“De tu idea a tu empresa”

Emprender no es fácil. Requiere mucho trabajo, dinero y renuncias y todo envuelto en una atmósfera de incertidumbre. De hecho, el 80% de las empresas no superan los 5 años de vida. Si aún así queda algún valiente, que no olviden estas tres premisas: hacer una propuesta de valor; estudiar a los clientes que están dispuestos a pagar, y asegurarse de que tiene un equipo gestor multidisciplinar, complementario y comprometido.

Dos son las causas principales que abortan un proyecto empresarial: mala gestión y roces entre los socios. El aviso lo lanzó Javier Escudero, periodista de la revista emprendedores en el taller “Convierte tu idea en una empresa”, patrocinado por FSC Inserta, la entidad de la Fundación ONCE para la formación y el empleo de personas con discapacidad, representada en el taller por su responsable, Fernando Siu, y que contó con la colaboración del Fondo Social Europeo.

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La idea

Aunque el primer requisito sea la idea “esta, por sí sola, carece de valor” si no se ciñe a las tres premisas (hacer una propuesta de valor, estudiar a los clientes que están dispuestos a pagar, y asegurarse de que tiene un equipo gestor multidisciplinar, complementario y comprometido). Aún así es necesaria y Javier Escudero mencionó algunas estrategias para generarlas: tormenta de ideas, aprovechar la experiencia laboral y las aficiones personales, adaptar algunas ideas de otros sectores o analizar lo que se hace en otros países.

Propuesta de valor

Por otro lado, varios son los puntos que pueden ayudar a determinar si nuestra idea incluye propuesta de valor. Estos son algunos de los apuntados:

  • Resuelvo un problema en un mercado desatendido
  • Cambio productos o servicios
  • Encuentrar nuevos usos para un mismo producto
  • Dirigirse a nuevos públicos
  • Cambiar la ubicación o el canal de venta

    Siempre hay competencia

    Antes de declinarnos por una u otra propuesta conviene estudiar la competencia que “siempre la hay y quien diga lo contrario es que o no ha hecho bien los deberes o se está engañando”, dijo. Igualmente distinguió entre dos grandes grupos de competencia:

    - La cercana, que es con la que te vas a pelear todos los días. Esta hay que estudiarla a fondo.

    - La inalcanzable con la que no va a haber interferencias bien por la dimensión del negocio bien por la lejanía “pero que conviene vigilar para aprender de ellos o ver hacia dónde se dirigen".

    Habló también de un tercer tipo de competencia indirecta que surge con negocios cuyos servicios o productos nada tienen que ver con el nuestro pero que pueden dañarnos. Los denominó productos sustitutivos citando como ejemplos el fútbol y el cine.

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    Producto mínimo viable

    Entendiendo por producto mínimo viable un `prototipo´ de nuestro producto/servicio para mostrar a nuestros clientes lo que queremos ofrecerles y saber si están dispuestos a pagar por él. “Sirve para saber si los pasos que estoy dando van por buen camino -dijo Escudero- porque la mejor manera de validar que voy bien son las ventas”.

    Modelos de negocio

    Recordó también que el concepto de propuesta de valor ha ido extendiéndose a otras variables como plazos de entrega, formas de pago o vías para generar ingresos. Esta diversidad ha dado lugar a nuevos modelos de negocio entre los que mencionó, con sus respectivos ejemplos prácticos, el de suscripción, afiliación, generación de Leads, e-commerce, o crowfunding.

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