¿El comercio tradicional en peligro de extinción?

Con la llegada de 2015 desaparece la protección sobre los alquileres de renta antigua en el comercio, de la que disfrutan actualmente entre cien mil y doscientos mil locales comerciales en toda España.

Una protección establecida por la Ley de Arrendamientos Urbanos en 1994 por un periodo de veinte años y que afecta a los contratos firmados antes del 9 de mayo de 1985. La moratoria del 94, se creó con el objetivo de proteger al pequeño comercio y, en especial, a los que se encuentran en los centros de las ciudades, en un contexto de crisis económica. Pero el fin de ese periodo de gracia se produce en uno de los peores momentos para el pequeño comercio, con una caída continuada de las ventas que puede hacer inviable la continuidad de muchos de ellos.

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Ahora que se acerca el momento y que no se han conseguido las reivindicaciones de los comerciantes para que se ampliase la moratoria unos años más, queda en el aire si el Gobierno debería haber hecho un esfuerzo por proteger estos negocios y sus puestos de trabajo, o es justo que quienes tienen un local alquilado por debajo del mercado recuperen la rentabilidad de sus inmuebles.

Para Celia Ferrero, vicepresidenta de ATA, hay que entender las dos posturas, aunque sí echa “en falta que no se hayan dado la posibilidad de un marco de negociación más extenso, además de unas pautas de negociación para facilitar los acuerdos entre el propietario y el comerciante. Incluso algún tipo de intermediación o mediación en este tipo de casos. Y por otro lado echamos en falta que no haya habido una excepcionalidad con aquellos comercios tradicionales que están en cascos antiguos o de gran afluencia turística y que ya son locales que están identificados con el negocio porque llevan muchos años”.

Comercio con identidad

Este tipo de comercios serán, precisamente, los más afectados por el aumento de los alquileres que se avecina: locales con menos de 2.500 metros cuadrados en los que se ejerzan actividades comerciales, hostelería, restauración, talleres de reparación de vehículos y electrodomésticos, entre otros, o cualquier actividad distinta, siempre que la cuota de Impuesto de Actividades Económicas sea inferior a 510,86 euros. Algunos apuntan que el coste de arrendamiento del local podría multiplicarse por diez, aunque todo dependerá del valor del alquiler de cada zona concreta.

Los que mantendrán sus condiciones

Muchos anuncian ya el deterioro de los cascos históricos de las ciudades y la pérdida de atractivo para el turismo, ya que los que echen el cierre serán sustituidos por cadenas de franquicias. Aunque será una transformación paulatina, ya que la nueva normativa no afecta a todos los locales. Por ejemplo, seguirán disfrutando de su renta antigua los comercios con contratos de alquiler firmados por personas físicas. En este caso, el contrato se mantendrá hasta la jubilación o fallecimiento del comerciante, salvo que deje la actividad a su pareja; no se respetará el precio actual si lo transfiere a los hijos.

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Tampoco afecta a los locales que hayan sido traspasados en los diez años anteriores a la entrada en vigor de la LAU (1995). En este caso pueden alargar su renta antigua hasta enero de 2020.

Derechos de los inquilinos

Algunos podrán conseguir acuerdos que no hagan inviables los negocios, ya que la crisis ha presionado a la baja los costes de alquiler y algunos arrendadores preferirán contar con un inquilino que paga bien desde hace muchos años. Para los que se vean forzados a dejar el local, conviene recordar que durante un año disfrutarán de estos derechos:

Derecho preferente. Como arrendatario disfrutas de este derecho sobre el local. Por eso, el arrendador debe informarte cuando vaya a formalizar otro contrato de alquiler, aunque no se trate de la misma actividad, sobre el precio acordado, las condiciones del contrato y el nombre y domicilio del nuevo inquilino.

Indemnización. Tendrás derecho a una indemnización por una cuantía igual a 18 mensualidades del valor del alquiler establecido en el momento de finalizar el contrato, si otro emprendedor inicia la misma actividad u otra afín a la tuya antes de que haya transcurrido un año. Es una forma de evitar que otros se beneficien en cierta forma de tus antiguos clientes.

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