¿Puede Grecia prescindir de Europa? ¿Y al revés?

El nuevo Gobierno griego pide una quita del 60% de su deuda, pero sus acreedores europeos se niegan. ¿Está adoptando el ejecutivo de Tsipras una postura suicida o tiene margen para presionar?

Primero, la foto de la situación actual de Grecia para comprender la realidad de lo que estamos hablando. Su deuda total asciende a 315.509 millones de euros, el 176% de su PIB, según los datos del Banco de Grecia. Es un país rescatado dos veces: en 2010 y 2011. Del montante total de esa deuda, 257.000 pertenecen a acreedores europeos. Fundamentalmente, a Alemania (72.720 millones de euros), Francia (55.209), Italia (48.380) y España (32.744).

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El acuerdo de rescate actual vence el 28 de febrero. Grecia tiene pendiente el pago de 4.300 millones de euros en marzo y algo más de 6.000 en julio y agosto. Y eso en un contexto económico absolutamente demoledor: desde 2010 el PIB griego ha caído un 25%, la tasa de paro se sitúa en un 29,2%, los ingresos medios de los ciudadanos griegos se han reducido un tercio y la producción industrial, otro 30%.

Abocados a entenderse

Todos los analistas internacionales coinciden en que Grecia no puede hacer frente a la deuda en la situación actual. No salen las cuentas, no hay más remedio que reestructurar la deuda. La cuestión es, en qué condiciones. “El nuevo Gobierno griego defiende una quita de hasta el 60% de la deuda. En cifras, quieren que se les perdone 154.500 millones de euros. Si se entrase en negociaciones, la Unión Europea tendrá que plantearse aumentar los plazos de amortización y, acaso, reducir los tipos de interés”, comenta Pedro Martín Molina, socio presidente de Legal y Económico.

El próximo 16 de febrero la Comisión Europea decidirá si ayuda a Grecia y en qué condiciones. Si no llegan a un pacto y el país heleno no paga, sin el apoyo del BCE se verá forzada a salir del euro. Aquí parece que la última palabra la tiene Alemania, el país que más tiene que perder si no hay un pacto, pero aparentemente la más dispuesta a dejar caer a Grecia. Aunque la mayoría de los analistas creen que no lo hará. ¿La razón? Si Grecia sale del euro y le va bien, al poder jugar con el valor de su moneda, otros podrían seguir sus pasos (y hablamos de países con mucho peso en el PIB de la UE, como Francia, Italia y España).

A corto plazo se está poniendo el ojo sobre todo en España, con un partido, Podemos, muy cercano a la postura de Syriza. Y el peso de nuestra economía en el PIB europeo es cinco veces mayor que el de Grecia (2% frente al 10% español).

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La última palabra la tiene Alemania, el país que más tiene que perder si no se llega a un pacto


Pero también a más largo plazo en Francia e Italia, tal y como apunta el informe de la universidad de Wharton Victoria de Syriza: El anticipo de una tragedia griega o un nuevo rumbo para Europa? “dos países que son grandes deudores y donde existe la posibilidad de que partidos populistas lleguen al poder”.

En este informe se apunta que las peticiones de Syriza no son descabelladas y que se basan en economía keynesiana: aumentar el gasto para reactivar la economía. Choca que Europa siga apostando por los recortes, cuando se está viendo que no funcionan y han llevado a situaciones críticas a los países del Sur de Europa, mientras en otros como Gran Bretaña y Estados Unidos han salido de la crisis.

¿Y si no hay acuerdo?

Si no hay fumata blanca, “todos saldrán perdiendo. Grecia, porque al incumplir con la devolución de lo prestado perdería confianza en el mercado europeo y mundial y aumentaría el coste de su prima de riesgo. Se agudizaría su mala situación económica si comienzan a desprivatizar empresas, ya que los indicadores de inseguridad del capital en ese país serían cada vez más elevados, huyendo a otros estados con mayor seguridad jurídica. El país entraría en bancarrota”, advierte Martín. De hecho, los bancos griegos empiezan a sufrir las consecuencias: “Se han debilitado por la fuga de depósitos (unos 11.000 millones de euros) y por su falta de acceso a los mercados de capital. Por esta razón, los bancos griegos van a aumentar su dependencia de la financiación del BCE para solicitar mayor liquidez, tomando medidas extraordinarias a muy corto plazo. Y también la UE y todos los países que prestaron dinero a Grecia saldrían perdiendo, pues cada uno de ellos, como España, tiene a su vez una deuda viva con Alemania y no podría amortizarla si no cobran, generando más intereses”, añade Pedro Martín.

Una Grecia no tan débil

Aunque económicamente hablamos de un país muy debilitado y con poco margen para negociar, Grecia podría tener un as en la manga. En el citado informe de la Universidad de Wharton, Agustí Ulied, profesor de Economía de Esade, advierte que si Europa da la espalda a Grecia, puede encontrar el apoyo de Estados Unidos ya que el país heleno juega un papel geoestratégico clave. “Esto, entre otras cosas, le valió para entrar en la UE después de tan sólo tres años de negociaciones, cuando España y Portugal necesitaron siete, y para adherirse a la zona euro (o moneda única) a pesar de no cumplir, en un primer momento, con ninguno de los requisitos (en cuanto a nivel de inflación, déficit, etc.) de Maastricht”. “Ahora también podría pesar esta posición geoestratégica sobre todo con lo mal que se están llevando las relaciones europeas con Turquía”, explica en el informe de esta universidad.

Por eso, Ulied cree que lo más probable es que se llegue a un pacto de reestructuración ampliando plazos y recortando tipos, para facilitar el crecimiento de Grecia. “Más tarde se pueden volver a recortar los plazos, pero si al país no se le permite crecer ahora, hay que dar por perdido el dinero”.

Lo que está claro es que lo que pase en Grecia marcará el destino del resto de Europa. Y no sólo los resultados de las próximas elecciones en España.

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