Liberalización de los precios de luz y gas

La CE trabaja en un proyecto que propone liberalizar los precios de la luz y el gas en 2016 y que nos permitirá reducir el precio de la factura.

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Una red europea de energía permitirá intercambiar electricidad y gas entre los países miembros.

Europa prepara la Unión Energética. El Ejecutivo comunitario trabaja para crear un mismo modelo de producción, suministro y consumo para todos los países miembros. Sobre el papel, se busca incrementar la eficiencia energética en un 27%, impulsar las renovables en la misma proporción y acabar con la pobreza energética de muchos hogares europeos diversificando el mercado y aumentando el control del consumidor sobre su factura.

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Así, los usuarios podremos participar en el mercado como productores de energía para autoconsumo y adaptar nuestra demanda a los precios en tiempo real, gracias a los contadores inteligentes. El proyecto busca tanto una mayor eficiencia en la producción, como el ahorro de energía impulsando hogares eficientes. Actualmente, el 75% de los edificios europeos no lo son.

¿El fin de la pobreza energética?

El proyecto significa un mayor control por parte de Europa sobre el precio de la luz y el gas de los países miembros y el fin del actual sistema de tarifas reguladas. A partir de 2016, la Comisión analizará los precios de la energía, los impuestos que se le aplican y las subvenciones. Se intentará evitar las distorsiones que provocan los precios regulados y controlar los costes para evitar déficits tarifarios. Eso sí, habrá que invertir hasta un billón de euros de aquí a 2020 en renovar unas instalaciones obsoletas y que son las causantes de que la electricidad sea un 30% más cara en Europa que en Estados Unidos. Y el gas hasta un 100% más.

Energía sin fronteras

Otro objetivo clave del proyecto pasa por el impulso de la libre circulación de la energía entre los estados miembros y el aumento del peso de las energías renovables en el mercado. De esta manera se intenta acabar con un sistema que convierte a Europa en el mayor importador de energía del mundo (el 53% la busca en el exterior, con un coste anual de unos 400.000 millones de euros). En teoría, al menos un 10% de la energía producida en cada país debería estar disponible para otros, pero 12 estados miembros no cumplen con ese requisito mínimo. La reestructuración del sector permitirá reducir este número a sólo dos y crear una red eléctrica interconectada que ahorrará a los consumidores unos 40.000 millones de euros al año.

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