• Llénate de paciencia y se persistente. Los miembros del equipo necesitan ver que das buen ejemplo.
  • Escucha mucho. A veces, la mejor manera de ayudar a la gente es dedicar más tiempo a escuchar que hablar.
  • Comunícate contínuamente. Los integrantes del equipo necesitan que tanto tú como los demás miembros del equipo y de la dirección les mantengan informados en el día a día.
  • Ayuda al equipo a vencer obstáculos. Si necesita recursos, consumirlos. Si es información, dale acceso a ella.
  • Afronta inmediatamente los problemas de rendimiento. Si no haces nada al respecto, verás como estos comportamientos se multiplican, afectan a otras personas y terminan por arrastrar a todo el equipo.