Las empresas quieren historias de películas

El cine quiere llegar a las empresas. El cine de verdad. El más alejado a la publicidad. El que apuesta por la capacidad transformadora de una buena película o corto. El que está convencido de que una buena experiencia audiovisual hace mejores personas. Todo eso es dramanagement, un formato que en España está desarrollando Cookie Box.

El cine quiere abrir sus puertas a una nueva modalidad de contar historias que pasa por hacer cortos y películas para empresas. Al menos, eso explicaron José Luis Rebordinos, José Luís Cienfuegos y Àngel Sala, directores de los Festivales de Cine de San Sebastián, de Sevilla y de Sitges respectivamente.

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Los tres arroparon la iniciativa, ante los medios, en un acto organizado en los Cines Verdi Park ante la presencia de Sergi Corbeto, socio fundador de Cookie Box.

“Nosotros queremos hacer cine de empresa, algo que nada tiene que ver con la publicidad. Creo en el arte por su capacidad transformadora, entiendo que las buenas historias llevadas a la pantalla pueden mejorar la eficiencia profesional de los empleados de las corporaciones”, señala Corbeto. Por ello, la consultoría de organizaciones, Cookie Box, se ha lanzado a la producción de cortos que tratan, de forma amplia, las distintas problemáticas del mundo de la empresa. Y para ello, nada mejor que contar con los festivales de cine más importantes de España para que los incluyan en una nueva sección de cine y empresa.

Puntos de encuentro

“Hace dos meses, fui a ver la película Amor, del director Michael Haneke. Nada más salir del cine, llamé a mi madre y le dije que la quería. Esto viene a demostrar que una buena experiencia audiovisual te hace mejor persona. Esta cualidad la queremos aplicar al cine de empresa que queremos hacer”, señala Corbeto. Ahí nace el concepto ‘dramanagement’, un formato audiovisual en el que utiliza la potencia narrativa del cine para ayudar a las empresas a transmitir mensajes de manera más emocional. Para José Luis Rebordinos, “un festival de cine debe buscar otras formas de llegar al público, por eso resultan interesantes iniciativas como la de Cookie Box”.

Porque todos los presentes dejaron claro que hay que buscar puntos de encuentro entre las empresas y el cine. “No queremos festivales anquilosados, necesitamos amplitud de miras. El cine es un arte antiguo que necesita nuevas formas de expresión. Los festivales de cine representamos mucho más que los desfiles de modelos”, explica Àngel Sala.

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Nuevos públicos

La opinión de Sala fue unánime, todos se comprometieron a apostar por la innovación, buscar nuevos públicos y otras formas de financiación que ayuden a superar la incertidumbre económica que sufrimos. De ahí el apoyo a la iniciativa de Cookie Box y de ahí la necesidad de apostar por una propuesta por el cine de empresas con una nueva sección en sus programaciones, abierta a cualquier empresa que realice este tipo de cine.

José Luís Cienfuegos explicó que “estamos obligados a reinventarnos y a estar abiertos a nuevas disciplinas y nuevas formas de emprender. Con Cookie Box me interesó su ambición creativa, y finalmente, por supuesto apoyar la iniciativa”.
El acto acabó con un debate sobre la financiación del cine, la necesidad de contar con ayudas públicas y reclamar desde los festivales de cine una nueva ley de mecenazgo.

José Luis Rebordinos abundó en esta idea señalando que más que nunca “necesitamos una ley de mecenazgo, mirar hacia el mundo de la empresa, buscar un equilibrio entre las ayudas públicas y la iniciativa privada. Para Àngel Sala el debate de la inversión de las empresas privadas en cine dura ya más de 15 años. Esto se debe a que las empresas y el mundo del cine han vivido demasiado tiempo dándose la espalda y eso es un grave error.

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