

La Fundación Incyde pondrá en marcha, además, 12 programas de formación “anticrisis”.

Pontevedra contará con dos nuevos Viveros de Empresa en los municipios de Lalín y Meis-Barro. La Fundación Instituto Cameral para la Creación y Desarrollo de la Empresa de las Cámaras, en colaboración con las Cámaras de la región y la Diputación de Pontevedra han firmado dos acuerdos de colaboración. El primero para impulsar dos Viveros mixtos, que combinarán despachos de servicios y naves industriales y ayudarán a los emprendedores a gestionar la crisis y evitar cierres. A través del segundo acuerdo, Incyde desarrollará 12 programas de formación anticrisis a los emprendedores.

El Vivero de Meis-Barro contará con 11 naves nido y 11 oficinas. Por su parte, el de Laín, contará con 7 naves nido, 5 oficinas y una zona de coworking. La dotación financiera para crear estos dos nuevos Viveros es de 1.500.000 euros.

Además, Incyde y la Diputación de Pontevedra han firmado otro convenio en materia de formación anticrisis. Así, con la cofinanciación del FSE, se van a ejecutar 12 programas entre 2013 y 2014 de creación y consolidación de empleo y autoempleo, apoyo al minorista e industria ganadera láctea. La inversión para estos programas de formación es de 540.000 euros.

La mayor red de viveros empresariales de Europa

La Fundación Incyde ha venido impulsando la creación y puesta en marcha de la mayor Red de Viveros Empresariales de Europa, 98 actualmente, en los cuales los empresarios y emprendedores encuentran un medio idóneo para el inicio de su actividad empresarial.

Los viveros de empresa son una estructura de acogida temporal para ubicar a empresas en sus primeros pasos en el mercado, acompañarlas y prestarles determinados servicios adaptados a las necesidades de cada proyecto empresarial, con el fin de que se facilite el desarrollo de iniciativas empresariales de interés local y contribuir a la dinamización de la zona en la que se ubican. En estos viveros, las empresas se instalan durante los dos primeros años de su existencia, como máximo, soportando solamente los gastos generales de mantenimiento de las instalaciones.

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