• Prepárate y organiza tus ideas por adelantado. No hay nada peor que ver a alguien divagar sin propósito definido.
  • Sé conciso. La mayoría de las veces, si no somos capaces de redactar una comunicación empresarial en varios párrafos, lo estamos complicando demasiado.
  • Sé preciso. Escoge cuidadosamente las palabras, evita las pomposas y complicadas, las jergas y los acrónimos.
  • Sé persistente. No esperes que por decir las cosas una vez los demás vayan a recordarlo automáticamente. Hay que insistir en el mensaje, como hacen magistralmente los políticos.
  • Sé apasionado. Porque si crees en lo que dices o escribes y lo demuestras, tu público responderá también a esa pasión.