“El nivel de curiosidad de una sociedad define su capacidad para innovar”

Socio y cofundador de Hub Madrid, director de Creative Society Group y emprendedor convencido, para Lofti El-Ghandouri hay que impulsar la creatividad y el emprendimiento social por ser los motores del futuro.

EMPRENDEDORES: Tú que estás en contacto con la innovación y el emprendimiento en todo el mundo, ¿cómo ves a los emprendedores de aquí?
Lotfi El-Ghandouri: Veo un fenómeno curioso. Mucha gente se define como emprendedor en serie y no me lo creo. Puedes ser un colaborador en serie, pero no un emprendedor en serie. Tienes que estar involucrado al cien por cien en un solo proyecto. Yo en el Hub fui uno de los impulsores pero rápidamente me transformé en colaborador. Mi proyecto es Creative Society, es donde voy a medir resultados o a tropezar. Hay gente que yo llamo adictos a startups. Me pego a todo y no hago nada. En lugar de idolatrar al emprendedor en serie hay que impulsar al emprendedor, el que arranca y lleva hasta el final su proyecto.

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EMP: ¿Y cómo se desvincula uno de un proyecto que ha ayudado a arrancar, como el Hub, cuando está rodando bien?
L.E.: Yo soy un investigador, un creador. Hay que aprender que las startups necesitan líderes diferentes en cada fase de su puesta en marcha. En el arranque, el liderazgo debe ser inspirador y colaborativo. Todos hacemos de todo. Luego pasamos a un punto de inflexión en el que el liderazgo ideal es el del gestor. La idea se está levantando, hay que estabilizarla, hay que introducir procesos. Y en una tercera fase, el proyecto necesitará una persona que lo sepa hacer crecer. Y todas estas etapas yo creo que no las puede liderar la misma persona. Tienes que saber rodearte de líderes diferentes.


EMP: En Creative Society Group enseñáis a innovar a las empresas, ¿cómo se aprende a ser más innovador?
L.E.: Hemos desarrollado un modelo con el que intentamos aumentar el número de personas innovadoras o creativas. Hemos visto que al intentar analizar el proceso de la innovación, volverlo científico, lo alejamos de la gente. Lo que tenemos que hacer es volver a simplificar y convertirlo en algo natural. La edad en la que somos más creativos es entre los tres y cinco años, porque el niño no se fija en el resultado, se fija en la exploración. Si queremos saber cuánta capacidad para innovar tiene una sociedad, debemos mirar cuánta curiosidad tiene esa sociedad, cuántas ganas de experimentar, de explorar, cuánta apertura hay a otras culturas, a formas diferentes de ser. Cuantas más perspectivas diferentes haya, más posibilidades porque hay más empatía.

EMP: En un ejercicio de optimismo, ¿podríamos pensar entonces que la salida de jóvenes fuera nos hará más innovadores como país, cuando vuelvan?
L.E.: Depende. Hay dos perfiles de personas. Las que se marchan porque tienen una motivación interna para hacerlo y los que se marchan por falta de oportunidades. Y por experiencia sé que cuando una persona se marcha por necesidad, las posibilidades de que vuelva son pocas. Si los jóvenes se van fuera a estudiar o a tener una experiencia profesional, con la idea de volver, ánimo, porque volverán con más ideas para construir aquí. Pero los que emprendan fuera, las probabilidades de que vuelvan son muy pocas. Los que se beneficiarán son los países que acogen a esos emprendedores. La lealtad a los países ya no existe. Estamos en un mundo global y hay que aprovechar lo global para hacerlo local, lo que llamamos glocal. Y este es el reto de cualquier país a día de hoy.

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