Cuando la suma es lo que importa

La financiación participativa o crowdfunding está permitiendo poner en marcha proyectos de baja inversión. La clave está en la elección correcta de la plataforma, el producto o servicio y las recompensas que se ofrece por las aportaciones.

Las dificultades de financiación bancaria en estos años de crisis ha convertido al crowdfunding (financiación participativa) en una línea de financiación para arrancar nuevos proyectos empresariales.

Las plataformas de crowdfunding son las ventana online a tus posibles inversores. Las hay para proyectos de todo tipo y también especializadas en startups y empresas (como Seedquick y The Crowd Angel). Para elegir correctamente una, la clave está en ver qué proyectos similares al tuyo han tenido éxito. Elegida una, todo empieza registrándote, explicar en qué consiste el proyecto, cuánta financiación necesitas, en qué plazo y qué tipo de recompensas vas a ofrecer a tus potenciales inversores (que esté relacionada con el proyecto y que sea original).

También deberás determinar el tiempo que estará visible y que, dependiendo de la cifra de financiación demandada, puede ser de 30, 60, 90, 120 días e incluso un año, tiempo máximo. Pasado ese periodo, si se ha alcanzado la recaudación, se financia el proyecto.

Acceso a inversores
El crowdfunding está regulado en España. Los particulares o mecenas no profesionales pueden aportar un máximo de 3.000 euros por proyecto y 6.000 por plataforma al año. No hay límite para los inversores profesionales (aquellos con una renta disponible de al menos 100.000 euros). En cualquier caso, el importe máximo de captación de fondos en estas plataformas no puede superar los dos millones de euros por proyecto.

Brainsins

Esta empresa de soluciones para el comercio electrónico acudió al crowdfunding tras no despertar el interés entre los principales business angels. “Somos una plataforma B2B (empresa a empresa) y estos inversores suelen estar más interesados en B2C (empresa a consumidor)”, justifica José Carlos Soto, cofundador de Brainsis.

En esa búsqueda conocieron a Inveready, el fondo de capital riesgo que está detrás de The Crowd Angel, una plataforma a medio camino entre el crowdfunding y el capital riesgo: “Gracias a ella hemos podido llegar a business angels que hacen inversiones más pequeñas”.

A través de su campaña de crowdfunding en The Crowd Angel consiguieron 200.000 euros de siete inversores. En este caso, la recompensa para los inversores o mecenas no fue un regalo o algo similar sino que, como cualquier socio, participan en el reparto de beneficios o en el consejo de administración.

www.brainsins.com

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